Moreno se presentará a la investidura: «Han acabado 40 años de hegemonía»

Juanma Moreno. / Efe

Los populares caen hasta los 26 escaños frente a los 33 que lograron en 2012 pero mejoran las expectativas y resisten como segunda fuerza

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pablo Casado tiene a qué aferrarse. Su intensiva presencia en la campaña andaluza no logró evitar al PP una sustancial pérdida de votos. La formación ha pasado de 33 escaños en los comicios de 2015 -en los que ya vio muy reducida su presencia en el Parlamento autonómico respecto a 2012- a 26, pero el batacazo no ha sido tan dramático como auguraban la mayoría de los sondeos, Ciudadanos no le ha arrebatado el segundo puesto y, lo más significativo, cabe la posibilidad de que su candidato, Juanma Moreno, acabe sustituyendo a Susana Díaz al frente de la Junta de Andalucía.

La pelota está ahora en el tejado de Ciudadanos, que también tiene intención de presentarse a la investidura, y de Vox, que ha irrumpido en el tablero andaluz con mucha más fuerza de la prevista y, para sorpresa de los socialistas, no sólo a costa de la derecha. En el PP ya han dejado claro que no harán ascos a un pacto. «Si Vox quiere hablar, hablaremos», apuntaban ayer en la dirección del partido antes incluso de conocer los resultados definitivos. «Hay que ver qué papel quieren jugar. Si quieren hacer como en Francia y quedarse fuera señalando el problema o no, pero estamos ante una oportunidad histórica para cambiar lo que ha habido 40 años», insistieron.

Ese es exactamente el mensaje que trasladó Casado a Moreno anoche, en una primera conversación telefónica. El PP no pudo gobernar en 2012 pese haber conseguido vencer a los socialistas y, paradójicamente, puede que lo consiga ahora que ha obtenido el peor resultado de su historia en porcentaje de voto desde 1982, un 20'74%.

La sensación en la sede de la calle Génova, donde Casado se reunió con su equipo desde las siete de la tarde, era ayer de auténtica «euforia», sobre todo antes de que Ciudadanos dejara claro que aspirará a liderar la Junta. Esta era una prueba de fuego para el líder del PP, apenas cuatro meses después de su victoria sobre Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias por la presidencia del partido. Jugó fuerte con una implicación muy personal y directa en la campaña, en la que ha protagonizado hasta ocho actos diarios y, a pesar del éxito de su nuevo competidor a la derecha, ha logrado salir airoso. En la dirección popular recuerdan a modo de comparación lo que auguraba la Egopa (el CIS andaluz) del pasado febrero, un 18,3% de voto.

Salva los muebles Casado y los salva también, de momento, el líder de los populares andaluces, al que muchos daban ya por muerto. Nadie dudaba de que a Juanma Moreno, afin a Saénz de Santamaría, no se le concedería una nueva oportunidad y aunque sea con debilidad ahora puede pelear por la presidencia. «El cambio ha ganado las elecciones en Andalucía», proclamó en su comparecencia tras conocer el veredicto de las urnas. «El mandato de los andaluces ha sido nítido».

La batalla que se abre ahora por la investidura no será en absoluto sencilla y su final es incierto. Pero además, pasado el suspiro de alivio, el PP tendrá que diseñar una estrategia a medio plazo para intentar contener la fractura del espacio político que ha liderado durante años.

 

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