La ONU señala al heredero saudí como responsable del asesinato de Khashoggi

El principe heredero saudí, Mohamed Bin Salman./Reuters
El principe heredero saudí, Mohamed Bin Salman. / Reuters

El informe de la relatora de Naciones Unidas cita pruebas «creíbles» para pedir que se investigue a Mohamed bin Salmán y se apliquen sanciones a sus bienes fuera del país

MIKEL AYESTARANJerusalén

Después de seis meses de investigación sobre el asesinato de Jamal Khashoggi, la relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, considera a Arabia Saudí «responsable» de la «ejecución extrajudicial» del periodista crítico con la corona saudí, que murió en octubre en el interior del Consulado de su país en Estambul. El informe elaborado por Callamard afirma que «existen elementos de prueba creíbles, justificando una investigación suplementaria sobre la responsabilidad individual de altos responsables saudíes, incluido el príncipe heredero».

La investigación del organismo internacional apunta directamente a Mohamed bin Salmán (MBS), el hombre fuerte del reino al que muchas miradas apuntaron desde el primer momento como la única persona que pudo dar la orden final de acabar con Khashoggi. En su informe final, la experta pide a los países que imponen sanciones, como Estados Unidos, que lo sigan haciendo contra 17 individuos por su papel en el asesinato, unas medidas «que también deberían incluir al príncipe heredero y sus bienes personales en el extranjero».

El 'caso Khashoggi', un periodista que escribía en 'The Washington Post' y que estaba autoexiliado en EE UU, se ha convertido en una especie de culebrón que discurre entre las filtraciones anónimas a los medios, declaraciones oficiales de los implicados y el resultado de informes como este de la relatora de la ONU. Las filtraciones fueron las que anunciaron que el columnista fue asesinado de forma brutal dentro del Consulado y poco a poco se fue estrechando el cerco sobre el príncipe heredero. Se trata de un proceso lento y con muchas aristas, ya que el joven MBS es la persona de confianza de EE UU y de Israel en el Golfo y las autoridades saudíes consideran una «línea roja» cualquier acusación contra su persona.

Jamal Khashoggi.
Jamal Khashoggi.

Pasan los meses y el cuerpo del periodista sigue sin aparecer. Khashoggi entró el 2 de octubre al Consulado de su país en Estambul tras obtener una cita previa para unos trámites personales relativos a su divorcio y nunca más se le vio con vida. Después de 18 días en los que la versión oficial saudí defendía que el periodista abandonó la legación por su propio pie, Riad admitió su muerte «tras una reyerta con las personas que lo recibieron». La casa real ordenó la detención de 18 personas, cinco de las cuales pueden ser condenadas a muerte, y destituyó de manera fulminante al 'número dos' de los servicios de Inteligencia, Ahmed al-Asiri, y a Saud al-Qahtani, asesor y mano derecha de MBS, principal sospechoso de haber ordenado el crimen. Pero dejó al margen al príncipe. Riad quiso pasar página pero ahora se enfrenta a las acusaciones de la relatora de la ONU.

Khasoggi no es el primer periodista saudí desaparecido en el último año -Reporteros Sin Fronteras denuncia al menos otros dos casos- pero las circunstancias y el nivel de popularidad que alcanzó gracias a sus columnas en 'The Washington Post' dotan a su caso de resonancia mundial.