Lección de hábitat disperso

Cresteando por la zona del alto Miera./Fermin García
Cresteando por la zona del alto Miera. / Fermin García

Prados, cabañas y casas decoran el sube y baja por los cuetos de Brenacollado, desde donde se contempla la cuenca alta del Miera y el antiguo circo glaciar

Fermin García
FERMIN GARCÍA

«Por mucho que recorramos el mundo detrás de la belleza, nunca la encontraremos si no la llevamos con nosotros». Louis Audobert

Los Picones de Calleja Albira se encuentran entre la cuenca alta del Miera, al oeste, y el vallezuco de Valdició, al este. Son una serie de picos y cuetos que van desde el collado de Brenacollado, al sur, hacia el norte y que en el argot montañero es ruta de la considerada un poco rompepiernas, un sube y baja. En el descenso podemos contemplar un bonito hayedo, pequeño reducto que se salvó de la tala para las fábricas de Liérganes y la Cavada. Y de paso, contemplaremos un territorio como Valdició, uno de los mejores ejemplos que podemos contemplar del hábitat disperso.

Iniciamos la ruta junto a la escuela de Valdició para empezar por la carretera que sigue hacia el suroeste; a unos 300 metros, en una curva a la izquierda, la carretera sigue totalmente al sur. Vamos a seguir esta carretera, que enseguida se convierte en pista, ya hormigonada, ya de tierra, pero siempre por ella ignorando cualquier desvío que salga.

FICHA TÉCNICA

Cómo llegar.
A Valdició se llega tomando como referencia Liérganes y una vez allí la carretera CA-260 que remonta el valle del Miera. Una vez que dejamos a la derecha la desviación de Merilla y cruzamos el puente sobre el Miera, se toma la desviación a la izquierda en el indicador Calseca y Valdició. Tras cruzar el Miera nos desviamos a la derecha y tres kilómetros más arriba alcanzaremos Valdició.
Horario.
Entre 3,30 y 4,30 horas
Recorrido aproximado.
10,5 kms.
Punto de partida.
Junto a la escuela de Valdició, 680 msnm.
Cota más elevada.
Picones de Calleja Albira, 1.036 msnm; Cueto Cabrones, 1.026 msnm.; La Maza, 1.007 msnm.
Desnivel.
Unos 700 metros acumulados.
Dificultad.
Ninguna, aunque en el cresteo tenemos que ir con cuidado en algunos tramos.
Grado de dureza.
Suave.
Cartografía.
Hojas 59-III y 59-IV a 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional (MTN)
Época recomendable.
La mejor es de diciembre a finales de marzo en que la hierba del cresteo y los helechos estás secos y abatidos y los prados están sin pasto.
Ubicación.
Municipio de Soba.
Tipo de ruta.
Circular.

Cuando hayamos caminado unos 2,5 kilómetros da alguna curva para seguir hacia el oeste hasta un collado, el de Brenacollado. Al oeste vemos los Picones de Sopeña y abajo, a nuestros pies, el Miera. Giramos a la derecha, al noroeste, e iniciamos la ascensión al primer cueto; una vez que lo hayamos coronado veremos hacia el norte los restantes y vemos cómo tenemos que hacer un sube y baja hasta el último, La Maza.

Iremos cresteando por donde mejor lo veamos -no hay sendas, es todo campo a través-; a veces bordearemos por la derecha o izquierda y con cuidado en algunos tramos para no meter el pie en algún pequeño hoyo que nos puede esconder la hierba, no olvidemos que es un terreno kárstico.

Los principales cuetos o picos que ascenderemos son cuatro (éste primero, que los lugareños llaman Cueto la Brena, Picones de Calleja Albira, Cueto Cabrones y La Maza, más algunos otros de menor entidad). Entre el primero y La Maza hay aproximadamente tres kilómetros; éste último lo reconoceremos porque antes de ascenderle tenemos un amplio y hermoso prado y en la esquina noreste del mismo hay una cabaña. Para salir del prado y superar los pocos metros que nos quedan hasta la cima, crucemos la cerradura por la esquina sureste de la cabaña. Ya sólo nos quedan unos 200 metros a la cima. Última de este cresterío.

Para el descenso, aconsejo volver al prado mencionado, cruzarlo dirección sureste y buscar, a la izquierda, al este, una portilla metálica; seguimos en diagonal, noreste, hasta alcanzar una cabaña y buscar el camino que pronto se convertirá en pista y que pronto girará en dirección sureste; esta pista enseguida la encontraremos hormigonada y siguiéndola llegaremos a la carretera a unos 700 metros de la partida; cuando lleguemos la misma, giremos a la izquierda, al norte, hasta llegar a la escuela, nuestro punto de inicio de esta ruta.

Otros datos.

Aunque todo el paisaje del ascenso hasta el collado de Brenacollado merece la pena, sobre todo, es a partir del collado cuando aún la panorámica es sumamente más espléndida: al oeste toda la crestería de los Picones de Sopeña, enlazando al sur con los Picones de los Lastreros y al final, al sur, el Castro Valnera; al fondo, de norte a sur, desde el barrio de la Concha, contemplamos toda la cuenca alta del Miera, antiguo circo glaciar, rodeado por las mencionadas cimas y más al este, las cimas del Pico La Miel, Veinte, Pizarras, Porracolina... Al norte, vemos cómo se pierde toda la cuenca media del Miera hacia la costa.

Valdició es el mejor ejemplo de hábitat disperso; no hay ni una sola casa que se encuentre cercana a otra. Cuando contemplamos el valle desde las cimas, lo vemos totalmente salpicado de viviendas y establos totalmente dispersos. También nos lleva a reflexionar sobre la vida dura de estas gentes en que nos cuesta creer cómo pueden segar algunos prados que más que pindios, son casi verticales. Y otro detalle, para cualquier papeleo, los vecinos de este rincón tienen que recorrer 80 kilómetros hasta el Ayuntamiento de Soba, cuando a San Roque tendría que hacer solamente diez.