Oscar Gil / Racing

«En Oviedo me vine abajo, pero he madurado»

Óscar Gil, en las Instalaciones Nando Yosu de La Albericia. /
Óscar Gil, en las Instalaciones Nando Yosu de La Albericia.

Tras una amarga experiencia en el Tartiere y la falta de opciones en el Athletic, el navarro Óscar Gil disfruta de su notable protagonismo en la zaga verdiblanca

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Si el teórico jefe de la defensa del Racing es Jordi Figueras, el ilerdense no tiene problema por tomarse algún día de asuntos propios. Aal segundo de a bordo no le pesan los galones. A sus 23 años, Óscar Gil (Peralta, Navarra, 14 de junio de 1995) se ha convertido en uno de los pilares del equipo de Iván Ania. Dejó la cantera del Athletic ante la falta de futuro y apostó por Santander para seguir creciendo. Y eso que, en su envidiable juventud, ya ha conocido la parte más amarga del fútbol: el banquillo. La agria experiencia en Oviedo le hizo perder fe en sí mismo. «Cuando no juegas te vienes abajo y acabé perdiendo toda la confianza. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. En el momento, te duele, pero al final es un aprendizaje. Ahora estoy más fuerte y he madurado más, por darle la vuelta a eso». Y el Racing se está aprovechando de su recuperación.

–Viendo desde la distancia la situación del Athletic, ¿piensa que podía haber tenido alguna oportunidad más para haber subido al primer equipo?

–No. Cuando me llegó el momento de poder hacerlo, me mandaron cedido. El año pasado estuve aportando cierta experiencia en el filial y recuperando parte de la confianza que había perdido en Oviedo. Sí que debuté en Copa, pero llegó un momento de la temporada en el que imaginé que llegaría la salida. Son etapas que vas viviendo y la verdad es que estoy muy contento de estar aquí. Estoy disfrutando mucho este año y aprendiendo sobre todo.

–¿Qué sucedió en Oviedo?

–Empecé jugando los primeros partidos, muy contento. Hubo dos o tres partidos en los que estuve mal y a partir de ahí no volví a jugar. Cuando no juegas te vienes abajo y acabé perdiendo toda la confianza. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. El año pasado ya recuperé esas sensaciones. En el momento, te duele, pero al final es un aprendizaje. Ahora estoy más fuerte y he madurado más, por darle la vuelta a eso.

–Ahora se le ve bien por Santander...

–Sí. Contento. Estoy jugando prácticamente todo y están saliendo bien las cosas. Disfrutando. Es lo que buscaba cuando vine.

–El equipo parece imparable. Desde dentro, ¿cómo lo viven?

–Al principio de la Liga sabes que hay muchos equipos que van a optar por estar ahí arriba. Como Mirandés o Logroñés. Es verdad que empezamos muy bien y conseguimos un colchón con ellos. Nos ha sorprendido también que haya equipos como el Barakaldo y el Leioa. Lo importante es que el equipo transmite buenas sensaciones. En casa lo hemos ganado todo y además jugando bastante bien. Fuera de casa estamos compitiendo bien en campos que son difíciles, donde al final sabes que tienes que amoldarte al estilo de juego de los otros equipos.

–Siempre se dice que llegará el momento malo, que llegarán las derrotas... Por ahora no se ha vivido. ¿Ve al equipo en condiciones de seguir con este ritmo?

–Yo creo que sí. Es lógico que un momento malo te pueda llegar, porque todos los equipos tienen días malos. Lo importante es que los baches sean los menos posibles. Los partidos que hemos sacado lo hemos hecho con solvencia y los que han sido más disputados también los hemos conseguido ganar, como en Amorebieta. Lo bueno que tiene este equipo es que compite. Es lo que te asegura el éxito. Por otro lado, veo un equipo muy fiable, muy solvente, que tiene una plantilla muy amplia y eso también te beneficia, tanto al jugador individualmente como al equipo a nivel colectivo.

–Qué distinto todo, porque la temporada pasada pudo ver a un Racing desastroso, ¿vaya diferencia, no?

–Tiene que ver el trabajo que se ha hecho para remodelar toda la plantilla. Mantienes a gente que estaba en ese equipo, pero que está rindiendo de otra forma. Al final, son dinámicas. El año pasado, viéndolo desde fuera, me imagino que las cosas no funcionaron y mantienes una dinámica muy negativa durante todo el año. Y este, estamos haciendo las cosas muy bien y tenemos ese plus de que cuando la dinámica es positiva parece que todo cae de tu lado. Es verdad que el año pasado, jugando contra ese Racing, las sensaciones eran totalmente distintas.

