Fútbol | Segunda B

La casa por los cimientos

La casa por los cimientos
Alberto Aja

El equipo de Iván Ania, con una cara intensa y efectiva, inicia el campeonato con victoria

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Una bonita tarde de agosto. Ilusiones renovadas. Bufanda verdiblanca al cuello. Horario veraniego. Más problemas de los habituales para aparcar en un día de playa y con el clásico Festival de las Naciones en los aledaños. Últimos rezagados sacando su abono en las taquillas de los Campos de Sport. Arranca la Segunda División B para el Racing. Exactamente lo mismo que los tres años anteriores. El racinguismo, como Phill Connors en 'Atrapados en el tiempo', sigue viviendo su día de la marmota particular. En la película –ojo, spoiler–, al meteorólogo, después de pasarse de vueltas y tratar de acabar con su cíclica existencia a base de suicidios infructuosos, comienza a buscar soluciones intentando cambiar el sentido de su vida. Algo así como apelar al buen karma. Algo ha hecho mal el Racing en este trienio para seguir sumido en el pozo con el agua al cuello. El nuevo proyecto verdiblanco empezó ayer a rodar con un partido serio. Un choque intenso y con escasas ocasiones en el que el equipo cántabro supo llevarse el gato a pegarse un baño a orillas de la Segunda Playa de El Sardinero. Un buen comienzo.

En su primer partido oficial como técnico racinguista, Iván Ania se mantuvo fiel a las probaturas que ha ido haciendo a lo largo de la pretemporada. Un once previsible. Con Julen Castañeda por delante del último en llegar, Rulo, en el lateral izquierdo, y Jon ander en la delantera después de una semana envuelto en papel de burbujas por sus problemas musculares. El míster finalmente se decantó por un 4-2-3-1 para fortalecer el centro del campo y tratar de arrebatarle la posesión a la Real Sociedad B.

El equipo txuri urdin era el rival idóneo para cuantificar el cambio producido en el Racing durante estos tres meses. Porque el cuadro blanquiazul fue el mismo que allá por el mes de mayo humilló, desnudó y dejó sin play off a un conjunto verdiblanco agonizante. A los de Carlos Pouso no les hizo falta suicidarse, como a Connors. Murieron de pena. De ahí la importancia de ver si los propósitos racinguistas para este reseteo del día de su temporada de la marmota particular eran sinceros y sólidos.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Óscar Gil, Figueras, Julen Castañeda, Enzo Lombardo (Quique Rivero, min. 70), Cayarga, Sergio Ruiz, KItoko, Cejudo (Rulo, min. 86) y Jon Ander (Soberón, min. 79).

0 Real Sociedad B

Zubiaurre, Sola, Le Normand, Lapeña, Muñoz, Guevara, Gorostidi (Jorge Martínez, min. 77), Calvillo, López (Sáenz, min. 68), Olaizola y Dávila (Zourdine, min. 46).

Goles:
1-0, min. 28:Zubiaurre en propia puerta.
Árbitro:
Muñiz Ruiz (Comité Gallego). Amonestó a los locales Cejudo y Sergio Ruiz y a los visitantes Sola y Dávila.
Incidencias:
Campos de Sport de El Sardinero. Césped en buen estado en una tarde soleada.
EL PÚBLICO:
Unos 7.000 espectadores en las gradas del estadio verdiblanco en este partido que supuso el arranque liguero para el Racing.
El detalle:
Antes del inicio del partido se rindió homenaje a la jugadora del Racing femenino y campeona de Europa sub 19, Athenea del Castillo, y a la medallista de bronce en el mundial de hockey hierba Beatriz Pérez.

Si la intención de Iván Ania era quitar la pelota a la Real Sociedad B, no tuvo demasiado éxito en el arranque. El inicio del choque fue idéntico al de unos días antes frente al Real Madrid Castilla. Un rondo del filial en cuestión. Aunque en este caso, casi siempre en zona defensiva, donde el rival no hace daño. El monólogo donostiarra fue inútil. Para fabricar una ocasión ante un Racing bien colocado en su cueva, el cuadro vasco tuvo que apelar a un disparo de Lapeña desde su casa, durísimo, que Iván Crespo envió a córner con problemas.

El Racing tampoco llegaba al área contraria. Sin balón, es complicado. Un lanzamiento de falta de Cejudo a las manos de Zubiaurre fue el único argumento ofensivo verdiblanco durante los primeros 25 minutos. Pero quizá el equipo cántabro haya cambiado realmente su karma para esta ocasión. De una media oportunidad llegó el tanto que inauguraba el marcador luminoso esta temporada. La suerte de cara. Zubiaurre, con un mal despeje, le entregó la pelota a Buñuel en el lateral. El navarro combinó con Cayarga, dobló al asturiano para recibir y su centro, horrible, lo introdujo el meta Zubiaurre en su propia portería.

