Vox eleva la presión sobre PP y Ciudadanos y amenaza con bloquear el pacto en Andalucía

Santiago Abascal presidente de Vox. / Alberto Ferreras

Abascal advierte que su formación no votará a quienes les desprecian y exige una reunión a Moreno y Marín

CECILIA CUERDO

El tira y afloja de los partidos en la negociación para desbancar al PSOE del gobierno andaluz continúa. Y, por el momento, Vox, la quinta fuerza en las elecciones del 2 de diciembre, lleva la voz cantante. Después de rechazar el pacto programático entre PP y Ciudadanos en materia de violencia de género, la formación de ultraderecha sube ahora la presión y advierte de que su apoyo a la investidura no será gratis.

Vox reclama que populares y liberales se sienten para «escuchar» su programa electoral y atender así las demandas de los 400.000 andaluces a los que representa. Pero desde Ciudadanos ya han recordado a la formación de Santiago Abascal que su pacto de gobierno es con el PP, y que en su mano está favorecer el cambio, mantener al PSOE o bloquear la legislatura y llevar a la repetición de elecciones. «Que cada partido tome legítimamente sus decisiones», espetó el líder naranja en la región, Juan Marín.

Populares y liberales descartan tocar el acuerdo suscrito y rechazan las líneas rojas frente al posible cambio en la Junta

Con doce diputados, Vox está demostrando su capacidad para marcar la agenda política en la comunidad autónoma más poblada de España. Tras arremeter contra las políticas para frenar la violencia de género, y matizar sus declaraciones a continuación, ahora insiste en que sus propuestas son varias, e incluyen la «reducción fiscal», el «desmontaje de la administración paralela», o el «apoyo al mundo rural y sus modos de vida». Son medidas que ya se encuentran recogidas en el pacto suscrito entre PP y Ciudadanos, por lo que no entrañan conflicto. El gran problema surge, por tanto, en lo referente a la retirada de lo que Vox denomina «leyes ideológicas»: violencia de género y memoria histórica.

En redes sociales, Abascal evidenció su malestar por sentirse apartados de la negociación, al tiempo que criticó la «amenaza permanente de cordones sanitarios». Especialmente duro se mostró con Ciudadanos, a quien acusó de «veleta» porque hace dos años también pedían una ley de violencia intrafamiliar. Incluso reprochó que, a través de sus «voceros mediáticos», los liberales manipulen «la postura de Vox a favor de la libertad y de la igualdad, y en contra del feminismo supremacista y el totalitarismo de género».

Por eso, Abascal recordó que aunque PP y Ciudadanos «han cerrado un pacto para repartirse los sillones de la Junta de Andalucía, no tienen mayoría suficiente para sostenerlo». «Cualquier persona sensata entiende que, para conseguir los votos que les faltan, tendrán que negociar con otro», apuntó antes de destacar que «si quieren los votos de Vox tendrán que sentarse a escuchar el programa electoral que representan nuestros 12 diputados». «Si lo que pretenden es continuar aplicando las políticas de la izquierda, que no cuenten con nosotros», abundó el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith.

Brecha interna en el PP

El PP mantiene su disposición a hacerle un hueco a Vox en las conversaciones. No obstante, reprocha que se sitúe una línea roja en torno a la violencia de género, un problema que Pablo Casado pidió ayer sacar del debate partidista y no politizar, ya que se trata de una «terrible lacra social» contra la que todos los partidos deben ir juntos.

El asunto, sin embargo, amenaza con abrir una brecha interna en la formación conservadora. Borja Sémper, portavoz popular en el Parlamento Vasco, apuntó ayer que «no merece la pena» llegar a un acuerdo con Vox en Andalucía a cambio de retirar la dotación presupuestaria contra la violencia machista. «Hay cosas con las que no se puede jugar ni pueden estar sujetas al mercadeo populista», afirmó el diputado autonómico.

Desde Ciudadanos, Marín insistió en que, tras su acuerdo con el PP, deben ser el resto de partidos las que se posicionen sobre el futuro gobierno. «Habrá una investidura y ahí cada fuerza política tendrá que decidir que hacer», dijo. Es decir, que Ciudadanos cuenta con que Vox se vea entre la espada en la pared y opte por un Gobierno de centro derecha como mal menor. Marín dejó así la pelota sobre el tejado de los de Abascal, recordando que el acuerdo suscrito es suficientemente amplio para que se detengan a reclamar la retirada de un solo punto. «Si Vox decide bloquear el Parlamento o que haya nuevas elecciones, pues tendrá que explicarles no solamente a sus 400.000 votantes sino a los 8,5 millones de andaluces, por qué no hay cambio en Andalucía», zanjó Marín.

 

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