Juan Ramón Rallo: «El gasto en pensiones tiene que bajar sí o sí»

Juan Ramón Rallo. / Vídeo: Héctor Díaz | Fotos: Roberto Ruiz

El director del Instituto Juan de Mariana y doctor en Economía ha expuesto su receta liberal en el Foro Económico de El Diario Montañés

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Juan Ramón Rallo ha acudido al Foro Económico de El Diario Montañés con el claro pensamiento de que las economías son como el hombre, «capaces de tropezar dos veces con la misma piedra». Este doctor en Economía ha expuesto sus planteamientos liberales en la cita ya habitual de El Diario con la conferencia titulada ‘De la crisis a la recuperación... ¿Y de la recuperación a la crisis?’. El experto ha trasladado su receta liberal con la que apuntalar el crecimiento económico actual.

«Estamos en una etapa de crecimiento sano pero todo se puede torcer si repetimos errores del pasado», ha asegurado como tarjeta de presentación. Para el director del Instituto Juan de Mariana el problema pivota en torno al origen de la crisis. «Han sido tres burbujas que se han encadenado», ha explicado . «La primera, la financiera con el proceso de sobreendeudamiento masivo entre 2002 y 2007. En siete años se triplicó y el endeudamiento empresarial se cuadruplicó. No es que la gente se volviera especialmente avariciosa; fue el Banco Central, que controla el precio del dinero, el que colocó el tipo de interés en mínimos históricos durante casi dos años. Si abaratamos el precio del crédito, la gente se endeuda. Si manipulas los incentivos, la gente responde», ha añadido.

«El ladrillo fue la segunda burbuja», ha continuado. «El boom constructor fue una barbaridad. La demanda estaba siendo cebada por los bajos tipos de interés y gran parte de la economía española pivotaba sobre la gestión crediticia», ha incidido Rallo. Por último, la tercera burbuja fue «la estatal» y a «a los políticos no les interesa que se hable de ella». «En 2009 teníamos un déficit de 110.000 millones de euros. Ahora hemos reducido unos 40.000 con recortes y subidas de impuestos».

En su opinión, «avanzamos hacia un riesgo real en las administraciones públicas». Sin embargo, «la economía ha cambiado la dirección para intentar superar esas tres burbujas». El profesor Rallo ha criticado que lo que hicieron los políticos en primer lugar fue negar la mayor y ocultar lo que estaba sucediendo. «Evidentemente, esta opción fracasa y entonces el Gobierno opta por pagar el agujero de la banca y en 2012 se articula un rescate masivo inyectando unos 60.000 millones de euros», ha afirmado. «No creo que fuera la mejor solución, aunque sí la más sencilla», ha apostillado.

«El rescate a la banca no fue la mejor solución, pero sí la más sencilla para el Gobierno»

Su opción era distinta: «Algunos propusimos el rescate desde dentro: hacer pagar a los acreedores el agujero que contribuyeron a crear. Aplicar quitas sobre los acreedores para tapar los agujeros de los bancos sin necesidad de cerrarlos». Lo que Rallo, defensor del liberalismo, no concibe es que «ese sistema se base en privatizar beneficios pero también las deudas. No puede ser lo de quedarse con lo bueno y después no hacerse cargo de los problemas».

La «buena» reforma laboral

«La reforma laboral es de lo poco bueno que ha hecho el Gobierno», ha dicho Rallo en la segunda parte de su intervención. «Esta tuvo dos objetivos. Por un lado, abaratar el despido para que las empresas que estaban experimentando una caída pudieran prescindir de parte de su plantilla sin tener que quebrar», ha dicho antes de incidir en que «el objetivo crucial, «nunca reconocido por el Ejecutivo», era bajar los salarios, porque la estructura salarial de la economía española «era la heredada de la burbuja inmobiliaria».

«El objetivo nunca reconocido por el Gobierno era bajar los salarios»

«Si produzco diez y exijo cobrar quince, no se sostiene. No había flexibilidad salarial. No es la mejor reforma laboral imaginable pero sus dos propósitos eran razonables», ha aseverado.

El tercer aspecto de esta reforma, en su opinión, iba destinado «a eliminar el déficit publico». Este experto considera que «ahora estamos en una etapa de crecimiento sana. «Por primera vez en nuestra historia democrática estamos creciendo sin aumentar el endeudamiento». «España exporta más de lo que importa. Lo contrario que durante la burbuja. Crecemos sin endeudarnos y demostrando músculo con otras economías», ha recalcado.

Pero esta buena visión que ha trasladado, no elimina los problemas en el futuro más cercano. «Volvemos a tener riesgos en cada una de estas tres burbujas», ha recordado.

La «difícil» transición de las pensiones

Durante el turno de preguntas, las pensiones han salido a la mesa del debate. Juan Ramón Rallo cree que el futuro paso por pasar del sistema público a otro privado, el que gestiona la banca, aunque reconoce que «no es fácil». «Es muy complicado que una misma generación se haga cargo de ahorrar y de sus propias pensiones, pero creo que es el sistema ideal», ha dicho. «Lo que sucederá es lo que los políticos ya han adelantado que las pensiones publicas en términos relativos van a caer en las próximas décadas en torno a un 40%».

Por tanto, continúa este experto económico, «un pensionista cobrará menos de la mitad de lo que cobraba en su etapa laboral». Y ha puesto de ejemplos países de referencia para la socialdemocracia como Islandia, donde las pensiones son privadas, o Dinamarca, «que tiene una pensión asistencial muy baja (500 euros) que se complementa con ahorro privado que gestionan los sindicatos».

«Las personas no son conscientes de que van a cobrar mucho menos de su salario cuando termine su vida laboral»

Rallo ha censurado que el Gobierno no comunique bien este problema a los trabajadores. «Las personas no son conscientes de que van a cobrar mucho menos cuando termine su vida laboral y, entonces, no pueden reaccionar». Por eso, considera que el de las pensiones «es un debate político y un tanto irrelevante». «El gasto en pensiones tiene que bajar sí o sí». Para reducirlo, ha apuntado varias fórmulas. «La única solución sería una inmigración masiva. Vamos camino de una trabajador por pensionista y eso no se sostiene». Partidario de una apertura toral de fronteras, Rallo señala que «Con la natalidad no llegará esa solución. Probablemente el inmigrante estaría encantado y nosotros saldríamos ganando porque podríamos hacer la transición a un sistema de capitalización», ha dicho. Eso sí, el matiz radica en que el derecho a trabajar de los inmigrantes, no conllevaría su derecho a tener una pensión terminada su vida laboral.

Lo que tampoco le gusta a este economista es que «casi el 40% del salario queda a disposición de la Seguridad Social», pero afirma que «hay que ser realista con la situación y aquí hay poco margen. El sistema tiene que cambiar pero no se puede hacer a corto plazo».

Juan Ramón Rallo ha respondido a una de la cuestiones que más intereses tiene para los contribuyentes. ¿Es posible bajar los impuestos? Para explicar su opinión ha puesto de ejemplo a Milton Friedman, «que era partidario de bajar impuestos porque el problema está en el gasto». «Yo comparto este argumento», ha dicho. «Los primeros que habría que eliminar son los que gravan de forma directa o indirecta el ahorro», ha apuntado.

 

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