Dakar

Barreda abandona y Sainz se queda tirado en una zanja

Joan Barreda, durante el Dakar. /Efe
Joan Barreda, durante el Dakar. / Efe

El valenciano tuvo que ser evacuado en helicóptero tras quedarse atascado en un barranco sin salida, mientras que el madrileño rompió la suspensión de su Mini en un agujero y perdió todas sus opciones

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

No ha habido ni siquiera que esperar a la temida etapa maratón para que el Dakar se tome sus primeras víctimas serias. La tercera etapa de esta edición 2019 estrenaba las dunas de Araqui como escenario, y ya ha dejado huella entre los participantes.

Especialmente entre los españoles. Joan Barreda verá lo que resta de Dakar desde la televisión, ya que se vio obligado a abandonar tras perder el rumbo en el punto kilométrico 43 y quedarse atascado en un barranco sin salida. Fue una jornada muy complicada para los pilotos de motos, ya que otros favoritos (Price, Brabec y Walkner, entre ellos) también se dejaron muchísimo tiempo en las arenas peruanas.

Tampoco fue el día para Carlos Sainz. El madrileño rompió la suspensión de su Mini al llegar a una zanja, perdió tres horas y, con ello, sus opciones de reeditar el título. El madrileño se resignaba, pero es ciertamente doloroso para él, ya que había aguantado bien el pulso con los demás favoritos en coches. No fue el único en caer: Giniel de Villiers, otro de los clásicos dakarianos, tuvo una avería que le dejó fuera de combate.

Aunque en este 2019 no llegaba en plenitud física, Joan Barreda se había convertido en la gran esperanza española para llevarse la victoria. Tras dos etapas inmejorables, en las que había conseguido salvar el difícil arranque del raid, se encontró con una tercera criminal.

Sus opciones se quedaron en el kilómetro 143. La navegación por arena, que es el elemento sobre el que se mueve este año el Dakar, supuso una pesadilla para él, y tras errar el rumbo, acabó por detenerse a esperar la evacuación. Ni siquiera pudo reemprender el camino correcto, ya que se quedó atascado en un barranco, literalmente. «Es un día triste, porque he salido muy bien, apretando a los pilotos que iban abriendo pista. Arriba en las montañas con mucha niebla, sin visibilidad. Hemos llegado a un 'waypoint' y había un barranco con muchas rocas, he intentado girar y dar la vuelta. He visto a Walkner, que sí pudo dar la vuelta, y a partir de ahí quería subir, pero no podía. He bajado para buscar una salida, pero era imposible. Cada vez estaba peor», se resignaba el español.

El varapalo para 'Bang-Bang' ha sido muy fuerte, ya que en esta edición parecía que había conseguido encontrar el ritmo suficiente para sujetar a las hordas de KTM, los grandes dominadores de los últimos años en las dos ruedas. La imagen de Barreda subido al helicóptero de la organización para regresar al vivac del Dakar lo dice todo. Es el cuarto abandono del valenciano de Honda en las nueve participaciones que ha disputado.

La victoria del día fue para Xavier de Soultrait, si bien el gran beneficiado de los problemas de Barreda, además de Toby Price, Matthias Walkner y Ricky Brabec, fue Pablo Quintanilla. El de Husqvarna acabó segundo a sólo 15 segundos del piloto francés, y es el nuevo líder de la categoría de motos, con un colchón razonablemente amplio sobre Kevin Benavides para encarar la maratón de este jueves: once minutos.

Con Barreda fuera, el español mejor clasificado es Oriol Mena, que está a 40 minutos del líder de la general, tras acabar a once del vencedor del día. El mejor 'rookie' de 2018, en su segunda participación en el Dakar, sigue destacando a pasos agigantados.

Sainz, tirado

Avisaba Carlos Sainz de que este iba a ser un Dakar muy complicado para él. Llevar un Mini tipo 'buggy' le obligaba a modificar ligeramente su estilo de conducción para afrontar las difíciles jornadas sobre la arena peruana.

Y la pesadilla le llegó en la tercera etapa de las diez sobre las que está planificado este raid. Sainz y su copiloto Lucas Cruz no vieron una zanja que había en el kilómetro 38 y, al llegar al agujero, partió la suspensión delantera izquierda. La desesperación y resignación del madrileño era total, si bien se dejó todas sus opciones. «¡Así es el Dakar!», escribía en Twitter el legendario piloto español mientras intentaban reparar la avería. Tras más de tres horas, Sainz reanudó la carrera, aunque ya con el único objetivo de acabar.

No fue el único afectado en una jornada durísima para todos los competidores. Giniel de Villiers, que llegaba líder a esta tercera jornada, dio con una roca en los bajos de su Toyota Hillux y rompió el cárter, obligándole a parar para parchearlo e intentar llegar a la meta. Perdió también buena parte de sus opciones. También Sebastien Loeb, ganador del día anterior, tuvo problemas: se dejó más de media hora con el vencedor del día.

Nani Roma se convierte en la única alternativa española a victoria. El catalán cedió algo más de quince minutos, pero sigue vivo en este Dakar. Su candidatura a la victoria o, al menos, al podio de esta edición se confirmará en los próximos dos días, cuando afronte las duras jornadas de maratón sin asistencia.

La victoria del día se la jugaron entre dos viejos 'zorros' del desierto: Stépháne Peterhansel y Nasser Al Attiyah, que apuntan a ser los grandes candidatos finales. No fue hasta que llegaron a los últimos pasos de control cuando se decantó definitivamente la etapa en favor del francés con 3:36 de ventaja final. No obstante, es el catarí quien se va en el liderato con el galo tercero, aunque con siete minutos de diferencia entre ambos.

Este jueves arranca la temida maratón y se separan los caminos: las motos y los quads afrontarán la zona entre Arequipa y Monequegua, mientras que los coches, los SxS y los camiones irán hasta Tacna. Ambos comparten la dificultad de que tendrán que afrontar el día sin asistencia, llegar a un vivac mucho más frugal y espartano de lo habitual. La fiabilidad será clave, especialmente para afrontar el camino de regreso el viernes antes de la ansiada jornada de descanso.