Fútbol | Segunda B

De los silbidos a los aplausos

De los silbidos a los aplausos
Daniel Pedriza

El Racing remonta al Logroñés a base de empuje tras una mala primera parte que terminó con regañina de la grada

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

«Con el culo apretado». Es una de las expresiones más repetidas estas últimas semanas entre el racinguismo. En el vestuario y en la grada. Porque así vive el equipo cántabro en la que puede terminar como la peor temporada del club en lo deportivo. O no, quién sabe. El conjunto dirigido por Carlos Pouso arregló ayer lo que llevaba marchamo de desastre. A tiempo. Y ahora se encamina a una auténtica final a gloria o fracaso. El próximo domingo, a las 18.00 horas, en Zubieta, frente a la Real Sociedad B. Una victoria en tierras donostiarras otorgaría el billete al play off de ascenso de forma matemática –salvo algún rocambolesco triple empate–. Lo demás, dejaría la clasificación a merced de un milagro.

Lo de jugar después de todos los rivales parece a priori una ventaja por aquello de saber exactamente lo que hay que hacer. El problema es que para el Racing en lo que se ha convertido esa circunstancia es en un exceso de responsabilidad que no parece capaz de asumir. La jornada fue una auténtica pesadilla para la parroquia verdiblanca. Todos los demás ganaron. El Athletic le mete ocho al Lealtad; el Mirandés tiene hasta suerte... Y en el partido en el que al menos uno de los dos tenía que fallar se dio el peor resultado posible. La Real Sociedad B superó a domicilio al líder, obligando al equipo cántabro a vencer la semana que viene en Zubieta. Visto lo visto, se antoja una auténtica utopía, aunque nunca es tarde para recuperar la sonrisa.

Cambios y más cambios

En la enésima propuesta diferente de Carlos Pouso desde que es entrenador del Racing, ni siquiera el hecho de jugar como local, donde los verdiblancos acumulaban cinco victorias consecutivas, iba a servir para tapar las carencias. El míster repitió con Juan Gutiérrez –estuvo fantástico el chaval– en el centro de la zaga en el regreso de Gonzalo; mandó a Adán Gurdiel al banquillo para reforzar el lateral con Gándara; le dio los mandos de la nave a Quique Rivero junto a Jerín y volvió a apostar por Sergio Ruiz en el volante derecho. El equipo montañés salió con ganas, pero eso no es suficiente. Porque el Racing de la primera parte fue un auténtico descontrol. Un caramelo en la presión para una Unión Deportiva Logroñés que salía como por el pasillo de su casa. Por momentos, se asemejaba a aquel Racing-Reus de una fatídica tarde de mayo. Sólo la diferencia de nivel del rival permitió a los verdiblancos, en esta ocasión, competir.

2 Racing

Crespo, Gándara, Julen, Juan Gutiérrez, Gonzalo, Sergio Ruiz, Jerín, Héber (Franco Acosta, min. 51) , Quique Rivero (Óscar, min. 46), Borja Lázaro (Cesar Díaz, min. 75), Aquino.

1 Logroñés

Miguel, Sotillos (Iglesias, min. 67), Jaime Paredes, César Caneda, Íñigo Zubiri, César Remón, Titi (Rayco, min. 58), Carles Salvador, Marcos de Sousa, Pablo Espina (Salvador Pérez, min. 80) y Ñoño.

el detalle
Franco Acosta se estrenó como goleador racinguista después de tres meses de estancia en Santander. Su tanto, oportuno y en el primer balón que tocó, cambió el devenir del partido.
goles
0-1, min. 30:Pablo Espina. 1-1, min. 52: Franco Acosta. 2-1, min. 62: Dani Aquino.
árbitro
Gálvez Rascón (Comité Madrileño). Sin amonestaciones.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Tarde nubosa y césped en buen estado. Se guardó un minuto de silencio en memorial del exracinguista Abel Fernández, primer 'Pichichi' del equipo cántabro.
el público
7.838 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco, según los datos facilitados por el club. Escasa afluencia de aficionados de la Unión Deportiva Logroñés.

