Ruta por El Castillo (263 m.), entre Cabezón y Valdáliga

Ruta por El Castillo (263 m.), entre Cabezón y Valdáliga

La afilada cima de El Castillo destaca en la sierra del Escudo de Cabuérniga, entre los valles de los ríos Saja y Nansa

I. M. GRANDE

El Escudo de Cabuérniga es una sierra de perfil macizo coronada por extensas brañas que se alarga de este a oeste entre los valles de los ríos Saja y Nansa. Entre Cabezón de la Sal y Valdáliga se alinean alturas que no superan los mil metros. Sus techos son La Gándara y El Castillo. La Gándara es la cumbre más visitada, con acceso por El Soplao. El Castillo, más centrado, tiene subida por Puentenansa, en la vertiente norte del Escudo.

La ascensión comienza en una pista que nace en la curva de herradura entre los kilómetros 9 y 10 de la carretera CA-182, poco antes de Carmona. El paraje es conocido como Puente de la Riega. Como referencia, hay un poste indicador del recorrido de BTT de la popular prueba de los 10.000 del Soplao.

Dejamos el coche en un ensanchamiento que existe en la curva. La pista alterna tramos de cemento, grava y tierra. Al principio culebrea, sube y baja hasta que toma una marcada tendencia ascendente hasta el collado de Montea (0h.50), al que llegamos al cabo de unos tres km. No hay posibilidad de atajar. Desde allí aparece la sierra frente a nosotros. Cruzamos una verja de hierro y un paso canadiense. A la derecha unos desvíos descienden a Ruente por la Ruta de los 10.000.

Hitos

El Castillo
263 m. (UTM:30T E, N)
Cómo llegar:
Km. 9,500 de CA-182 entre Puentenansa, Carmona y Cabuérniga
Cartografía:
MTN Cabezón de la Sal (57-II), 1:25.000. IGN Cabezón de la Sal (17-5) (57)

Información MIDE

Horario:
4h.20 (2h.50 de ascensión)
Distancia:
15.0 km.
Desnivel positivo:
640 m.
Severidad del medio:
2
Dificultad orientación:
2
Dificultad del terreno:
3
Esfuerzo necesario:
2

Vamos siempre hacia arriba. Un solitario cartel indica la ruta. Nos guía hacia un bosque mixto. El suelo es ahora de arcilla roja. Curva a curva gana altura hasta que abandona el arbolado en un falso llano, Prado de las Estacas, paralelo al cordal de la sierra con el Castillo a nuestra espalda. Avanzamos hasta tropezar (izquierda) con una pista que asciende en dirección contraria, hacia el collado. Nos lleva con el cordal (856 m) (1h.50). Vacas y caballos frecuentes.

Allí, sobre una peña, quedan restos metálicos de una Cruz con tubo pararrayos y en una cota más baja, una cruz de cemento. Caminamos por la derecha del alambrado rumbo Oeste. Hasta el Cueto de Herranz García. Encontramos marcas de PR desdibujadas y un par de paneles informativos. Corto descenso por senda a un collado donde un letrero indica la ubicación de una fuente. Si necesitamos agua hay que avanzar al Este, hacia la izquierda, hasta el manantial. En realidad, un barrizal que sólo es utilizable en temporada de mucho caudal. El ganado lo pisotea y lo deja inutilizable. En verano, abundan las víboras en las inmediaciones del acuífero.

El último repecho es un estrecho sendero entre la hierba y el brezo que trepa por la loma. Nos deja en lo alto de El Castillo (2h.50). La cima es un pequeño rellano donde afloran grandes lajas de arenisca donde alguien tuvo la paciencia de grabar con martillo y cincel. Se aprecian un corazón, una cruz, unos números y alguna letra que el tiempo y los líquenes van difuminando. Las vistas son espléndidas. En un día claro vemos Castro Valnera, Peña Labra, Peña Sagra, los Picos de Europa y el Cantábrico.

Si queremos evitar complicaciones lo mejor es bajar por el camino de subida. Las sendas entre las cabañas que vemos desde la cima están perdidas hace tiempo. Nos introducirían en una maraña de argomas cruzada por alambre de espino y un bosque intransitable.

Si tenemos un coche de apoyo se puede recorrer el cordal en dirección Este y bajar a Ruente o en dirección oeste hasta las cuevas de El Soplao.