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El Aldro se queda sin premio

Imagen del partido de ida./Alberto Aja
Imagen del partido de ida. / Alberto Aja

Los verdes caen por 28-29 ante El Salvador en un partido que pudieron ganar con un último golpe de castigo

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Pocas veces dan los grandes equipos oportunidades como la que brindó El Salvador al Aldro Energía. Debía conjugarse un partido soberbio de los verdes y uno no tan bueno de los chamizos, los segundos clasificados de la Liga y uno de los trasatlánticos del rugby español. El Aldro dejó irse vivo a El Salvador de San Román y cayó por 28-29. El árbitro pitaba el final cuando el oval que pateó Nacho Poet para pasar un golpe de castigo con el que se hubiese ganado el partido, se iba fuera.

El partido fue de los que hacen afición. El Aldro salió intensísimo y a los 17 minutos, mandaba por 13-0. Pero en tres minutos, el 'Chami' despertó para anotar y poner el 13-7 en el marcador. Con ese resultado se llegó al descanso.

Tras el paso por los vestuarios, los pucelanos salieron con dos marchas más. Dos ensayos de contraataque, prácticamente consecutivos, pusieron el luminoso en 13-19. Pero el Aldro reaccionó al punto para conseguir otro ensayo y voltear el marcador (20-19). El partido se convirtió en un toma y daca, con los pucelanos ya con menos revoluciones y los verdes realizando una defena excelsa. En otra jugada de velocidad, los pucelanos anotaban otra marca para el 20-26. Poet, con un golpe de castigo, recortaba distancias para el 23-26

El delirio llegó en el minuto 67. En una melé en el campo pucelano, una buena combinación de los verdes derivó en un pase a Tai Palmieri, que se coló por el ala derecha para anotar. Por poco, Poet fallaba la transformación para el 28-26. A cuatro del final, el apertura de El Salvador, James Faiva, pasaba un golpe de castigo para el 28-29. Con el tiempo ya cumplido, el árbitro decretó un golpe de castigo para los locales entre la línea de 10 metros y la 22 visitante. Y por protestar los jugadores chamizos, lo retrasó otros diez metros. El Aldro pidió palos y en San Román se hizo un silencio como pocas veces escuchado. El balón voló, pero se fue algo por la izquierda y sin pasar por los tres palos, lo que hubiese significado la victoria verde. Ahí acabó el partido, en el que un grande se fue vivo de San Román por muy poco.

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