Churron de Borleña

Las hermosas cascadas de Toranzo

Visitantes fotografían el espectáculo vegetal y acuático del Churrón de Borleña./DM
Visitantes fotografían el espectáculo vegetal y acuático del Churrón de Borleña. / DM

El mejor momento para ver los 'churrones' es en época de lluvias o tras un buen temporal

Fermin García
FERMIN GARCÍA

«No porque arranques sus hojas a la flor, cogerás su hermosura».

Rabindranath Tagore

En el corazón del valle de Toranzo se encuentra una semidesconocida joya natural, una cascada que, en según qué época, maravilla y sorprende por su abundancia y sus veinte metros de caída. Lo mejor es que llegar hasta ella tiene un fácil acceso y que, además, en vehículo el punto de partida se encuentra a tiro de piedra de cualquier punto de la región. Por la A-8, en la salida de Vargas y Puente Viesgo, se toma la N-623 que nos lleva sin desviación hasta Borleña.

Comenzamos a caminar cruzando el barrio de Borleña hacia el oeste; a los tres minutos pasamos a la izquierda de una fuente y lavadero y a los pocos metros, por la izquierda de una casa con tres ruedas de molino en la esquina, seguimos por el camino hormigonado y entre fincas. Diez minutos más y nos encontramos con la bifurcación e indicación al Churrón (a la derecha) y La Piedrona de Villegar (a la izquierda). Cada cual elija hacer primero un objetivo u otro. Yo comenzaría por La Piedrona, por la izquierda, sobre todo si vamos con niños, pues tenemos algunas buenas cuestas y están aún descansados. Tomamos, pues, la pista de la izquierda, a La Piedrona, que sigue hormigonada.

A los diez o doce minutos y tras algunas curvas, termina el camino hormigonado poco antes de una curva a la derecha y llanea un poco. Aquí tenemos una cabaña semiderruida a la izquierda y a la derecha una hermosa cagiga. Un minuto más e ignoramos un camino que sale a la derecha. Seguiremos de frente por el camino principal hasta una curva a la izquierda. A la derecha está la entrada a una finca y una cabaña. Ya todo para arriba que nos saca a dar vista a todo el valle de Toranzo y Peñas Tablao.

Seguimos dirección sur durante unos ocho o diez minutos ya en menos cuesta, teniendo a nuestra izquierda una torre de alta tensión; nosotros continuamos por la derecha hasta ponernos frente a otras dos torres de alta tensión a nuestra derecha, y estaremos atentos para dar un giro de 90 grados hacia el este y seguir una senda que, tras cruzar una pequeña braña, nos lleva hasta La Piedrona.

FICHA TÉCNICA

Cómo llegar
La localidad de Borleña se encuentra al borde de la carretera N-623. Nos salimos a la altura del Mesón Borleña y nada más rebasarlo seguimos de frente y a unos 80-100 metros cruzamos el puente sobre un arroyo para aparcar junto a la bolera.
Punto de partida
Borleña, 170 msnm.
Cota más elevada
Piedrona de Villegar, 390 msnm.
Desnivel
Alrededor de 300 metros acumulados tanto en la ascensión como en el descenso.
Grado de dureza
Suave.
Cartografía
Hoja 58-IV a 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional (MTN).
Época recomendable
Todo el año. Si queremos ver los churrones en todo su esplendor, mejor a final del otoño, invierno y primavera, o cuando caiga un buen temporal.
Ubicación
Municipio de Corvera de Toranzo.
Tipo de ruta
Ida y vuelta.
Distancia
8,600 km.
Duración
2.30-3.30 horas.
Dificultad
Ninguna.

No es espectacular, aunque tiene su encanto y unas vistas sobre el valle de Toranzo, Tablao, Berana... espléndidas. La vuelta la haremos por el mismo itinerario hasta el cruce al Churrón; aunque al comienzo del descenso de La Piedrona podemos seguir un sendero por la loma hasta volver al camino principal, no se aconseja en los meses de verano, pues en ese tiempo está casi invisible por helechos y maleza. Mejor volver por el mismo itinerario de subida.

Una vez ya en el cruce antedicho, giramos a la izquierda y enseguida se termina el hormigonado a la entrada de una casa, a la derecha, con muchas banderas. Nosotros seguimos de frente unos diez o doce metros para dejar el camino principal y desviarnos a la derecha cruzando un puentecito; unos metros más y cruzamos otro puentecito y, nada más pasarlo, giramos a la izquierda para seguir hacia el S-SO el sendero por la margen izquierda del arroyo La Llana.

Sin pérdida ninguna, en unos veinte minutos, envueltos por una exuberante vegetación de avellanos, robles, acebos... llegamos a El Churrón de Borleña (algunos lo llaman Churrón de Quintana por hallarse debajo de dicho pueblo).

Si es época de lluvias estará impresionante; si es verano puede que lo encontremos seco, mas el paseo aún así compensa. Retrocedemos un poco del Churrón de Quintana, el más espectacular, y nos fijamos para buscar una senda a la derecha hasta el Churrón de Castillo. Esta senda se encuentra más difusa y no es muy buena la subida, se resbala bastante. Quienes no sean buenos andarines, que se abstengan, sobre todo si van con niños pequeños. Una vez que regresamos de El Churrón de Castillo al sendero principal, ya sólo nos queda volver a Borleña.

Si llevamos niños, después de dicha marcha, una buena idea es acercarnos a Alceda y disfrutar del hermoso parque junto al Pas. Y si cae un helado o una quesada no vamos a hacer ascos.

Otros datos. Las vistas desde que avistamos el valle de Toranzo y, sobre todo, desde La Piedrona, son espléndidas: a nuestros pies los pueblos de Villegar, San Vicente, Santiurde de Toranzo, Vejorís, San Martín, Alceda, Ontaneda...; frente a nosotros todo el cordal de Peñas Tablao, Berana, Guzparras..., y al oeste la sierra de Quintana.