Sidecars: «Los egos solo sirven para desvirtuar la música»

Sidecars: «Los egos solo sirven para desvirtuar la música»

La banda madrileña despide su cuarto disco, 'Cuestión de gravedad' en el Palacio de Festivales

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Un martes cualquiera, en Madrid, ocurren cosas si de música se trata. Concretamente, «el cuarto» asalto de Sidecars a su gira de teatros. Era el turno del Nuevo Apolo. Una noche «impresionante», como la define Gerbas, bajista de la banda capitalina, que completan Juancho y Rulo, sin secuelas reseñables por haber prolongado la emoción de algo «tan precioso» y que parece «tan fácil». Esa misma gira les trae a Santander, al escenario del Palacio de Festivales, donde harán este viernes una reinterpretación de su último disco 'Cuestión de gravedad'.

- Con 'Contra las cuerdas' se metieron en los teatros y ahora vuelven a hacerlo. ¿Cómo va la experiencia?

- Ha sido un acierto vestir las canciones así para este ocaso del disco, antes de meternos con el próximo y a la gente le está encantando ese traje acústico.

- Está gastada la frase de «no ser profeta en tu tierra», pero están llenando esos espacios tan icónicos

- No nos imaginábamos pisarlos a no ser que hiciéramos ópera, que no es el caso, y los estamos pisando bien. Todo está lleno y el público tiene una emoción especial, porque todo es mucho más disfrutable que en una sala; estás en silencio, con otro feedback y nadie se va a meter en tu butaca, no te vas a perder nada.

- ¿Por qué creyeron que no podrían tocar en este tipo de espacios?

- Nos gusta ponernos retos y no nos veíamos en ellos, pero sabíamos que desde 'Contra las cuerdas' había una espinita con los teatros y teníamos claro que podemos montar formatos muy disfrutables. La acústica de estos recintos, pensados para sonar así, sin necesidad de amplificación, es llevar nuestra música a su máximo exponente.

- Ha comparado ese silencio de los teatros, con el cada vez más ruidoso ambiente que se da en salas ¿Cómo viven esa realidad?

- Lo vivimos con extrañeza. No entendemos que alguien pase de vivir un concierto después de haber pagado la entrada. Que lleguen, se amorren a la barra y se olviden de la esencia. También es lícito, cada uno tiene su forma de divertirse, pero alguna vez hemos tenido que parar un poco; bajamos las dinámicas y la gente se da cuenta. No nos gusta ser bordes pero tampoco es la mejor situación.

- Sí es cierto que ustedes tienen ese perfil amable

- Somos amigables, pero si alguien se pasa, tampoco lo vamos a aceptar.

- Este disco, 'Cuestión de Gravedad', se distingue del resto en que han tenido «tiempo de trabajarlo y de hacerlo más medido». Aunque ha pasado tiempo desde la grabación, ¿recuerda ese cambio?

- La verdad es que me acuerdo bien porque ha sido la primera vez que podíamos reunirnos con tiempo. Llevamos tanta experiencia y rodaje que hemos aprendido mucho y esto lo quisimos hacer con más margen. Tuvimos un retiro musical en la Casa Murada de Tarragona, todos juntos, dedicados solo a esto. Ahí empezó a sonar y marcó la diferencia respecto a otros discos por estar poniendo todo en común. Sabíamos que tenía que ser el mejor disco hasta la fecha, igual que tendrá que serlo el siguiente. Siempre en sentido ascendente.

- En ese proceso está incluido el productor Nigel Walker

- Es un veterano, tiene todo muy claro, a nivel de sonido también. Es un genio y hemos hecho familia. Llevamos tres discos y la manera de entendernos e ir hacia un camino donde las canciones mandan por encima de todo, con otros productores no nos habría pasado. A veces hay quien intenta hacer un trabajo de estilo y para Sidecars, el estilo lo definen las propias canciones. Somos casi como un matrimonio de muchos años.

- También se han sumado a ese matrimonio múltiple Sergio Valdehíta, Ramiro Nieto y Pere Mallén. ¿Qué han aportado a la banda?

- Hemos contado con tres músicos que, aparte de increíbles personas, han hecho familia y técnicamente son buenísimos. Nos han aportado un crecimiento fundamental respecto a nosotros como músicos y como banda y han puesto la guinda a lo que queremos buscar. No sabemos qué haríamos sin ellos,

- ¿Cómo se gestiona el ego cuando uno ha evolucionado tanto y tan rápido?

- Esa parte creo que es la difícil y en ocasiones mancha muchas trayectorias. Ayer justo lo hablábamos, los tres. Nos preguntaban por la convivencia y caímos en que en 12 años como banda, hemos tenido solo discusiones menores, cabreos pasajeros, nunca hay un roce fuerte y creemos que los egos no sirven para nada más que para que haya una competencia absurda que podría desvirtuar la música que hacemos.

- ¿Qué ha sido lo más complicado en estos diez años?

- Hubo un impass entre 'Cremalleras' y 'Fuego Cruzado', tuvimos que esperar más de lo que queríamos. Era el momento gordo de la crisis, éramos una banda pequeña, nos salimos de Sony, no sabíamos qué hacer, se marchó Manu de la banda. Fueron momentos complicados, pero luchando mucho conseguimos que Warner se enamorara de nosotros y estamos muy a gusto, y trabajar de manera común sin que sea algo impuesto.

- ¿Se han creído ya que se puede vivir de esto?

- Afortunadamente lo hemos comprobado. Desde hace dos años hemos dejado los trabajos paralelos. Aunque Juancho sigue compaginando como guitarrista con su hermano (Leiva). Yo trabaja programando en Costello cada noche. Ha sido fuerza mayor, hemos visto tantos conciertos confirmados y tantas buenas noticias que nos lo hemos podido permitir y dedicarnos a nuestro proyecto vital, que es Sidecars

- ¿Sintieron más miedo o más felicidad ante ese cambio?

- Es una situación conocida por cualquier ser humano en el ámbito laboral. Apuntas hacia una nueva etapa con incertidumbre dejando algo seguro. Nos arriesgamos, hubo momentos de vacío pero empezaron los cuatro teatros, se convirtieron en 50. Es un sueño hecho realidad. Podemos decir que vivimos de la música

- Dicen que usted es el detective del grupo en la búsqueda de nuevos sonidos. ¿Qué es lo más reciente que ha encontrado?

- Estaba justo esta semana con dos propuestas una que se llama Yarold, un actor francés con un disco de rock increíble con unos grooves un poco funkie y desde el viernes fui a ver a un grupo que se llama Cloud Nothing. Muy disfrutables. Es una maravilla poder encontrar estas cosas en tu propia ciudad.

- En 2014, en otra entrevista Juancho afirmaba que «Las buenas canciones traen todo lo demás». ¿Tras su crecimiento están esas buenas canciones?

- Por supuesto. Es la base y eso es lo que le agradecemos a Juancho, que es el compositor y autor, aunque le pongamos músculo al esqueleto que nos trae. En eso se basa nuestra carrera musical y nos lleva a lo que nos lleva por encima de estilos.