Tres físicos cántabros instalan su empresa a Bilbao porque «existían muchas más facilidades»

Carlos Díez, Pablo Gómez y Pablo Martínez, los tres físicos cántabros cofundadores de Muon Systems./DM
Carlos Díez, Pablo Gómez y Pablo Martínez, los tres físicos cántabros cofundadores de Muon Systems. / DM

Estos emprendedores, licenciados de la UC, lanzan una 'startup' para determinar la densidad de estructuras industriales a partir del estudio de la trayectoria de los muones

IRATXE BERNAL | JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Nadie más utiliza esta tecnología en el ámbito comercial. Solo ellos han ideado el modo de determinar la densidad de las estructuras a partir del estudio de unas partículas elementales como son los muones. Se trata de una ciencia tan incipiente que estos tres santanderinos aún están perfeccionando el modo en que lo llevarán al mercado. Por lo pronto ya tienen empresa 'Muon Systems' y sede: Bilbao. «Cuando pensamos dónde poner en marcha la firma se barajó Santander y Bilbao, pero en cuanto profundizamos nos dimos cuenta de que existían muchas más facilidades en el País Vasco», cuenta Pablo Gómez, socio de la sociedad junto a Carlos Díez y Pablo Martínez.

En el País Vasco contaron desde el minuto uno con la posibilidad de establecer allí la sede fiscal y, además, ganaron una ayuda de 40.000 euros tras presentarse a un programa de concurrencia competitiva. Tomar la decisión en esta situación fue fácil. Es un caso más de jóvenes emprendedores obligados a abandonar la región en busca de unas condiciones favorables para poner en marcha su idea empresarial.

La tecnología que utilizan es incipiente. Ellos procuran explicarlo de manera divulgativa. «En este preciso instante todos nosotros estamos siendo atravesado por millones de muones», cuentan. Pasan a través de las paredes de casa, de la ropa e incluso de nuestra piel. Entran y salen constantemente a un ritmo de 10.000 por minuto, pero de minúsculos e inocuos que son, ni nos enteramos. Y, sin embargo, la forma en que estas partículas elementales reaccionan al 'tropezar' con cualquier objeto se puede deducir la densidad de ese obstáculo. Así, por ejemplo, gracias a la tomografía muónica un equipo de físicos nucleares y arqueólogos descubrió el año pasado un pasadizo del que nadie sabía nada en la Gran Pirámide de Keops.

¿Qué son los muones?

Estas partículas se generan cuando los rayos cósmicos colisionan con la atmósfera. Llegan a la Tierra constantemente a una velocidad parecida a la de la luz y como ésta, se mueven en línea recta. Solo es preciso un aparato capaz de detectarlos a su paso por una estructura para reconstruir sus condiciones internas de densidad, por ejemplo.

Pero esta tecnología tiene aplicaciones mucho más cercanas, como comprobaron los físicos cántabros Pablo Gómez y Carlos Díez a partir de la sugerencia de un profesor de tesis del primero. Juntos contactaron con Pablo Martínez, también cántabro y experto en tecnologías de detección de muones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), para averiguar si las tomografías de estas partículas se podían incluir en entre los ensayos no destructivos para la inspección de estructuras industriales sobre las que trataba su investigación. ¿Podían los muones servir para conocer el grado de deterioro de una caldera o un alto horno, por ejemplo?

«Fue la primera pregunta que nos hicimos cuando planteamos que quizá esta tecnología podría tener una aplicación comercial», reseña Pablo Gómez. Y sí, podían. Tanto que dio pie a otra investigación; saber si la idea tenía fondo empresarial. «En la primera etapa, la de simulaciones, comprobamos que desde el punto de vista técnico, las mediciones eran efectivas y proporcionaban la información que se deseaba, pero no sabíamos si era económicamente viable dedicarse a ello. Después vimos que es un sector en el que aún hay poco movimiento, pero que ya hay institutos de investigación que están trabajando en ello, así que decidimos intentarlo», explica Carlos Díez cofundador de Muon Systems.

