«Las empresas cántabras apenas nos piden financiación por desconocimiento»

Rodrigo Madrazo, director de Cofides, explicó las ayudas de financiación que concede la entidad para internacionalización /Javier Cotera
Rodrigo Madrazo, director de Cofides, explicó las ayudas de financiación que concede la entidad para internacionalización / Javier Cotera

Rodrigo Madrazo, director de Cofides, participa en una jornada de 'Cantabria +' sobre internacionalización junto a Semicrol y Vitrinor

Jesús Lastra
JESÚS LASTRASantander

Lo que antes era una opción ahora se ha convertido en una necesidad. Al menos si se quiere crecer y blindar la viabilidad de la empresa ante futuras contingencias. Internacionalizar, diversificar mercados e incluso productos, en pos de un incremento del negocio y del futuro de la propia compañía. Un camino, el de salir al exterior a batallar a nivel global, que es largo y en el que surgen numerosos obstáculos. Uno de ellos, nuclear en las tribulaciones de muchos empresarios, es el de la obtención de respaldo económico para acometer los proyectos de expansión. Sin embargo, las organizaciones regionales no están llamando a todas las puertas disponibles para tal propósito, algunas de las cuales están deseosas de hacer «un traje a medida» para el tejido corporativo de la Comunidad.

La reflexión la dejó ayer Rodrigo Madrazo, director de la Compañía Española de Financiación del Desarrollo (Cofides), durante su participación en la jornada Cantabria+ Global 'La financiación de los proyectos de inversión exterior', celebrada en el Hotel Chiqui. Además de la ponencia del máximo responsable del organismo público-privado para desgranar la actividad y objetivos de la entidad, en el acto igualmente tomaron la palabra Natalia Alciturri, gerente de Semicrol: y Fernando Garay, director general de Vitrinor. Ambos empresarios relataron la experiencia internacional de las citadas compañías cántabras y los logros obtenidos en el camino.

En la que era la tercera cita del ciclo 'Cantabria +', organizado por El Diario y Sodercán, Madrazo arrancó su disertación con una afirmación preocupante: «Las empresas cántabras apenas nos piden financiación. Las exportaciones aquí crecen a buen ritmo y sabemos que hay movimiento, así que entendemos que es por un problema de desconocimiento». La aseveración, pórtico de un discurso con el que animó a las organizaciones presentes en el acto, moderado por la periodista Pilar González, a conocer más de Cofides, igualmente sirvió de introducción del panorama actual en cuanto al negocio a escala mundial.

«Animamos a las compañías a explorar la financiación extrabancaria para salir al exterior» Rodrigo Madrazo Cofides

«Ha sido un proceso largo y duro pero queremos crecer con el objetivo de llegar a Estados Unidos» Natalia Alciturri Semicrol

«En los últimos tres años estamos recogiendo los frutos del plan que iniciamos en 2007» Fernando Garay Vitrinor

El invitado recordó las «ventajas innegables» de internacionalizar la actividad. Desde un «crecimiento empresarial» que coadyuve a mitigar el problema que arrastra España en cuanto al menor tamaño medio de sus sociedades en relación al entorno europeo, hasta «rebajar la vulnerabilidad» respecto a si el negocio se centra en un único mercado. Como complemento, «un incremento de la competitividad» sustentado en menores costes.

Madrazo recordó que tras la sacudida de la crisis a los cimientos del país, la economía española «funciona de otra manera». Desde 2013, apuntó, el crecimiento va ligado a un superávit en la cuenta corriente. «Las empresas han tendido a internacionalizarse y se puede decir que las exportaciones nacionales son 'rara avis' dentro de la OCDE al mantener el tipo» frente a la pujanza de otros estados emergentes. En síntesis, parece evidente que la economía española tiene en el exterior un pilar importante. Como cifra, el portavoz de Cofides resaltó que las empresas españolas invirtieron en 2017 20.000 millones de euros en favorecer negocio en el extranjero, con unas filiales que facturaron 200.000 millones en el mismo ejercicio. Más datos, la cifra de negocio fuera de las fronteras nacionales supone ya el 67% del resultado total de las firmas cotizadas, misma proporción en el IBEX 35.