–El míster no les pasa una...

–Es la clave de tener a todo el mundo en la dinámica. Tiene a todo el mundo metido y sabe diferenciar la exigencia dentro del campo con el trato fuera. En mi opinión se ha dado con la tecla y estamos encantados de tenerlo aquí.

–Y cuando no tiene encima a Ania o Chuti, ¿a qué dedica ÓscarGil el tiempo libre?

–Estoy dándole a la uni, a distancia. Estudio Administración y Dirección de Empresas. Y también a quedar con los amigos, con la gente del equipo que estamos aquí solos. Solemos pasar las tardes juntos. Estoy contento por eso, porque compagino los momentos que tengo que ocupar a las tareas de la universidad con los ratos que quedamos para dar una vueltilla y disfrutar.

–¿Cómo lleva lo de estar solo fuera de casa?

–Llevo mucho tiempo sin ir, desde el partido contra el Castilla. El otro día lo hablábamos, que tenía ganas de ir a casa por Navidad, pero que se han pasado los meses sin darme cuenta. Eso significa que aquí estamos haciendo las cosas bien. Estoy contento.

«Tengo ganas de ir a casa por Navidad, pero estos meses se han pasado sin darme cuenta»

–¿Ve opción de seguir en Santander la temporada que viene?

–Sí, claro. Tengo el contrato de que en caso de ascenso lo renuevo, y creo que tenemos un porcentaje bastante alto de conseguir el ascenso. Estoy muy feliz de cómo me trata la gente y cómo va la cosa y si es por mí, encantado.

–¿Y si no hay ascenso?

–Eso ya habría que hablarlo, pero estoy muy contento y es valorar todo.

–Parece que el plan de Molina a la hora de elegir la plantilla, empezando por el técnico, era la de futbolistas con hambre y con ganas de crecer.

–Se notan las ganas, sobre todo cuando juntas gente veterana, que ha estado en muchos sitios, pero que todavía mantiene la esperanza de seguir haciendo cosas bonitas, con gente que estamos empezando y que queremos ir hacia arriba. Cuando juntas a mucha gente de ese perfil, incluido al míster, eso te asegura el sacar los beneficios.

–El equipo va muy bien, pero luego el play off es otra historia.

–Es totalmente diferente. Pero es raro el equipo que queda primero haciendo una temporada muy buena y luego en el play off no lo compite. Cuando tú tienes una dinámica durante un año, es verdad que te la juegas a dos partidos, pero esos dos partidos, por lo general, los vas a hacer buenos. Luego, por lo que sea te puedes quedar fuera, pero creo que los dos partidos de play off van dentro de esa dinámica.

«El míster sabe diferenciar la exigencia dentro del campo con el trato fuera»

–Conoce más que bien el grupo II de esta Segunda B.

–Es un grupo complicado. Aquí hay campos que a veces son impracticables. Tienes que amoldarte muy bien, es un juego mucho más directo y se prioriza más el ganar las segundas jugadas que tener criterio con balón. Tenemos un equipo que está diseñado para ser dominador, para tener el balón, y muchas veces nos tenemos que amoldar al tipo de partidos que hay. Lo importante es que el equipo lo está consiguiendo y, pese a no tener un juego brillante muchas veces, compite y saca el resultado.

–Para un central joven, ¿qué supone tener al lado a un tipo como Figueras?

–Todo es aprendizaje. Con la experiencia que tiene él y la que vamos adquiriendo. Te aporta muchas cosas y la tranquilidad en situaciones difíciles que se van a vivir no sólo dentro del campo, sino también fuera. Decisiones que hay que tomar dentro del equipo, lo hace con total naturalidad. Eso es una lección de aprendizaje para todo.

–Además de Figueras y usted, el tercer central es un Olaortua que, con su rol de primer recambio, está dando un buen rendimiento cuando juega.

–Esa es la clave de todo. Cuando los que juegan lo hacen bien, también notan la presión del que está en tu mismo puesto haciéndolo bien. Es importantísimo tener a todo el mundo enchufado. Que el que salga, también aporte. La dinámica del equipo también influye en eso, porque al final parece que hagas el cambio que hagas, funciona y todo va bien. Es importante mantenerlo para no tener sólo once jugadores, sino para que toda la plantilla esté metida.

 

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