Lázaro, Rivero y Héber, novedades en la que puede ser la última alineación de Pouso

Álex García y Aquino disputan el balón en La Albericia. /Javier Cotera
Álex García y Aquino disputan el balón en La Albericia. / Javier Cotera

El técnico, que no podrá contar con los lesionados Antonio Tomás, Granero y Sergio, ensayó un 4-4-2 en un entrenamiento con apenas intensidad y repleto de caras largas

MARCOS MENOCAL SANTANDER.

El próximo domingo es el final de muchas cosas; lo es de la Liga regular y lo es -como presumiblemente apunta- de la temporada para el Racing. Salvo milagro, el equipo no podrá prolongar el ejercicio con el play off y como consecuencia de ello también se pondrá fin al contrato de algunos miembros de la plantilla racinguista, entre ellos el propio entrenador. Carlos Pouso trabajó ayer precisamente en la que puede ser su última alineación en el banquillo de El Sardinero. El vasco ensayó un sistema 4-4-2 con tres novedades -Lázaro, Rivero y Héber Pena- y con ello salió al paso de las bajas de Antonio Tomás, Sergio Ruiz y Borja Granero -este último pendiente- que no estarán en el último capítulo liguero.

El interés de los presentes ayer en el entrenamiento del estadio santanderino, los incondicionales que no han fallado un jueves en toda la temporada, no estaba puesto en descifrar los planes del técnico como de costumbre sino en captar las sensaciones que la plantilla desprendía después del trago amargo del San Sebastián. La sesión fue triste, gris y sin la intensidad -ni mucho menos- de otras mañanas. La disposición fue la misma; se trabajó el aspecto táctico, pero el ambiente era de funeral. Los corros en las gradas se dedicaron a pronosticar lo que puede ser la tarde del próximo domingo, mientras en el césped los jugadores y el cuerpo técnico se afanaban en desprender normalidad pero desde la grada todo parecía una pose. Sea como fuere, el equipo debe cumplir con lo que aún le corresponde que no es otra cosa que ganar al Real Unión de Irún en El Sardinero y esperar un milagro en forma de derrota del Athletic de Bilbao en el campo del Tudelano. Pouso busca hacer «un trabajo digno» en lo que puede ser su despedida y para ello planteó un regreso al sistema 4-4-2. Al recuperar a Borja Lázaro, que no pudo estar en San Sebastián por un proceso febril, le encaja mejor este dibujo que el que puso en escena en Zubieta y con el que cayó irremediablemente con la Real Sociedad. Aún con todo, el vasco tendrá que esperar a algunos jugadores. Es el caso de Miguel Gándara, que ayer apenas trabajó de apoyo a sus compañeros sin forzar lo más mínimo debido a una fuerte hinchazón en su tobillo izquierdo. El canterano apenas podía caminar el pasado lunes, pero parece que remite y que podría estar disponible. Si es así, repetiría en el lateral derecho; ayer fue Adán Gurdiel el que ocupó la demarcación. Los otros tres zagueros no cambian y Juan Gutiérrez, Gonzalo y Julen jugarán ante los vascos. En el centro del campo, en el teórico equipo titular jugaron Jerín y Quique Rivero.

Canteranos para completar

Javi Cobo, por su parte, se mostró más participativo y también estará listo después de sus molestias musculares. El cántabro también tiene posibilidades de reaparecer en el último partido de Liga, aunque hasta el domingo es complicado acertar. En las bandas, César Díaz, que sí jugó en Zubieta, ocupó la derecha, mientras que Héber Pena y Pau Miguélez se repartieron los minutos en la izquierda. Uno de los damnificado aparentemente de lo sucedido ante la Real Sociedad fue Óscar Fernández, que tan solo en algunos momentos puntuales se ejercitó en las alas.

Finalmente en la delantera, de nuevo, ensayaron Dani Aquino y Borja Lázaro. Juanjo, el otro de los atacantes de la plantilla y que lleva numerosas jornadas sin contar para el entrenador sigue tocado y, junto a Granero, trabajó en La Albercia. Los dos, uno con un edema óseo y otro con problemas musculares, completaron un trabajo específico con vistas a apurar sus opciones de estar listos.

Los canteranos Íñigo Sainz-Maza, y Saúl se sumaron al entrenamiento en El Sardinero. Hoy el equipo volverá a trabajar en el estadio, pero el cometido no será otro que recuperar a los que se pueda y poco más. No cambiará mucho el guión de mañana, en el que Pouso dará la lista de convocados. Probablemente la última a no ser que el Athletic de Bilbao B pierda contra pronóstico ante el Tudelano y rompa así una racha de seis partidos consecutivos con victoria.

 

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