Theresa May persiste en su optimismo contra la aritmética

La primera ministra británica Theresa May./EFE
La primera ministra británica Theresa May. / EFE

La Declaración Política acordada con Bruselas no disuelve los bloques en el Parlamento, que suman la derrota

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

La primera ministra británica, Theresa May, ha presentado la Declaración Política en la Cámara de los Comunes como «un buen acuerdo» para Reino Unido y la Unión Europea (UE), en un ambiente de mayor optimismo inicial en los escaños del Partido Conservador, pero con intervenciones posteriores de diputados que sugieren que las dificultades para la aprobación del acuerdo se mantienen.

May ha elogiado el borrador de la declaración que acompañará, sin fuerza legal, al Acuerdo de Retirada porque cumple los objetivos fundamentales del 'Brexit': poner fin al libre movimiento de ciudadanos de la Unión, a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE,... Y porque en la futura relación comercial Londres recuperará la soberanía de la política agrícola y pesquera.

La líder conservadora ha subrayado que el acuerdo ofrece una gama de relaciones más amplias que las contempladas previamente por la Comisión, y como aspectos particularmente interesantes el compromiso de buscar acuerdos para el comercio más libre en el sector servicios, la marca que el texto deja en el terreno de la cooperación en seguridad o la mención específica a la exploración conjunta de tecnologías para evitar una frontera física en Irlanda.

Esa cuestión fronteriza es la que provocará la derrota del acuerdo, aunque lo apruebe el Consejo Europeo. Porque la aritmética de los Comunes fue confirmada por las intervenciones que siguieron a la de May. El portavoz de los unionistas norirlandeses del DUP, Jeffrey Donaldson, dijo que sus diez diputados, que hasta ahora creaban la mayoría gubernamental, no apoyarán el acuerdo. Y cuatro o cinco diputados 'tories' se han puesto en pie en los primeros lances para remachar la misma idea.

Milagro de May

Quieren que el pasaje sobre los medios tecnológicos en esta declaración se incluya en el Acuerdo de Retirada, que sí tiene fuerza legal, y se borren de allí todas las páginas que describen el 'backstop', o salvaguardia irlandesa, con todas las directivas que Reino Unido e Irlanda del Norte tendrían que cumplir, si no se encuentra otro camino, tras un fracaso de la negociación sobre esta declaración.

La UE no puede hacer lo que esos 'brexiters' ahora aliados con el DUP exigen, ni antes ni después de este domingo, y están decididos a derrotar a May. La ratificación del acuerdo necesita disidentes laboristas dispuestos a votar «por el interés nacional y no el interés de partido», según proclamación de su mayor altura moral, que la jefa de Gobierno ha espetado como reproche al líder de la oposición.

Pero el laborista Jeremy Corbyn ha tenido pasajes acertados. «Diecinueve páginas más pero nada nuevo», le ha dicho sobre la extensión del borrador, que ha calificado como una lista de vaguedades. Así lo ha descrito también Chuka Umunna, alejado de Corbyn, pero contrario a este acuerdo y partidario del segundo referéndum. Fue una línea compartida de ataque. El liberal-demócrata, Vince Cable, lo ha descrito como «un acuerdo para buscar un acuerdo».

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