Descubriendo la 'montaña sagrada' del Dobra en una ruta que nace en San Felices de Buelna

Cima de la sierra del Dobra situada en el pico La Capía./
Cima de la sierra del Dobra situada en el pico La Capía.

Desde la cumbre de La Capía se puede divisar gran parte de Cantabria

Javier Tezanos Díaz
JAVIER TEZANOS DÍAZReinosa

La Sierra del Dobra, es una montaña situada en la divisoria entre las cuencas del Besaya y del Pas, marcando el límite entre los municipios de Puente Viesgo, San Felices de Buelna y Torrelavega. Se trata de un macizo kárstico agreste y alargado en dirección E-O, entre la Hoz de las Caldas, abierta por el Besaya, y Puente Viesgo, que contiene en sus entrañas un gran caudal de agua potable, ya que su interior está lleno de sifones por los que el agua discurre, sin que se sepa su recorrido exacto, con salida a los ríos Pas y Besaya. El punto culminante de esta sierra, también llamada de los Hombres, es 'La Peña', conocida como La Capía, que se localiza hacia el centro de la sierra y posee una forma de cúpula que lo hace característico en la lejanía. Es un pico tan frecuentado, por su cercanía a los centros de población descritos, que los 'domingueros de la montaña' han llenado de pintadas los afloramientos rocosos, tapando una inscripción dedicada a Júpiter.

Además de los pobladores animales normales en esta zona, hay tres especies propias de la sierra, según un trabajo publicado en Inglaterra en 1980, un caracol cavernícola, un escarabajo (Iberotrechus bolivari) y una araña (Robertus cantabricus), que sirven de bioindicadores de la calidad medioambiental del sistema.

El monte Dobra, además de su valor paisajístico, posee un innegable valor cultural pues de él forman parte las cuevas de Puente Viesgo de El Castillo, Las Chimeneas, La Pasiega, Las Monedas y Las Flechas. En ellas se encuentra la representación de arte paleolítico superior más importante de Cantabria con más de 150 figuras animales. Poseen un gran valor, ya que muchos expertos las comparan con el propio conjunto de Altamira, aunque no sean tan espectaculares. La primera en encontrarse fue la del Castillo en el año 1903, seguidas por La Pasiega y Las Monedas. En esta última se encontraron monedas de los Reyes Católicos, de aquí su denominación, que es la de más belleza. La de Las Flechas es la última encontrada y recibe ese nombre por haberse encontrado en ella puntas de flechas.

La Sierra del Dobra fue considerada una montaña sagrada por los cántabros. Su nombre pudiera provenir del céltico «Durbon», que se aplica a lugares donde abunda el agua, o para hacer referencia al líquido elemento. Así se encuentran: El río Dobra (en Picos de Europa), Dobres (pueblo Lebaniego), Dobro (junto al puerto de Las Machorras en Burgos), etc. Así mismo existen otros puntos de Europa con nombres semejantes, lo que parece demostrar la procedencia celta del nombre.

En esta sierra se han encontrado varios castros, algunos descubiertos por Federico Crespo García-Bárcena, en el término municipal de San Felices de Buelna, que constituían una red de asentamientos defensivos estratégicamente situados sobre los pasos naturales entre el valle de Buelna y la Costa Cantábrica. Los tres asentamientos principales son:

Pico Toro: Un pequeño castro fortificado ubicado en el pico más occidental de este macizo en el que han aparecido restos de cerámica romanos.

La Peña Mantilla: Situada en la cara O de la cima. Buena parte del mismo está ocupado por afloramientos y agujas de lapiaz, además de varias dolinas.

Las Lleras: Era un castro fortificado, situado en una pequeña elevación sobre la ladera meridional del macizo del Dobra (aunque éste lo identificó el espeleólogo J. F. Arozamena Vizcaya).

Además de estos vestigios, Hermilio Alcalde del Río encontró, en La Capía, el ara votiva al dios Erudino, datada en el año 399, una de las piezas más destacadas de la epigrafía romana en Cantabria. Esto hizo que Hermilio, con los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega, que en los años posteriores a la Guerra Civil frecuentaban el Dobra, esculpieran dos curiosas caras en las rocas de la cima, representando a este dios romano.

