Cantabria ha dejado por el camino más de 12.600 activos desde el inicio de la crisis

Cantabria ha dejado por el camino más de 12.600 activos desde el inicio de la crisis
Javier Cotera

La región es la tercera de España donde más bajan las personas que están trabajando o bien buscan un empleo. Sindicatos y CEOE reclaman medidas parar frenar esta sangría

Isabel Arozamena
ISABEL AROZAMENASantander

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2018 han puesto negro sobre blanco la situación que sufre Cantabria con la pérdida de personas en edad laboral que o bien trabajan o se encuentran a la búsqueda de un empleo, lo que se denomina población activa. Las estadísticas reflejan que la comunidad autónoma ha sido la tercera de España con un mayor descenso de la población activa, el 4,5%, desde que comenzó la crisis en 2007. En estos once años se han quedado por el camino 12.639 activos al pasar de 280.149 a 267.510.

Estos malos datos sólo son superados por Asturias, comunidad en la que la población activa descendió un 6,35% entre el cuarto trimestre de 2007 y el cuarto trimestre de 2018, y Castilla y León, donde la disminución fue del 5,02%. La situación cántabra contrasta con el ligero repunte de la media nacional del 0,9%, con 209.000 activos más, al pasar de 22,6 millones a 22,8 millones.

La pérdida de población activa está relacionada con lo que, para sindicatos y patronal, es una «bajada ficticia» del paro ya que hay menos personas registradas en las oficinas de empleo. Por ello, los agentes sociales reclaman medidas para frenar esta sangría y crear un empleo de calidad que siente las bases de un mercado laboral estable.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es cómo afecta la pérdida de población activa a los hombres y mujeres. Se da la circunstancia de que en Cantabria sólo se reduce la población activa masculina en 15.739 personas, lo que supone una caída del 9,7% al pasar de 161.741 a 146.002. Por el contrario, la femenina se incrementa un 2,6% con 3.100 activos más ya que hace once años era de 118.408 y a finales del pasado año aumentó a 121.508. Curiosamente la tendencia es totalmente contraria en el conjunto de España, donde aumentan los activos hombres un 9,95% y disminuyen las féminas casi en la misma proporción, un 9,7%.

El problema de la pérdida de población activa en Cantabria se agrava porque la merma se produce entre los jóvenes de menos de 35 años, una circunstancia que se relaciona con la salida de la comunidad autónoma para buscar empleo en otras regiones e incluso en el extranjero.

Así, entre 2007 y 2018 se registran 44.500 activos menos de una edad inferior a los 35 años, lo que en porcentaje supone una caída del 43% y, sin embargo, aumentan en 31.800, un 18%, los mayores de esa edad. En España también se pierden activos jóvenes pero no con la intensidad que en la comunidad autónoma, al situarse en el -33,7%, diez puntos menos que en Cantabria, entre los de menos de 25 años, y crecer un 24% los de más edad.

Cotizantes

Otro factor importante en el mercado de trabajo, y que supone la creación de empleo efectiva, es el referido a las altas y bajas en la Seguridad Social. En Cantabria, el último día del año 2007 cotizaban 226.773 trabajadores, según recoge la serie histórica sobre afiliaciones a la Seguridad Social, donde se incluyen tanto el régimen general como el de autónomos (RETA) y otros. Once años después el número de afiliados a la Seguridad Social ha bajado a 212.719, lo que supone un recorte de 14.054 personas, un 5,96% menos.

Por grupos de cotización, los más numerosos corresponden a los de oficiales, seguidos de los auxiliares administrativos, peones, ingenieros técnicos, ingenieros y licenciados, subalternos, jefes administrativos y de taller y ayudantes no titulados. La base de cotización para los ingenieros, licenciados y personal de alta dirección es de 1.466 euros al mes, la mínima, y 4.070 euros al mes la máxima. En el otro extremo está la cotización de los peones que es entre 35 euros al mes, la base mínima, y 135,67 euros la máxima.

Medidas, ya

Las reacciones a esta merma de población activa son unánimes entre patronal y sindicatos. Para el presidente de CEOE Cantabria, Lorenzo Vidal de la Peña, es una evidencia de «la pérdida de esperanza» de los cántabros de encontrar un empleo. Advirtió de que «la fuga de trabajadores se está acelerando» ya que en el último trimestre de 2018 se registró el mayor descenso del año, un 2,58%. Para completar la radiografía, Vidal de la Peña precisó que 30.000 de los 40.000 parados cántabros pertenecen al sector servicios.

A este ritmo, «vamos camino de ser una comunidad que exporta jóvenes formados y se queda con jubilados y camareros que miran el cielo a la espera de que funcione la temporada de verano», lamentó. Sobre las medidas a tomar, recordó que la CEOE trabaja en un plan estratégico «que no es solo para la empresa, que es para toda la comunidad». Otro paso es «liderando la conversión de contratos temporales a fijos que creció el pasado año un 14,8%, el mayor incremento desde 2008». El líder de la patronal censuró a las Administraciones al considerar que «ahora, más que nunca, sus responsables dan la impresión de estar poco concentrados en buscar soluciones».

El secretario general de UGT, Mariano Carmona, cree que los motivos de la reducción de población activa obedece, en primer lugar, a que «se sufrió el efecto directo de la pérdida neta de empleo con la crisis económica» y, posteriormente, el mercado de trabajo «ha venido reemplazando ese vacío con otros nuevos empleos cada vez más temporales», con «menor jornada laboral, menos remuneración y menos derechos». El líder ugetista precisó que esta situación se produce, sobre todo, a partir de la reforma laboral de 2012, «que abrió las puertas a máximos históricos de precariedad laboral en la región».

Los más jóvenes

Carmona valoró, sobre todo, que la merma se produce entre los más jóvenes, fundamentalmente porque ese mercado laboral «no es atractivo para ellos y tampoco les garantiza un futuro mínimamente digno, lo que es un problema vital para nuestra comunidad autónoma y para su porvenir económico y social, con una población cada vez más envejecida tanto dentro como fuera del ámbito laboral».

Como acción de choque, propone «afrontar de una vez por todas un cambio de modelo productivo». Este nuevo modelo «se tienen que ajustar a las necesidades reales de Cantabria, no a los intereses de quien las plantee».

Desde Comisiones Obreras, la secretaria de Empleo, Laura Lombilla, precisó que es tema que preocupa desde hace tiempo al sindicato, ya que «cada vez son más las personas que emigran de Cantabria en busca de oportunidades laborales que en la región no existen». A estos se suman aquellos ciudadanos «que pierden la esperanza de encontrar empleo por los canales oficiales tras varios años en desempleo sin lograr un trabajo estable y de calidad».

La sindicalista de CC OO alertó de que esta situación «se está alargando en el tiempo y es muy preocupante para Cantabria». Por ello, demandó «una apuesta decidida por la inversión y la innovación en la región para revertir estos datos».

Para USO, el descenso de la población activa «es el síntoma más contundente de que nuestra región está sumida en una crisis profunda y endógena». La secretaria general del sindicato, Mercedes Martínez, se refirió al «envejecimiento poblacional y la fuga de talento por falta de oportunidades» como la consecuencia inmediata de una comunidad «sin liderazgo y sin rumbo».

A su juicio, «resulta peligroso mantener en nuestra región la tasa de actividad en los parámetros actuales, singularmente la de las mujeres, donde las políticas de igualdad quedan en un brindis al sol si relegamos a la mujer a ser sujeto dependiente». Martínez consideró que «difícilmente haremos sostenible una región donde los sectores sociales más importantes sean jubilados y funcionarios».

 

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