Casado suaviza la imagen de Vox para allanar el camino hacia el acuerdo

El presidente del PP, Pablo Casado (d), junto al candidato del PP a la Junta, Juanma Moreno. /Ángel Díaz (Efe)
El presidente del PP, Pablo Casado (d), junto al candidato del PP a la Junta, Juanma Moreno. / Ángel Díaz (Efe)

El PP marca la Constitución como línea roja para negociar con los de Abascal y avisa a Rivera de un futuro revés si actúa con «ombliguismo»

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Sonrisas y felicidad. Ese ambiente se respiraba hoy en la sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid apenas 24 horas después de que el PP amortiguase el batacazo electoral en Andalucía que le auguraban los sondeos. El segundo puesto de Juan Manuel Moreno deja a los populares con muy altas opciones de gobernar tras 36 años de monopolio socialista y ese es el mensaje que se quiso lanzar desde la dirección nacional. «El PP ha recibido un mandato claro e inequívoco para presidir Andalucía. Vamos a sumir el reto de gobernar», subrayó su presidente, Pablo Casado, que compareció junto a Moreno en rueda de prensa.

En el cuartel general de los populares no contemplan un escenario distinto a que Ciudadanos, con 21 escaños, y Vox, con 12, voten a favor de la investidura de su candidato. Las tres fuerzas suman 59 escaños, cuatro por encima de la mayoría absoluta y desalojarían a Susana Díaz del palacio de San Telmo, la sede del Gobierno andaluz. Por eso Casado se ha puesto manos a la obra y ha iniciado ya los contactos con Albert Rivera y Santiago Abascal para trazar «el esquema» de la futura gobernabilidad. Lo hizo la misma noche electoral y a los dos les dejó claro que el candidato a presidir ha de ser el del PP, pese a haberse dejado por el camino siete escaños y 300.000 votos. No habrá otra opción, aseguró el líder de los populares tras la reunión del comité ejecutivo con los barones territoriales.

Con el objetivo de allanar el camino hacia el acuerdo, los populares están intentando alejar ahora cualquier imagen de Vox que pueda recordar a la ultraderecha europea. Fuentes de la dirección niegan que el partido de Abascal sea equiparable a la derecha de Marine Le Pen en Francia o a Alternativa para Alemania (AfD), a la que se considera de corte nazi. «¿Qué va a decir la izquierda sobre la radicalidad?», señaló Casado, sobre las críticas del PSOE tras la irrupción de Vox en el tablero político.

El presidente del PP cargó contra los socialistas, a los que acusó de sostenerse «en el partido más radical de la democracia española», en referencia a Podemos. Y se negó a que la izquierda defina a Vox «como partido peligroso» cuando los de Pablo Iglesias defienden «la historia criminal etarra o la dictadura de Nicolás Maduro».

A esa operación de suavizar la imagen de los verdaderos triunfadores de las andaluzas, también se sumó Moreno al asegurar que todas las formaciones con las que el PP se abre a pactar son «legítimamente democráticas» y «cumplen con los principios constitucionales». Los conservadores están dispuestos a hablar con Vox de casi de todo. La línea roja será la Constitución. Es decir, «si se quieren reforzar competencias, bien, pero la supresión de las comunidades autónomas es algo por lo que el PP no va a pasar», explicó Casado.

En Génova recuerdan que existe buena sintonía entre su presidente y Abascal, y que ambas formaciones pueden encontrar puntos de acuerdo en materia de impuestos, de respaldo a las fuerzas de seguridad del Estado, en la defensa de la unidad nacional y en la regeneración. En cuanto a la inmigración, los populares desdramatizan la radicalidad de Vox y creen que llegarán a un punto intermedio.

Una traición «cara»

Aunque el respaldo del partido de ultraderecha es fundamental para que Moreno se siente en el sillón de San Telmo, los populares necesitan del respaldo 'sí o sí' de Ciudadanos. De ahí que apelen a la «responsabilidad» de Rivera y su círculo para cumplir su palabra y no bloquear la voluntad de cambio expresada por los andaluces. En el PP recuerdan al líder naranja que se comprometió a respaldar la opción del cambio si tenían un voto más. Y han sido cinco. «El resto de los españoles castigarían a cualquier formación que actuara con ombliguismo o cálculos electorales», advirtió Moreno, que insistió en que Ciudadanos puede pagar «caro» su traición tanto en las municipales y autonómicas del 26 de mayo como en las generales, aún sin fecha.

El popular conversó el domingo con Juan Marín, el candidato liberal, pese a que éste lo negó ayer. Nada ha trascendido sobre esas charlas, que en el PP interpretan como una primera toma de contacto de cara a posibles acuerdos antes del día 27, en que se debe constituir el Parlamento andaluz.

Pese a que el partido conservador ha reivindicado que debe gobernar la lista más votada, Casado y su equipo se sienten ahora «exonerados» de cumplir ese mantra. «Hemos llevado tres veces al Parlamento nuestra propuesta de cambiar la ley y ha sido rechazada. No podemos subir al ring –remachó– con las manos atadas».

Para el sucesor de Mariano Rajoy, los comicios andaluces son el pistolezo de salida a una carrera para «recuperar todo el espectro electoral» que tuvo el PP. De ahí que volverá a salir a la carretera en un par de días para visitar todas las autonomías y designar los candidatos para 2019 mientras se prepara para desalojar a Sánchez de la Moncloa, al que le volvió a pedir elecciones cuanto antes.

 

Fotos

Vídeos