Ya en la localidad de San Felices se ha encontrado la «Cueva de Sovilla», que contiene pinturas rupestres paleolíticas, a la que se ha otorgado la calificación BIC (Bien de Interés Cultural). En la parte oriental y central hay, entre cuevas, torcas y surgencias, unas 52 cavidades.

El contrapunto a tanta maravilla lo ha puesto la codicia humana, con la explotación de diez canteras de extracción de piedra caliza y dos minas, que están destruyendo este macizo pétreo, desfigurando totalmente su paisaje y poniendo en peligro la fauna y flora que el monte contiene, además de su valor cultural e histórico.

Datos de la marcha

Desniveles:
Subida acumulada: 680 m. Bajada acumulada: 680 m.
Distancia estimada:
9,9 km, con las siguientes distancias parciales: Sopenilla a la Mina de los Pájaros, 1,3 km; a la Cabaña de Prao Bolo, 0,6 km; a los Campos de Jucayo, 1,1 km; al Pico de La Capía, 1,2 km; a la falda del Pico El Cueto, 1,3 km; al Castro de Las Lleras, 1,3 km; a la Cantera Mitosa-Solvay, 0,8 km; a Sopenilla, 2,3 km.
Duración previsible:
4,5 h.
Dificultad:
Fácil a mediana, con las dificultades de caminar por terrenos kársticos y de orientarse en zonas sin caminos muy definidos. Por ello se recomienda hacer la marcha con la ayuda de un GPS.

Recorrido

La marcha comienza en el aparcamiento (109 m) que hay cerca de la rotonda de entrada a Sopenilla (San Felices de Buelna), junto a un parque infantil. Se sube por la carretera CA-701 (NE), cuya pendiente es suave hasta pasar junto a la Ermita de Santiago (135 m) (construida hace unos pocos años), aumentando su pendiente a partir de este punto, a la vez que el suelo asfaltado se convierte en pista de zahorra.

Continuando por esta pista, antiguamente llamada Camino del Monte, que da acceso a la Cantera Mitosa-Solvay, se llega a una cerrada curva a la izquierda (275 m), del lugar «Mina de los Pájaros» (1330 m después de la salida), donde se dejará el camino que se trae, para tomar otro marcado (derecha, NE), que comienza en la zona inferior de una pedrera, cubierta por un bosquete de robles.

El camino atraviesa una zona de prados, a la vez que se va estrechando. Al llegar a un eucaliptal se dejará este camino (que se adentra entre los árboles), para tomar un sendero, que sale a la derecha y rodea el eucaliptal por su zona inferior (queda a la izquierda de la marcha). En esta zona, llamada Prao Bolo, se verán las ruinas de la antigua cabaña junto al borde SO del eucaliptal. Al alcanzar una collada (442 m) se deja de rodear este bosquete y se entra en un poljé (valle en forma de cubeta, producido por la erosión de las aguas al sumirse en el subsuelo), que el camino recorre por su ladera N.

Vistas desde La Capía: De SO a NO, con las trazas del camino de bajada a Las Caldas y los destrozos de alguna de las minas. Cruz en la cumbre y vistas de Torrelavega. Caras talladas en las piedras de La Capía, que dicen representan al dios Erudino

Después de atravesar la segunda hoyada de este poljé, el camino sube a la parte alta de la sierra, alcanzando los Campos de Jucayo (460 m). Se continúa hacia el NE (predominantemente), rodeando una dolina, hasta llegar al borde (530 m) de un pinar, donde se irá a la izquierda (NO) por el camino que lo bordea, directamente a subir al el Pico de La Capía o Pico Dobra (606 m).

En la cumbre de La Capía hay una cruz metálica, en cuya base está marcada una altitud de 605,60 m, un vértice geodésico del Instituto Geográfico Nacional y un buzón colocado en 1998 por el Grupo de Montaña La Capía, de Viérnoles, que marca «Pico de La Capía 604 m».

