Sebastián Álvaro: «El único fracaso es no vivir de acuerdo con lo que piensas y deseas»

Sebastián Álvaro filmó 300 documentales y participó en 200 expediciones durante su etapa en Televisión Española./Félix Morquecho
Sebastián Álvaro filmó 300 documentales y participó en 200 expediciones durante su etapa en Televisión Española. / Félix Morquecho

El creador y director de 'Al filo de lo imposible' presenta esta tarde en Potes su última publicación: 'La vida en el límite de la vida'

Rafa Torre Poo
RAFA TORRE POOSantander

No deja de hablar de vida quien ha estado siete veces a punto de perderla y se ha despedido antes de tiempo de «33 amigos». No es una incongruencia. Es un grito de «realidad» y de «libertad». Sebastián Álvaro (Madrid, 1950) ha usado su experiencia fuera de la zona de confort para ofrecer un asidero -en forma de libro, escrito junto a José Mari Azpiazu-. Hoy, a las 19.00 horas, en el Centro de Estudios Lebaniegos de Potes, desmenuzará lo que se siente cuando se camina siempre al filo.

-El título del libro ya es toda una declaración de intenciones.

-Es una llamada a vivir la vida.

-Y si se le da la vuelta, ¿cómo es la vida alejada del límite?

-Creo que esa pregunta debería contestarla otra persona. Para mí, una vida exenta de pasión no merece la pena.

-¿Se sigue moviendo 'Al filo de lo imposible'?

-Desde que me fui de TVE he hecho 35 grandes viajes y expediciones. Este año tengo tres o cuatro extraordinarios: en Tierra de Fuego, en Patagonia, en el Tíbet y en el Karakórum. Voy a seguir haciendo lo mismo de siempre. A pesar del coste.

-El título del libro ya es toda una declaración de intenciones.

-He perdido 33 amigos en este tiempo. Eso te deja tocado, pero el único fracaso en la vida es no intentar vivir de acuerdo con lo que piensas y deseas.

-¿Es extrapolable al suelo lo que sucede en las grandes alturas?

-Las reflexiones de alpinistas que superaron situaciones extremas pueden servir a todo tipo de personas. El libro le puede ayudar también a gente que lo está pasando mal en la vida.

-¿Se puede escalar desde el salón de casa?

-Yo muchas veces lo he hecho leyendo. Hay gente que lo consiguió a través de 'Al filo de lo imposible'.

-Siempre insiste en que lo primordial es haber leído mucho.

-Es que las montañas no se entienden sin los libros. Todas empiezan y terminan en uno.

-Sus programas invitaban a pensar. Hay quien los compara con los de Félix Rodríguez de la Fuente.

-'El hombre y la tierra' y 'Al filo de lo imposible' marcaron la época más gloriosa de la televisión en España. Nosotros comenzamos el año en que murió Félix, con el que solía cruzarme en Prado del Rey. De él nos marcó un aspecto determinante: su forma de contar historias. Daba un plus a la narración. Era una mirada profunda y reflexiva. Nada que ver con la banalidad que impera hoy en día en la tele.

-¿Qué le aportan las montañas?

-Libertad y realidad. No alcanzo a ser libre en ningún otro lado como cuando acudo a ellas. Es una sensación de prodigio.

-¿Por qué últimamente se suben siempre las mismas? ¿No hay vida más allá de los ochomiles del Himalaya?

-Porque hay mucha gente que no lee. Es más cómodo lo conocido. La ruta normal del Everest por el lado sur es más asequible que ponerse durante meses a estudiar, ver, viajar, observar y hacer exploraciones a una nueva cima.

«El miedo es una emoción primaria que permite sobrevivir, pero también atenaza e impide avanzar»

-Parece que no quedaran lugares vírgenes en el planeta...

-Yo sé dónde están, pero tampoco quiero contarlo para que no se masifiquen. El verdadero alpinismo es el de exploración. Hay muchos lugares ignotos en la Antártida, Patagonia, Tierra de Fuego, Himalaya Karakórum o los Andes.

-¿Qué papel juega el miedo?

-El mismo que en la vida. Es una emoción primaria que nos ha permitido sobrevivir, pero también nos atenaza y nos impide avanzar. Hay que dominarlo con cabeza e inteligencia. Hay que tener el miedo justo para no matarte pero también la valentía suficiente para ponerte en marcha.

-¿Qué recuerdos le evoca Picos de Europa?

El lugar con el que soñaba cuando era niño. Al atravesar los desfiladeros y gargantas me vienen a la mente las primeras imágenes idealizadas y fantasmagóricas que tenía de joven. Para mí sigue siendo uno de los lugares más abruptos, agrestes y salvajes que hay en España.

-Hay quien dice que aquí aún se puede encontrar la tranquilidad.

-Por supuesto. Y uno de los paisajes de montaña más sublimes de toda Europa. La gente debería conocerlos para poder amarlos. Cuando te apasiona algo, sientes la necesidad de conservarlo para siempre y pones empeño para poder legarlo a las generaciones venideras.

«Las montañas no se pueden entender sin los libros. Todas empiezan y terminan en uno»

-Pues la colonia montañera anda encendida con las restricciones del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque (PRUG) que ese está cocinando.

-Es necesario regular y conservar, pero hay que hacerlo con mucha inteligencia. No hay duda de que los montañeros siempre hemos estado en cabeza de batalla en la salvaguarda de la naturaleza. No se nos puede ni se nos debe excluir. Los clubes, alpinistas, escaladores... debemos participar en la elaboración de ese plan.