Baile moderado y pedagogía electrónica

El músico y productor Uwe Schmidt ('ATOM™') presentó el pasado martes su espectáculo audiovisual 'HD+' en el Centro Botín, y desgranó su visión de la música en el posterior encuentro con el público

Baile moderado y pedagogía electrónica
María Gil Lastra
JORGE VILLASOL

En la primera década de los 2000, el francfortés Uwe Schmidt (1968) consiguió una cierta popularidad con su proyecto 'Señor Coconut y su Conjunto'. Bajo ese alias tropical perpetró 'El baile alemán' (2000), un disco en el que sometía algunos de los éxitos de Kraftwerk –ineludibles pioneros de la música electrónica– al ritmo del chachachá, la cumbia o el merengue. Lo que comenzó siendo una broma privada («tienes que hacer algo con Kraftwerk», le dijo un amigo) acabó dando forma a varios discos y más de una década de conciertos con un combo de diez personas.

Cansado de dirigir y dar órdenes, de viajar y estar con tanta gente, Schmidt redujo la presencia humana sobre el escenario a una sola: él mismo. Y así se presentó el pasado martes en el Centro Botín, bajo otro de sus alias: 'ATOM™'.

'HD+', el espectáculo audiovisual de una hora que ofreció Schmidt, es una actualización del que diseñó en 2013 para presentar el infeccioso tecnopop, ya desprovisto de elementos latinos, de su disco 'HD' (Raster Noton). De pie, parapetado tras una mesa, Schmidt disparaba la música desde su sampler y su controlador, mientras miraba de reojo, como si desconfiara de ellos, a los dos ordenadores portátiles que gestionaban el audio y el vídeo. Las proyecciones, en sincronía con la música, estaban llenas de formas abstractas, collages de vídeo de sabor ochentero y la imagen digitalizada del rostro de Schmidt (inspirada en el 'incidente Max Headroom') haciendo 'lip-sync' en algunas de las canciones.

Tres décadas de trayectoria, más de un millar y medio de canciones y casi dos centenares de álbumes en solitario y en colaboración con otros artistas bajo una cincuentena de alias… Con semejante currículo, el dominio del medio musical (electrónico) de Uwe Schmidt es incuestionable. Su dominio del medio audiovisual es más reciente; como el propio Schmidt ha confesado, para la elaboración de 'HD+' tuvo que empezar de cero, comprando un ordenador y software, aprendiendo a manejar Adobe After Effects y Adobe Premiere, tirando de tutoriales de YouTube, aconsejado por su hija. Eso explica el aire retrofuturista casero de las proyecciones.

El auditorio del Centro Botín se despejó de sillas en su parte central para promover la verticalidad y el movimiento; y aunque la música no movió al baile desenfrenado, sí hubo cierto cabeceo y oscilaciones rítmicas entre el público que llenaba la sala. Tras el concierto, Elena Gómez, presentadora de 'Atmósfera' (Radio 3), entrevistó al protagonista. En un perfecto español (lleva afincado en Chile desde finales de la década de 1990), Schmidt desgranó su visión de la música («lo importante es saber dosificar el silencio»); citó a Stravinski («la música es sonido organizado»); recicló conceptos hegelianos («el 'zeitgeist' es la inflación, el exceso de contenido, de volumen en la música»); reflexionó sobre el contenido del propio concierto (señaló que ya no compartía la crítica naíf a la industria musical de la canción 'Stop Imperialist Pop', compuesta hace ocho años) y respondió a varias preguntas del público.

Schmidt finalizó el encuentro con una muy oportuna parte didáctica en la que explicó a los asistentes qué máquinas empleó en el espectáculo y, lo que es más importante, cómo. Un magnífico final para una experiencia de más de dos horas que aunó baile moderado, reflexión musical y pedagogía electrónica.