Los tres santanderinos estudiaron en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria. De hecho Pablo Martínez es trabajador en el campus cántabro. En el proyecto cuentan también con un apoyo económico de la Fundación Repsol y del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). El Gobierno cántabro, por su parte, asegura que no tiene constancia de que los socios fundadores de Muon Systems solicitaran ninguna ayuda.

«Nos centramos en el análisis de instalaciones y equipos que resultan críticos en los procesos de producción. Es decir, elementos como calderas industriales u altos hornos, que están continuamente sometidos a duras condiciones de presión, humedad y temperatura y que trabajan sin descanso. Es más, hacer una parada técnica para comprobar su estado supone mucho dinero y mucha planificación, mientras que los muones permiten comprobar el desgaste de las paredes de los equipos en funcionamiento, en cualquier momento», explica Díez.

Una patente a la vista

«No es fácil patentar los dispositivos receptores de muones, porque aunque no se comercializan ya se están fabricando en centros de investigación como el CERN». «Otra cosa son los algoritmos que utilizamos nosotros para diseñar imágenes 3D de estructuras a partir de esos datos. Pero es complicado proteger este conocimiento». «En todo caso contamos con asesoramiento jurídico de la Fundación Repsol y estamos a la espera de poner en marcha los primeros trabajos piloto», asegura Pablo Gómez. El emprendedor cántabro confiesa que son muchas las empresas que se han puesto en contacto con ellos para informarse sobre esta nueva tecnología para el diagnóstico de las estructuras con carácter no invasivo.

«Estas partículas se generan cuando los rayos cósmicos colisionan con nuestra atmósfera y llegan a la Tierra constantemente a una velocidad parecida a la de la luz y como ésta, se mueven en línea recta. Es decir, ya están ahí donde quiera que vayamos a realizar la medición; nosotros no tenemos que radiar, producir o manipular nada. Lo único que tenemos que hacer es ver su trayectoria al penetrar en una tubería de gas, por ejemplo, y compararla con la trazada a la salida. En función de su desvío se puede calcular el estado de las paredes de esa tubería», explica Díez. Por ser algo más gráficos, podemos imaginar una pelota de golf lanzada contra un lago; se hundirá, pero no lo hará con la misma trayectoria y velocidad con que fue arrojada porque el impacto contra el agua habrá modificado ambas. Y es a partir de esa desviación donde los expertos pueden empezar a realizar cálculos.

Y quien dice expertos, dice un potente equipo informático, porque en realidad antes de poder dar un diagnóstico hay que analizar una cantidad ingente de datos -cada muon se desvía de una manera- y realizar muchas estadísticas. Finamente, toda esa información aparece traducida en imagines similares a los cortes axiales que ofrece un TAC, de modo que es fácilmente elegible por los operarios cargo de la tubería, horno o caldera estudiada. Además, los medidores envían señales de aviso cuando las lecturas indican deterioros alarmantes.

De momento, Muon Systems se está centrando en crear aplicaciones para la industria petroquímica y siderúrgica y cuenta con el apoyo y la financiación de la Fundación Repsol, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), el Ministerio de Ciencia e Innovación el Gobierno vasco y la Diputación foral de Bizkaia.

Carlos Díez, socio fundador de la empresa, se puso esta mañana en contacto con este periódico para aportar su versión de la gestación de Muon Systems. Ha sido dos días después de la publicación original de la información. «Quiero dejar claro que en ningún caso se barajó la posibilidad de montar la empresa en Cantabria. Por eso no encontramos dificultades para hacerlo. Yo vivía en Bilbao en el momento de la fundación, en la que no estaba Pablo Gómez, con lo que él no puede conocer de primera mano lo que ocurrió», asegura. «La empresa la constituimos Pablo Martínez y yo. Y barajamos desde un inicio instalarla en el País Vasco».

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