Uno de los mandamientos del fútbol dice que en las últimas jornadas de competición suele ganar quien realmente lo necesita. El conjunto riojano, que apenas se jugaba el consuelo de entrar en la próxima edición de la Copa, iba con todo ante un enemigo deprimido. Para quien no supiese de qué iba la película, pensaría que el aspirante al ascenso era el de azul. El balance ofensivo del Racing antes del descanso se resumió en un disparo lejano de Jerín y un remate de cabeza desviado de Borja Lázaro. Totalmente insuficiente.

Pouso, en rueda de prensa

Los visitantes, a lo suyo, esperaron a que la fruta verdiblanca cayese de madura. Tarde o temprano, se iría al suelo. Paredes entró en el área y finalizó con un tiro centrado a las manos de Iván Crespo. Fue el aperitivo. Poco después, la Unión Deportiva Logroñés se iba a servir un primer plato. Paparda a la brasa. Una contra riojana pilló a la defensa verdiblanca sesteando con el film dominical de Antena 3. Pablo Espina recibió solo en el área y marcó con la única oposición de un Iván Crespo al que habían dejado vendido. Los silbidos fueron mayoría con la llegada del intermedio.

A Carlos Pouso se le amontonaba el trabajo de camino al vestuario. El técnico vasco retiró a Quique Rivero, devolvió a Sergio Ruiz a su puesto natural y dio entrada a un Óscar Fernández con ganas de reivindicarse. De inicio, la modificación no trajo nada bueno. Los riojanos marraron una ocasión clarísima. Iván Crespo tuvo que ejecutar un paradón para echar abajo un mano a mano con Marcos de Sousa. El partido lo iba a cambiar el menos esperado. Franco Acosta, en el primer balón que tocó, asumió el rol de antidepresivo. El uruguayo recibió un pase interior de Dani Aquino y, a la media vuelta, marcó para levantar el ánimo del personal.

A partir de ahí el Racing pareció otro equipo. No era el Brasil de Pelé, pero dejó atrás la imagen del Brasil de la película 'Días de fútbol'. El conjunto cántabro, liderado por un Jerín omnipresente en el centro del campo y espoleado por la grada, metió a los riojanos en su área. Y así, entre arreón y arreón, llegó el tanto que ponía por delante a los locales. Un centro desde la izquierda de Julen Castañeda lo cabeceó el murciano, con precisión, junto al poste derecho de la meta de Miguel. El 'Torito' y Óscar Fernández aún dispusieron de sendas oportunidades para haber hecho olvidar los apuros.

Agazapado

Con el marcador en ventaja y pese a lo sufrido con anterioridad, el Racing decidió darle la pelota de nuevo a la Unión Deportiva Logroñés. A pasar agobios. A partir de ahí, los de Carlos Pouso se afanaron en achicar balones y aguantar las acometidas del rival. Lo cierto es que es que los riojanos no volvieron a testar a Iván Crespo en todo lo que restaba de encuentro, pero el corazón de los racinguistas tampoco está para muchas bromas. Los cántabros, con sus penurias, aguantaron el tipo y estuvieron a punto, incluso, de hacer el tercero si Óscar Fernández hubiese culminado una gran internada desde la derecha. Su tiro lo atrapó Miguel.

El Racing logró el triunfo. Necesario no, obligatorio. Y, salvo la remontada y un puñado de buenos minutos, la actuación verdiblanca tampoco es para guardarla en vídeo junto al 5-0 al Barça. Pero la forma de ganar, la respuesta ante la adversidad y el alivio llevaron a la afición cántabra a despedir a sus futbolistas entre aplausos y gritos de 'sí se puede'. Mientras hay vida, dicen...

Al Racing el play off le llegará antes de tiempo y a partido único. Y las excusas y oportunidades se terminaron hace ocho días en Tudela. Ya no vale acordarse ni de aquel empate ni de los puntos que se han ido quedando atrás. Zubieta será juez y el equipo de Carlos Pouso deberá mostrar, por fin, todos sus argumentos, si no quiere cerrar el curso con vacaciones anticipadas y un fracaso absoluto. La hora de la verdad ya está aquí y el racinguismo se merece por fin una alegría de grandes dimensiones después de todas las penurias. Lo dicho, siempre «con el culo apretado».

 

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