La Capía es un mirador único desde donde se puede divisar gran parte de Cantabria, al sur toda la Sierra del Cordel y los valles de Buelna e Iguña, en primer término, a su derecha el gran macizo de Peña Sagra, con Los Picos de Europa al O. Al N y a los pies Torrelavega y todos los pueblos que le rodean, más allá el Cantábrico con las playas de Suances, la desembocadura del Río Pas, las playas de Liencres, Santander, con el Palacio de la Magdalena, y las playas de Somo. Al E y SE el monte Candina, los picos de Liérganes, la sierra del Hornijo, el Porracolina, el Mortillano y sus Porros y la preciosa cumbre de Castro Valnera en la comarca pasiega.

Se baja del pico por si vertiente O, para pasar por Los Campos de los Cuadros (440 m), donde se aboca en una pista, por la que se bajará a la izquierda. Después de pasar por el borde de una dolina (queda a la izquierda) y en la primera curva a la derecha, se encontrarán dos salidas a la izquierda, debiéndose tomar la segunda, que después de atravesar una braña, sita en una collada (424 m) con unas mesas de merendero, comienza la subida hacia el Pico El Cueto (492 m, aunque sólo se sube hasta la cota 480).

En este punto, hay un cruce, siguiendo por la izquierda (S) el camino baja, al principio, pero después sube y baja continuamente, dado que el terreno es muy abrupto. Aunque la dirección predominante es S el camino da unas cuantas vueltas para sortear los numerosos accidentes del terreno. Al final se sube la ladera N del Castro de las Lleras (514 m), aunque tampoco se llega a su cúspide.

Castro de Las Lleras: Vista general y detalle de la muralla.

Este Castro de Las Lleras es uno de recintos menos elevados de la zona (alrededor de 465 m), ya que el resto superan los 500 m. Fue identificado de un modo fortuito por el investigador y espeleólogo J. F. Arozamena Vizcaya en el año 1977. Su presencia por la zona se debía al rescate del cadáver de un espeleólogo accidentado en la sima de La Arenosa, la cual dista unos 400 metros del castro y que está ubicada en el crestón calizo que apreciamos en la imagen. Desde su descubrimiento, el castro de Las Lleras ha sido citado por lo mejor del panorama arqueológico regional: Bohigas (1978 y 1986-87), por Muñoz et alii (1991), Reigadas Velarde (1995), González Echegaray (1997), Pumarejo et alii (2000), Peralta (2002 y 2003) y Peralta y Serna (2006), aunque desgraciadamente nunca ha habido una campaña de prospección o excavación como tal.

Del castro destaca el derrumbe de su muralla en forma de arco, que alcanza casi los 200 m de longitud y los 4 m de anchura. La muralla defiende la cara norte del monte, ya que la cara sur es un precipicio escarpado que no necesita obras de defensa. Detrás de la muralla se aprecia una plataforma, a modo de pasillo ancho, que algún autor ha sugerido que sirviese para la ubicación de casas (rectangulares) donde vivirían los agrestes cántabros del Hierro. Sin embargo, no hay restos de tales construcciones; a lo sumo lapiaces que sugieren líneas. Entre las rocas calizas de este monumental derrumbe se observan molinos y morteros para moler el grano. También parece que se recuperó un fragmento de cerámica.

Después de alcanzar la cota de 500 m, se baja por el pernal O de este alto, para bajar a un collado (439 m) y seguir subiendo y bajando en dirección SO hasta alcanzar la pista que da acceso a la cantera Mitosa-Solvay, que queda a la derecha, aunque se seguirá a la izquierda (S).

Todo este tramo desde que se dejó el camino que subía al Pico El Cueto hasta tomar esta otra pista es muy abrupto y difícil de seguir, por lo que se recomienda llevar un GPS, para no extraviarse o meterse en una de las zonas kársticas de esta sierra, tan difíciles de andar.

Este punto donde se coge la última pista es un collado (413 m), que da salida al Valle de Buelna, siendo un balcón privilegiado para ver todo este precioso valle en un solo momento. A partir de aquí sólo queda bajar por este Camino del Monte hasta el aparcamiento (109 m) de Sopenilla, de donde se partió.

Literatura consultada para texto y fotos

https://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Dobra

http://www.regiocantabrorum.es/publicaciones/castro_de_las_lleras

https://mirincondelabahia.wordpress.com/2013/10/05/castro-de-las-lleras-en-el-dobra/

https://escaladaencantabria.blogspot.com/search?q=dobra