Rugby

El Senor vence con contundencia

El Senor vence con contundencia
Daniel Pedriza

Los verdes apabullan a un Gernika que sólo amagó con reaccionar al inicio de la segunda parte

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El cielo estaba nubladete. Un sí pero no. Sin amenazar lluvia –faltaría más en San Román– pero tampoco azul. Pero justo en los últimos instantes del partido, salió el sol. Ese socio del Senor Independiente y que nunca quiere perderse un partido desde su tribuna privilegiada. El sol quiso decirles a los suyos que así, sí. Que con ese juego, no faltará a su cita en San Román. Hoy, el Senor Independiente se encontró consigo mismo. O por lo menos, con la idea de juego que se busca. Los santanderinos trituraron a un Gernika que se fue para Vizcaya con un considerable saco de puntos. El marcador, 48-26, suponía que los vascos habían encajado la tercera parte de los puntos que habían recibido (145) en las siete jornadas anteriores. Más concentración, acierto en ataque, movilidad... Aunque quedan cosas que corregir, la parroquia verde se fue con una sonrisa en la cara y la misma opinión que el socio amarillo del cielo. Esto es otra cosa. Así, sí se puede plantar cara a cualquiera.

Verdes y basurdes se citaban en la mañana santanderina en un choque que encerraba trampas para los cántabros. Después de tres derrotas consecutivas –dos de ellas en las que remontó el rival– y cuatro en total en el casillero, perder era dar un paso hacia el abismo. Delante del Senor estaba un Gernika que sigue con su esquema de siempre. Equipo tosco y rocoso. Sin grandes filigranas en ataque pero con una defensa numantina, la cuarta mejor del campeonato emparejada con la de El Salvador. Y los inicios de partido, de tanteo, demostraron que los vizcaínos seguirían fieles a su guión. Se jugaba en campo vasco, pero sin ocasiones claras del Senor para ensayar. La mala noticia para los locales venía de su melé. El Gernika empujaba siempre un poco más que los santanderinos.

Tuvo que ser el de casi siempre, Mariano García, el encargado de abrir la lata al cuarto de hora de partido. Un golpe de castigo suyo luchó contra el molesto viento que había en el ‘prao’ para entrar en la portería basurde. Poco después, al Gernika se le abría la hierba sintética bajo los pies. Mercanti veía la amarilla por reiteración en el fuera de juego y el Gernika se quedaba con uno menos. Junto al incómodo viento, comenzó entonces un vendaval en blanco y verde. Tras una touche, un maul del Senor –está bordando esa jugada esta temporada– avanzó como un rebaño de búfalos locos hasta la zona de marca vasca. Fue el ‘Lucho’ Leibson el encargado de posar. El aire le jugó una mala pasada a Mariano al patear. 8-0 en el minuto 22.

48 Senor

Domínguez, Bulacio, Leibson, Álvarez, Colombo, Guido, José García, Fraser, Latrónico, Zabalegui, Lualdi, Mariano García, Ducamp, Soria y Poet. También jugaron: Gudiño, Altamirano, Ottoño, González, Guiribert, Sánchez y Cornejo.

26 Gernika

Martínez, Mercanti, Postiglioni, Larrabeiti, Guzmán, Montes, Skipwith, Bast, Olaeta, Llanos, Palisa, Zavala, Es Saheb y Viaña. También jugaron: Jurado, Malaetxebarria, Ortiz, Eskolar y Cendoya.

Marcador
m.15: 3-0 (Mariano García); m.22: 8-0 (Leibson); m.28: 13-0 (José García); m.28: 15-0 (Mariano García); m.30: 20-0 (Leibson); m.30: 22-0 (Mariano García). Descanso. m.45: 25-0 (Mariano García); m.48: 25-5 (Espinal); m.53: 25-10 (Bast); m.53: 25-12 (Palisa); m.60: 30-12 (Soria); m.60: 32-12 (Mariano García); m.64: 35-12 (Mariano García); m.66: 38-12 (Mariano García); m.72: 43-12 (José García); m.72: 45-12 (Mariano García); m.74: 45-17 (Epinal); m.74: 45-19 (Palisa); m.77: 48-19 (Lualdi); m.79: 48-24 (Jurado); m.79: 48-26 (Palisa).
Árbitro
Fernando Raposo (C. León). Amoestó con tarjeta amarilla al local Guido y a los visitantes Mercanti y Skipwith.
Incidencias
Octava jornada de la División de Honor. Campo de San Román. 400 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Pablo López, exjugador del club. Además, Vicente Bengoechea, en representación de varios exjugadores presentes, hizo el saque de honor con motivo del 46 cumpleaños del Senor Independiente.

Del Gernika no había noticias. Ni se habían asomado a la 22 verde. Así que los santanderinos siguieron a su aire dominando el juego. Como lo del maul había ido bien, pues a hacer otro. Cinco minutos más tarde, en la línea de 22 basurde, otro agrupamiento tras una touche hizo llegar el oval a José García. Un seguro de vida a la hora de recorrer a toda potencia varios metros con un balón en las manos. Mariano pasó el ensayo para el 15-0. El ‘Lucho’ Leibson, con una jugada calcada a la de su compañero, ponía el segundo en su cuenta. Mariano también pasaba la transformación y colocaba el 22-0 con el que se llegó el descanso.

Reacción del Gernika

A la grada de San Román le entraron escalofríos al comienzo de la segunda parte. Porque los vascos salieron a bloque y los santanderinos con mucho menos nervio que en los primeros 40 minutos. Aunque antes Mariano había pasado un golpe de castigo (25-0), el Gernika, fiel a su estilo trabado, lograba su primer ensayo (25-5) en el minuto 48 y obra de Epinal. Y apenas cinco después, tras varios golpes de castigo que sacaron al pie, llegó su segunda anotación, obra del argentino Mateo Bast y que transformó Epinal para el 25-12. «Otra vez como en los otros partidos», se oía decir a la grada. San Román se temía otra pájara de los suyos.

«Sacamos la garra cuando más lo necesitábamos» Mario ottoño

Pero este domingo no era el día de los fantasmas. De perder ventajas que cuestan partidos. Como si le echasen un cubo de agua helada en la cara, el Senor despertó de golpe. Y la velocidad y el acierto volvió de nuevo a los santanderinos. Un ensayo de Joel Soria transformados por Mariano y dos golpes de castigo pasados por el propio capitán tranquilizaron a la grada con el 38-12 con sólo un cuarto de hora por delante. Además, Skipwith veía una amarilla para el Gernika en el minuto 62 que de facto, significaba que las opciones vascas se habían acabado.

«Nos habíamos propuesto mejorar en la concentración» Juan Pablo Guido

Lo que quedó hasta el final sirvió para que José García volviese a ensayar, para que Lautaro Lualdi pasase un inusualísimo drop en San Román y para que el Gernika sacase fuerzas de flaqueza y ensayase un par de veces más para lograr, al menos el punto bonus de ataque. Todo ello ya ante ese sol que no quiso perderse a sus verdes. Su fuerza y todas las del mundo serán más que necesarias para los siguientes partidos en casa, con uno fuera (La Vila) entre ellos y con los que se completará la primera vuelta. Alcobendas –tocaba viajar allí pero los madrileños han pedido cambiar el orden de los encuentros y se jugará primero en San Román, el 26 de noviembre– y El Salvador, dos de las nubes más negras de esta División de Honor, darán la verdadera medida de la reacción que hoy tuvieron los verdes.

 

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