Prepirineo para pequeños montañeros

Un senderista se adentra en la gorga //I.P RUBÍN DE CELIS
Un senderista se adentra en la gorga / / I.P RUBÍN DE CELIS

Un barranco y un eremitorio son las 'cimas' de una excursión perfecta para que los niños se inicien en el senderismo y las rutas de montaña

IRATXE PAÑEDA

Muchos nos acercamos a Jaca siempre que tenemos oportunidad, bien sea en invierno para esquiar, bien el resto del año para realizar de rutas de montaña o simplemente para disfrutar de esta acogedora ciudad. Si la excursión pirenaica se viene al traste porque el tiempo no acompaña, hay ocasiones en las que la meteorología mejora cuanto más al sur nos dirijamos y así se nos abre un interesante abanico de posibilidades. El pico Gratal domina la Hoya de Huesca con sus 1.500 metros pasados de altitud, meta para numerosos montañeros. Pero esta peña de las estribaciones occidentales de la Sierra de Guara guarda entre sus pliegues rocosos las Gorgas de San Julián, atractivo paseo familiar de unos cinco kilómetros ida y vuelta, perfecto para ir con niños.

Gorgas de San Julián (Huesca)

Cómo llegar
Dirigirse por la E-7 al pueblo de Nueno, a 45 minutos de Jaca y 20 de Huesca capital.
Longitud
5,2 km (ida y vuelta).

Desde Jaca hay que tomar dirección Sabiñánigo, dirigirse hacia Huesca capital por la E-7 y tomar la salida 375 a Nueno para enlazar con la N-330. Tras conducir un kilómetro una desviación marca (dcha.), la urbanización Parque de Guara, que hay que bordear hasta su extremo noreoeste, punto en el que aparcaremos el coche para iniciar la marcha por un camino de tierra que parte a la izquierda y desciende suavemente. La pista discurre entre carrascales y las señales evitarán despistes. Es buen momento para inculcar a los peques cómo seguir marcas del camino: un poste indica dirección Lierta, paneles informativos, marcas amarillas y blancas... y ¡atención abejas!

El castillo de Loarre

Si las Gorgas bien pudieran ser un escenario del celuloide, a solo media hora en coche se encuentra el castillo de Loarre, considerado como el castillo románico mejor conservado de Europa, en el que se rodado varias películas entre las que destaca 'El reino de los cielos' de Ridley Scott. Este Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional del siglo XI fue pieza clave en la reconquista cristiana de la Tierra Llana por parte del rey Sancho III el Mayor. www.castillodeloarre.es

Poco después del cartel que prohíbe el paso ante el riesgo de picaduras se encuentra el poste que nos desvía (dcha.) hacia Las Gorgas y la ermita de San Julián. Poco a poco van desapareciendo los árboles que protegen del sol en los días que el calor aprieta y ante nosotros se despliega la Hoya de Huesca. Enseguida aparece la silueta del Pico Gratal, anuncio del barranco en el que nos adentraremos. El sendero se torna más empinado y angosto conforme las paredes de piedra erosionadas por cascadas se vuelven más altas e impiden la entrada de los rayos del sol.

La vegetación cubre el fondo del barranco
La vegetación cubre el fondo del barranco

Buitres, gallinas y un águila

A la izquierda, una bifurcación marca la senda hacia a la ermita de San Julián, que visitaremos en nuestro camino de regreso. Mientras los buitres sobrevuelan nuestras cabezas, la tierra se torna roca bajo nuestros pies y la vegetación, cada vez más densa, aumentará la sensación de humedad. Sin darnos cuenta nos encontramos en la entrada de las Gorgas, al principio con la forma de una gran cámara se estrecha en altura según gana profundidad. La cavidad, con su juego de luces y las inmensas rocas a modo de desfiladero, es un lugar sorprendente, digno escenario de una película de Indiana Jones. El punto en el que la segunda cámara se convierte en una gran grieta vertical es el fin de nuestra ruta y el lugar de salida de los barranquistas que descienden rapelando.

Al volver sobre nuestros pasos nos desviaremos hasta la ermita de San Julián, que habíamos dejado pendiente. El camino vuelve a ser estrecho y lleno de vegetación, descenderemos y volveremos a subir, sin embargo el esfuerzo merece la pena. Los orígenes parecen remontarse al siglo XI con la presencia de mozárabes que huían del avance de Islam, pero los primeros escritos en los que se nombra datan del XV y el XVI. El interior, en las entrañas de las paredes de roca, guarda una imagen del santo y estalactitas y estalagmitas creadas por las filtraciones de agua.

La ermita se encuentra incrustrada a la roca.
La ermita se encuentra incrustrada a la roca.

La explanada del exterior es perfecta para el bocadillo, pero hay que tener cuidado en que no se convierta en presa de un águila como la gallina que, según cuenta la leyenda, le robó al ermitaño que allí vivía y se sustentaba de hierbas y unas pocas aves. Se dice que gritó al cielo «¡San Julián, conviértela en piedra!». Muchos son los que ven la similitud entre una piedra cercana y esta rapaz.