Pese a todo, Madrazo cree que todavía se puede mejorar. «Hay vida más allá de los bancos», anotó en relación a las vías de financiación disponibles para acometer propuestas en el extranjero. «Animamos a las empresas a explorar financiación extrabancaria», agregó, tras exhibir «datos preocupantes». Los principales, que según las estadísticas de Cofides «sólo el 3% de las pymes nacionales cree que el capital riesgo puede ser una opción relevante para ellos». Por contra, en la Unión Europea el porcentaje medio se eleva hasta el 10%.

La realidad desde el terreno

Mientras Cofides pone las herramientas para respaldar el salto global de las compañías, Semicrol y Vitrinor ejemplificaron las particularidades de ampliar negocio fuera de los límites del país.

Luis Revenga, presidente de El Diario; Iciar Amorrortu, directora de Sodercán; e Ignacio Pérez (derecha), director general de El Diario
Luis Revenga, presidente de El Diario; Iciar Amorrortu, directora de Sodercán; e Ignacio Pérez (derecha), director general de El Diario / Javier Cotera

Por parte de la primera, Alciturri recordó que la compañía que lidera, especializada en software, lleva más de siete años trabajando su internacionalización. «Ha sido un proceso largo y complicado. En 2012 pusimos la primera bandera en México con un producto que fue muy bien recibido. El idioma fue una ventaja competitiva clara y llegamos en el momento adecuado», arrancó, para agregar que «en 2015 abrimos sede en México con cuatro empleados». La financiación, en todo caso, provino de la matriz.

Ahora, con presencia en otros territorios de Latinoamérica como Colombia o Argentina, Alciturri adelanta que «Semicrol quiere crecer en facturación y recursos». El objetivo claro, «llegar a Estados Unidos». Actualmente la firma está compuesta por 70 personas.

Por el lado de Vitrinor, cooperativa con 246 socios y 500 empleados, Garay expresó que «recogemos ahora los frutos del trabajo» previo, cuando «quisimos reducir nuestra exposición al mercado nacional».

El director general se retrotrajo a 2007, cuando eran líderes en España con su marca Magefesa en el sector del menaje de cocina en acero vitrificado y aluminio. De hecho, el mercado interior representaba el 80% de las ventas.

Fue entonces cuando se apostó por dar el salto internacional y la decisión ha dado rédito. «En los últimos tres años hemos duplicado el nivel de ventas pasando de 30 a 60 millones. Para ello ha sido fundamental triplicar la facturación en el extranjero al saltar de 15 a 45 millones. Estamos presentes en 50 países», anotó.

Como corolario, unas conclusiones que entroncan con el sentir general. Para el portavoz de Vitrinor, la internacionalización es «una necesidad básica para crecer». Una premisa atractiva pero que debe sustentarse en un trabajo riguroso. «Es un proceso largo y complicado», dijo, por lo que es indispensable la existencia previa de «un plan en la compañía para salir» al exterior.

Es decir, una hoja de ruta racional y con la vocación de dar pequeños pasos pero seguros. Cofides, además, está a disposición de los interesados.

El apoyo de Cofides a IFC para arrancar su plan en México

Rodrigo Madrazo insistió durante su ponencia en la escasa demanda de financiación a Cofides que existe desde Cantabria. Sin embargo, sí que puso un ejemplo del que le estaba permitido hablar –muchas de las compañías firman acuerdos de confidencialidad– y que pertenece a IFC. La firma farmacéutica fue respaldada por la entidad público-privada para abrir mercado en México.

Según Madrazo, «Cofides financió el stock inicial de productos para comenzar con la distribución. Fueron financiados 1,5 millones vía préstamo para un total de dos millones».

El portavoz de Cofides también recordó que la compañía vela por el desarrollo mundial y ha sido premiada por la ONU.

 

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