Cita de montañeros

Por las brañas que nos acercan al monte Ibio. /
Por las brañas que nos acercan al monte Ibio.

Por su situación y comodidad de subida, se trata de una cima muy frecuentada por los aficionados al monte

Fermin García
FERMIN GARCÍA

«Caminaba seguro, acunando mis pies sobre la hermana huella, sobre la vía láctea del sendero pisando con cuidado las estrellas».

José Benito Buylla

Hasta el monte Ibio nos lleva la ruta elegida esta semana. Tomamos la localidad de Herrera de Ibio como punto de partida (también puede hacerse desde San Cipriano, por ejemplo, o Riocorvo), una ruta fácil y muy popular entre los montañeros y que en la parte final, sobre todo, es muy transitada también por aficionados a la bicicleta de montaña. Arriba, desde la cumbre coronada de antenas, nos espera una buena perspectiva de gran parte del parque natural Saja-Besaya, una amplia vista de la costa, así como de la cordillera y de Picos.

A la salida de Herrera de Ibio hay una pista hormigonada y con bastante pendiente a nuestra izquierda. Ese es el inicio de nuestro recorrido, hacia el noreste. A los pocos minutos llegamos a una portilla canadiense y, nada más cruzarla, el camino se bifurca; seguiremos el de la izquierda (por el de la derecha bajaremos a la vuelta). Vamos en dirección este, muy ligeramente noreste.

Unos veinte minutos después cruzamos un regato en el que hay una caseta a la derecha y también a la derecha, si es época de lluvias, veremos una hermosa cascada. Pocos minutos después el camino desciende un poco. Enseguida encontraremos un desvío a la derecha, que ignoramos, pero seguimos de frente por el mejor trazado. Unos minutos más y descartamos el desvío a la izquierda que desciende; continuaremos por el de la derecha, que hace una curva y durante un rato va junto a una alambrada que cierra un eucaliptal por nuestra derecha.

Ficha técnica

Cómo llegar
La ruta se inicia en Herrera de Ibio y el mejor acceso hasta allí es por la A-8 en la salida a Virgen de la Peña; primero por la N-611 y luego por la CA-283, al acabar de atravesar el pueblo en dirección a Mazcuerras sale a la izquierda la CA-811 por la que, kilómetro y medio después, alcanzamos Herrera. Callejeamos y al final del pueblo encontramos un aparcamiento y buenas sombras. Lo identificamos porque hay tres paneles en tres grandes árboles con textos de Jesús Cancio, Amós de Escalante y José María de Pereda.
Punto de partida
Herrera de Ibio, 155 msnm.
Cota más elevada
798 msnm en la cima del Cueto Ibio.
Desnivel
750 m. acumulados.
Grado de dureza
Suave.
Cartografía
Hoja 58-I a 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional (MTN).
Estación
Todo el año.
Ubicación
Municipio de Mazcuerras.
Tipo de ruta
Circular.
Distancia
11,900 km.
Duración
5-5.30.
Dificultad
Ninguna.

El camino nos está llevando ahora en dirección suroeste hasta llegar a un pinar y a un camino que baja a la derecha. Lo desechamos. Seguimos hacia el sur y damos varias curvas hasta que la senda se suaviza, ahora totalmente al este e ignoramos un camino secundario a la derecha. Seguimos el mejor sendero, siempre al este durante unos 25 minutos hasta una fuentuca que encontraremos a la derecha; a los pocos metros desecharemos el mejor camino que desciende a la izquierda para seguir el de la derecha que, en unos cinco minutos, nos lleva a una gran vaguada en la que encontraremos varios charcos. Como referencia para continuar los dejamos a la izquierda y seguimos una trocha de ganado poco definida; enseguida iremos por una vieja cambera en dirección sur y ya teniendo como referencia al suroeste las antenas situadas en la cima del Ibio.

Subimos por esa cambera-sendero en varios zigzags hasta ganar la cresta y llegar a la pista que sube a la cima. Está a unos 300 metros al oeste viendo ya las antenas y el vértice geodésico del Ibio, una cumbre muy popular por su situación y su buena subida. Esta parte del recorrido nos habrá llevado, sin correr, unas dos horas y media.

Para regresar a Herrera de Ibio descendemos un poco al suroeste hasta una hermosa braña, denominada Correcaballos. Ascendemos un poquitín y continuamos por la derecha de la cornisa, primero hacia el oeste y enseguida al noroeste junto a unos vistosos peñascos. No tardaremos en dejarlos atrás para bajar por la lomba en zigzag hasta llegar a un camino que bordea un prado con un invernal en ruinas, el invernal de la Lomba.

Seguimos el camino por nuestra derecha, hacia el noreste. Nada más dejar atrás el cierro del prado cruzamos un regato y un abrevadero a la derecha; veinte o treinta metros más adelante buscamos a la izquierda un mal sendero de ganado que nos lleva por el norte en cinco minutos al camino. Si no queremos bajar por esta mala senda, ascenderemos por el camino hasta dar un cerrada curva a la izquierda y volver hasta otra curva en la que está la entrada al prado.

Continúa el camino en bastante pendiente, a la derecha del regato, hasta cruzarlo sin tener en cuenta el ramal de la derecha; se ascienden unos pocos metros y a partir de ahí todo seguido y por el trazado principal hasta un cotero en una cerrada curva. Merece la pena hacer un alto allí y asomarnos. En aquel punto se nos abre una bella panorámica sobre Herrera de Ibio, Hontoria, Cabezón de la Sal... Proseguimos el camino hasta llegar a la portilla canadiense y a la pista de subida. Cuatro minutos más y llegamos a donde hemos dejado el coche.

Otros datos. Desde la cima del monte Ibio las vistas resultan amplísimas en todas las direcciones: unos cuantos kilómetros de costa, todos los valles circundantes, frente a nosotros El Toral y el Mozagro, más al fondo Peña Sagra, Picos de Europa...