En ese momento, el Racing ya tenía el partido donde quería. Ahora sí, le quitó el control de la pelota a una Real Sociedad B que empezó a desquiciarse. A perder la confianza. Y ahí, el equipo cántabro se siente cómodo. A los de Ania les gusta el disfraz de hombre del mazo. Robar y castigar los errores rivales. Con sus virtudes y sus defectos aún con tiempo por delante para pulir, lo cierto es que poco tiene que ver a nivel de intensidad este equipo con el del pasado curso.

Además de eso, el equipo de Iván Ania va evidenciando cosas. Por ejemplo que, a falta de que entre en la dinámica del grupo Rafa de Vicente, a los verdiblancos les cuesta tener el balón. No se encuentran del todo cómodos y en ocasiones se precipitan. Pero, por el contrario, dejan pocos resquicios al rival para hacer daño y eso, en el fútbol, es mucho ganado. Las casas se construyen por los cimientos.

Y sobre ese guión versó la película de la segunda mitad. El Racing, confortable en su papel de portero de discoteca que no deja entrar a nadie más a la fiesta, tiró de músculo y cara de pocos amigos para contener a una Real Sociedad B que, por supuesto, no fue el equipo alegre y preciosista del pasado mes de mayo. Los cántabros derrocharon paciencia a la espera de su oportunidad para matar el partido.

Sin embargo, la exigua ventaja de un sólo gol siempre supone unos riesgos. El partido transcurría por ese momento tan clásico de las tardes en los Campos de Sport que, sí, vamos ganando, pero verás como viene alguien y nos estropea el día. El caso es que el Racing se movía con una sincronización tan medida en defensa y la Real Sociedad B era tan incapaz que de lo que menos tenía pinta el partido era de que la sesión vespertina fuese a acabar con disgusto. Lo máximo que consiguió el filial donostiarra fueron sendos remates de cabeza de Le Normand y Jorge Martínez que, muy mansos, se marcharon a las manos de Iván Crespo.

Ania retiró a Enzo Lombardo, mandó a Cejudo a la banda e introdujo a Quique Riveroen la mediapunta quizá en un intento de anestesiar un poco más el encuentro. Yposteriormente sustituyó por el canterano Soberón a un Jon Ander que ayer no tuvo su mejor día. El goleador verdiblanco se dejó el alma como acostumbra, pero sin premio. La semana en la enfermería pesó demasiado.

Paciencia

Debutó Rulo en un último movimiento de Ania por compactar el equipo de cara a los minutos finales y, cuando más apretaba la grada de los Campos de Sport, la Real Sociedad B prácticamente se dio por vencida. Aunque los donostiarras se encontraron con una última y tímida opción para empatar. Y eso que el recién ingresado Rulo tuvo un balón clarísimo dentro del área que no logró rematar en boca de gol. Los racinguistas pidieron una posible mano de un zaguero que habría despistado al valenciano en el remate. El postrero intento de Zourdine, que fue desbaratado por un atento Óscar Gil, fue el último estertor del partido.

Un encuentro cuyo resultado vino a reafirmar lo que traía Iván Ania en su currículum cuando fichó por el Racing. El marcador de 1-0 es una cuenta a la que está abonado el míster asturiano. Así fue su pasada campaña en el Villanovense. Solidez defensiva y máxima efectividad en ataque. Todo ello a la espera de que llegue –o no– ese delantero que esté llamado a liderar el ataque racinguista y la cuarta tentativa por ascender a Segunda División. Está claro que no es muy bonito, pero mientras los partidos acaben con victoria, también valen.

Paso adelante

Phillip Connors, a base de modificar su comportamiento; de enriquecerse como persona y, sobre todo, de hacer felices a los demás, logró romper su maleficio y superar aquel 2 de febrero que era más largo y repetitivo que una maldita temporada en Segunda División B. Y el Racing ayer se comportó. Peleó por su pequeño objetivo, parte ínfima de la ambición final. Parece haberse enriquecido como bloque y, lo que es más importante, hizo marcharse con una sonrisa para casa a su afición en la tarde de ayer. Queda mucho, pero es un primer paso para que el racinguismo despierte por fin, en mayo o junio de 2019, de su temporada de la marmota. Decía Groucho Marx: «Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros». No hace falta, el principio liguero mostrado ayer por el Racing tiene pinta de buena piedra sobre la que sostener el futuro.

De momento, el próximo sábado, uno de los platos fuertes del menú. Espera el vigente campeón: el Mirandés. Uno de los a priori rivales en la lucha por el título liguero. En el feudo de Anduva, con ese aura tan especial del estadio de Miranda de Ebro. Localidad a la que, a buen seguro, el racinguismo llegará en masa. Quizá una final anticipada. Bienvenidos. Aún queda un ratuco para poder despertar de la pesadilla.

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