Piragüismo

Ana González: «Mirar hacia el pabellón y ver mi nombre es algo increíble»

La palista castreña Ana González./Alexánder Aguilera
La palista castreña Ana González. / Alexánder Aguilera

La palista castreña, 15 veces campeona mundial en K-1 y K-2, explica su entusismo cuando mira el pabellón de actividades subacuáticas de Castro Urdiales, que lleva su nombre

Alexánder Aguilera
ALEXÁNDER AGUILERACastro Urdiales

Hablar de la castreña Ana González Balmaseda es hacerlo de una leyenda viva del piragüismo y así lo atestiguan los 26 títulos nacionales y los 15 mundiales que tiene en su haber. Sin embargo, todos estos logros no hubiesen sido posibles sin la constancia de una piragüista a la que su amor por el deporte le ha llevado a lograr metas que nunca hubiese imaginado cuando, con 16 años, se animó a iniciarse en el piragüismo. Cuarenta años después, Ana se muestra «entusiasmada» cuando alza la mirada sobre el pabellón de actividades náuticas que lleva su nombre y apellidos.

–¿Cuándo comenzó a practicar piragüismo?

–Con 16 años y fue un poco por casualidad. Mi hermano mayor también estaba empezando en el piragüismo y tuve la suerte de que me gustó porque en aquellos años había pocas opciones deportivas para las mujeres. Enseguida me di cuenta que se me daba bien porque ya en la primera competición a la que me llevan, que fue el Campeonato de España, quedo segunda y decidí seguir adelante. Además, es un deporte que engancha mucho y más a mi que no soy de encerrarme en un gimnasio, la verdad es que disfruto mucho en la piragua.

–El pasado mes de septiembre se proclamó de nuevo campeona del Mundo de Maratón en la prueba de K-1 de la categoría máster para mujeres de entre 55 y 59 años disputada en Portugal, pero ya había logrado este título en 2016, ¿qué sintió al ser por primera vez la mejor y al repetir?

–En total tengo quince títulos mundiales ya que participo en la modalidad de K-1 y en la de K-2. Aunque parezca un tópico, realmente no eres consciente, es una sensación especial y rara a la vez. Un mundial impone mucho y el primero en el que participé, que fue en Noruega, fue muy especial. Llegué casi a la vez que una competidora danesa y al final logré el triunfo por apenas tres segundos.

–¿Son diferentes las sensaciones que tuvo en los siguientes triunfos?

–No, son completamente iguales. Además, yo siempre comento a los españoles con los que suelo ir a las competiciones que realmente disfruto cuando vuelvo a casa, aquí es donde me doy cuenta realmente de lo que he conseguido. El mismo día en el que gano, también lo disfruto, pero no es lo mismo que cuando vuelvo con los míos y en ese sentido me gustaría ser consciente desde el mismo momento en el que termina la prueba y más si es como este año en el K-2, donde mi compañera y yo ganamos a las sudafricanas por cinco segundos.

–Además, en la prueba de K-1 le sacó casi diez minutos a la segunda clasificada, ¿esperaba que hubiese tanta diferencia?

–Estas diferencias pueden llegar a ser normales, sin embargo, también tengo que destacar que durante todo el año yo no compito en categoría máster, que es la que corresponde a mi edad, si no que lo hago en la senior. De hecho, este año en la prueba de Descenso Internacional del Sella quedé segunda en senior. Entreno como lo puede hacer una senior y esto me ayuda mucho a la hora de obtener resultados.

–También tiene en su haber un total de 26 Campeonatos de España, ¿llega un momento en el que una se acostumbra a ganar?

–No, me gusta ganar y me entreno y preparo para ello, pero yo soy muy novata en todas las regatas, incluso en las de la liga provincial, que somos muy pocas. Siempre tengo esa sensación de nervios e, incluso, llego a meter la pata por los nervios.

–Detrás de todo esto hay mucho trabajo y esfuerzo, ¿cómo la preparación de su entrenamiento cuando prepara pruebas de este tipo?

–Los mundiales de Maratón suelen ser en septiembre por lo que cuando la mayoría de la gente está dejando un poco los entrenos, nosotros tenemos que seguir. En cuanto a la rutina, es casi la misma de todo el año, con la excepción de entrenar a mayor nivel durante algunas semanas para coger un pico alto de rendimiento para el mundial. La última semana es un poco más suave y la dedico a dejar todo en casa preparado.

–El pabellón de actividades náuticas de Castro lleva su nombre, ¿cómo fue de especial cuando se enteró de esta iniciativa?

–Fue increíble y me gusta mucho porque, además, yo trabajo en el puerto y el hecho de mirar hacia el pabellón y ver mi nombre es algo increíble. Espero que esto sirva para la gente del club y que sepan que las cosas no solo se consiguen soñando, sino que hay que luchar y esforzarse.

–¿Diría que el trabajo es la clave de su éxito?

–Todo es entrenable y yo he conocido gente con unas capacidades magníficas que no se han esforzado y al contrario, personas que no teniendo las capacidades necesarias, pero han logrado sus objetivos a base de esfuerzo y entrenamiento. La clave del éxito está en ser constante y tener compromiso con lo que haces.

–Hay Ana González para rato…

–Me plantearé dejarlo el día en que para seguir con el piragüismo tenga que renunciar a algo a lo que no esté dispuesta. El cuerpo tiene un límite y puede que el día de mañana no pueda rendir como yo quiera, pero para eso queda un buen rato.

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