Estados Unidos muestra sus cartas en la cruzada contra Huawei

Estados Unidos muestra sus cartas en la cruzada contra Huawei
AFP

Un tribunal federal acusa a la tecnológica china de 23 delitos, incluida la violación de sanciones contra Irán y el robo de secretos empresariales

ZIGOR ALDAMAShanghái (China)

Poco a poco, Estados Unidos va aportando más información sobre las acusaciones que ha lanzado contra Huawei, el gigante tecnológico chino que lidera la fabricación de equipamiento de telecomunicaciones, y contra su vicepresidenta, Meng Wanzhou, que está en Canadá en libertad bajo fianza a la espera de que se decida sobre su extradición a la superpotencia americana. Finalmente, el lunes, un tribunal federal hizo públicos los 23 cargos que pesan oficialmente sobre las subsidiarias de la empresa, y entre los que destacan la violación de las sanciones que Washington impone de forma unilateral a Irán, el robo de secretos empresariales, fraude bancario, obstrucción a la justicia, e incluso una conspiración que pone en peligro la seguridad nacional.

Por todo ello, el fiscal general estadounidense, Matthew Whitaker, reiteró que el tribunal se mantiene firme en su exigencia de la extradición de Meng. «Los criminales pueden estar seguros de que no saldrán indemnes. Lo demostramos hoy y lo seguiremos demostrando según avance el caso», afirmó Whitaker en una rueda de prensa a la que también asistieron el secretario de Estado para el Comercio, Wilbur Ross, y el director del FBI, Christopher Wray. «Durante muchos años, las empresas chinas han violado nuestras sanciones y han facilitado así actividades ilegales. Esto se va a acabar», aseguró Ross. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, fue un paso más y aseguró que Estados Unidos no tolerará «a ningún régimen que apoye el terrorismo».

Meng Wanzhou.
Meng Wanzhou. / EFE

Lógicamente, la reacción en China no se hizo esperar. Hoy, Pekín acusó al Ejecutivo de Donald Trump de tomar decisiones inmorales y motivadas por intereses políticos para minar el negocio lícito de empresas chinas cuyos intereses protegerá con uñas y dientes la segunda potencia mundial. «Estados Unidos está llevando a cabo una campaña de manipulación clara para atacar a ciertas empresas chinas», denunció el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Geng Shuang.

Por otro lado, la empresa también se defendió en un comunicado. «Huawei está decepcionada por los cargos presentados el lunes contra la compañía. Después del arresto de la Sra. Meng, la compañía buscó una oportunidad para discutir con el Departamento de Justicia la investigación puesta en marcha por el Distrito Este de Nueva York, pero la solicitud fue rechazada sin ninguna explicación», afirmó la tecnológica con sede en Shenzhen.

No obstante, en esta ocasión la justicia americana ha ido más allá de las acusaciones genéricas lanzadas anteriormente y, ante las críticas generalizadas por la falta de pruebas, ha ofrecido algunos datos concretos. Sobre todo en relación con el robo de propiedad intelectual. El tribunal federal acusa a Huawei de haber copiado un robot desarrollado por la operadora T-Mobile para simular el comportamiento humano y poner a prueba así la durabilidad de los teléfonos móviles. Según el tribunal, Huawei robó la tecnología de este robot apodado Tappy.

Dañina guerra comercial

Pero la empresa china también se defiende de forma contundente de este cargo. «En cuanto a la acusación de robo de secretos comerciales interpuesta por el Distrito Occidental de Washington, ya fueron objeto de una demanda civil que fue resuelta por las partes después de que un jurado de Seattle no encontrara daños ni conducta intencionada ni maliciosa», afirmó hoy Huawei.

En cualquier caso, esta escalada de tensión llega en un momento muy delicado: Estados Unidos y China están inmersos en una guerra comercial cuyo fin parece lejano, y la economía del gigante asiático comienza a resentirse. En China se teme que el caso Huawei se extienda a otros países de la esfera occidental -Polonia ya ha acusado de espionaje a uno de sus directivos- y que termine arrastrando consigo a otras empresas tecnológicas. Para evitarlo, los dirigentes chinos se han embarcado en una ofensiva de comunicación poco habitual que se ha hecho evidente en el Foro Económico Mundial de Davos y en la multiplicación de las declaraciones de funcionarios de alto nivel.

«La inversión extranjera directa en el sector de manufacturas creció un 23% el año pasado», anunció hoy el ministro de Industria y de Tecnologías de la Información, Miao Wei, para disipar los rumores de que la enrarecida relación con Estados Unidos está provocando una desbandada de las empresas extranjeras establecidas en el Gran Dragón. «China está comprometida con la apertura del mercado interno, y buena muestra de ello es la eliminación de las restricciones a invertir en los sectores naval y aeronáutico», sentenció.

 

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