Miss Caffeina: «Se nos está yendo la olla con el like y el número de seguidores»

Miss Caffeina: «Se nos está yendo la olla con el like y el número de seguidores»

La banda presenta en Santander su cuarto disco, 'Oh, Long Johnson', con entradas agotadas

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

La energía de los inicios puede mezclarse con inseguridad cuando uno tiene que mostrar el resultado de su trabajo ante el público. Pero Alberto Jiménez, compositor y cantante de Miss Caffeina no tiene rastro de ese temor. No es para menos; al poco de salir su nuevo disco, 'Oh Long Johnson', publicado en marzo, se convirtió en número uno.»La reacción ha sido increíble», dice. Ahora la banda, que completan Sergio Sastre, Álvaro Navarro y Antonio Poza, viene a presentarlo a Santander este sábado (Sala Sümmum), dentro de la Gira Vibra Mahou, con las entradas agotadas desde hace varias semanas.

- No quedan entradas en Santander. Es de suponer que están contentos con la respuesta del público

- No somos un grupo que haya pegado el pelotazo de uno a otro disco, sino que siempre hemos ido poco a poco y con este trabajo se cumple eso mismo por cuarta vez. Cada vez viene más gente a los conciertos y tenemos más repercusión

- Aún así, ¿Da miedo salir al escenario con material nuevo?

- Sí. La verdad es que cuando haces el disco no lo piensas, te preocupa que te guste a ti, pero cuando va a salir, los días antes sí que tienes todas las dudas del mundo. ¿Cuál será la favorita?¿Habremos hecho bien con el orden? Y pasa lo mismo al empezar la gira, si la cantará la gente o la selección será buena, por ejemplo. Hemos tenido la suerte de comprobar en estos nueve conciertos la gente lo estaba disfrutando.

- Dicen que es un disco redondo con la voz en su sitio. ¿Dónde estaba antes?

- Creo que al principio, cuando te pones a grabar tu primer disco, quieres parecerte a todo lo que escuchas o al lugar donde tienes que encajar. Cuando sacamos el primero, hace diez años, nos gustaba mucho la música rock pero también era un poco lo que teníamos que hacer. Estábamos en la escena indie y se suponía que era eso. Había muchas capas, mucha distorsión y poco a poco nos fuimos quitando eso y tenemos el disco más desnudo en cuanto a arreglos. Hay pocas capas y la voz está mucho más adelante sin perderse en una maraña de sonido. Es más fácil para que la voz luzca y con el tiempo aprendes a cantar mejor.

- Es un disco que a la tercer escucha ya se deja canturrear

- Esa es la idea que teníamos. No sabíamos a qué iba a sonar, pero sí que fuera todo muy limpio.

- A veces es más difícil quedarse desnudo que vestirse bien

- Siempre es más complicado quitar que añadir. Excesivos somos todos siempre. Te podrías tirar meses hasta que terminas el disco, pero saber hasta dónde llegar y qué dejar para que funcione es lo difícil. Cuando hacen críticas a que seamos más pop, siempre pienso que es mucho más difícil hacer canciones pop que ruido con una guitarra.

- Sin embargo las canciones pop, tan aparentemente sencillas, pueden perdurar

- Mira 'Billie Jean'. Para que 25 años después esté en tu cabeza, tiene que haberse pensado muy bien o haberla hecho un genio.

- En 'Reina' canta que se acabó lo de «jugar a ser cantante». ¿En la vida real también?

- Sí, totalmente. Nunca nos lo hemos tomado como un juego. No éramos la típica banda de amigos del instituto que se pusieron a tocar. Nosotros nos conocimos para formar una banda. Nos lo tomamos desde el principio de una forma muy profesional.

«Es mucho más difícil hacer canciones pop que ruido con una guitarra»

- ¿Compartir objetivo con ese enfoque hace más fácil el trabajo en común?

- Creo que sí es más sencillo. Todos habíamos pasado por bandas de las que se iban descolgando personas, porque es muy sacrificado, sobre todo al principio que es muy de sembrar y ver poco la luz. Hay gente que se baja porque estamos programados para ver los resultados rápido. Ha habido momentos de todo tipo, pero teníamos clarísimo que esto era lo que queríamos.

- Ese mismo tema, con otros arreglos, podría ser una canción melódica de los 60

- De hecho, la demo de esa canción era totalmente diferente de guitarras. Se parecía un poco a 'Clocks' de Coldplay, pero precisamente porque ya sabíamos hacer eso, la misión era deconstruir, quitarle cosas que ya has hecho más veces, quedarte con la melodía y hacer otros arreglos y otra producción.

- Entonces, ¿entran al estudio y le dan la vuelta a sus propias composiciones?

- La idea era que lo que íbamos a respetar era la melodía y la letra, que nos parece lo importante. Si se sostiene con eso, cualquier otro disfraz que le pongas va a funcionar. Casi siempre eso es lo principal. Lo hemos hecho con todas menos dos.

- Están girando amparados por una marca de cervezas. ¿Están cubriendo las marcas el papel de las instituciones en material cultural?

- Nosotros tenemos la suerte de que en este caso Mahou haya pensado en nosotros. Lo que supone es llegar a ciudades a las que sería más difícil arriesgarnos a ir porque nunca sabes cómo funcionará o porque vas de pronto a... Almendralejo, por ejemplo, que parece que no tienen una escena. Mahou y la música llevan mucho tiempo unidos. Apoyan mucho las bandas y creo que es conectar con la gente y sí, al final hay muchas marcas y empresas privadas e incluso mecenas que apoyan más la música que quienes la tienen que apoyar. Cierran sitios, no dan licencias, ponen multas...

«Nunca nos hemos tomado la música como un juego»

- ¿La música exige paciencia?

- Quienes empiezan tienen que ir a lo seguro, sabiendo que no vas a ver un duro hasta dentro de muchos años. Nosotros hemos tenido muy claro esto, conscientes de que era una carrera a largo plazo. No pretendíamos ganar dinero al principio ni tener una repercusión enorme, pero bandas nuevas que ya se quejan al año y medio, me hacen mucha gracia.

- ¿Ustedes están cumpliendo los plazos que se marcaron?

- Sí, lo estamos. Yo tengo 34 años y soy el joven de la banda. Siempre decía que a los 25 tenía que haber sacado mi primer disco y lo hice a los 26. Hace unos 4 que empezamos a poder vivir de este trabajo.

- Respecto a esas bandas que desaparecen, ¿cree que estamos en un momento de exceso de oferta?

- No creo que sea exceso. Me parece muy bueno que las herramientas para grabar una canción y subirla a internet estén al alcance de todo el mundo. Hace que unos tengan oportunidades y otros se pongan las pilas. Creo que tiene que ver más con el tipo de exposición. Se nos está yendo la olla con el like y el número de seguidores. Igual nos equivocamos.

- Y que la crítica cada vez es más «amigable»

- A nosotros nos han metido tanta caña siempre que no sabía que había menos.

- ¿Era el momento de que alguien recuperase a Consuelo Berlanga, como hacen en el single 'Oh, Long Johnson'?

- ¡Por favor! Desde que fue a Superviviente no sabemos nada de ella. Sueño con que haya escuchado la canción y nos diga que le ha gustado o nos denuncie, pero que diga algo

- ¿Qué han aprendido en el proceso de este disco?

- A tener paciencia, sobre todo. Sabemos que se hacen despacio, pero esta vez ha sido más. Teníamos claro cómo iba a ser el sonido. Hemos aprendido también a escuchar a nuestro productor, ser menos nazis con nuestras ideas y muchas cosas técnicas. A veces llegas a la desesperación, pero estamos super contentos.