Sánchez y Torra reactivan el diálogo y pactan buscar una salida al «conflicto» catalán

Pedro Sánchez (i) y Quim Torra. / EFE / ATLAS

Pese a las buenas palabras, ambos ejecutivos escenifican una vez más sus notables diferencias

CRISTIAN REINOBarcelona

Cinco meses después de su primer encuentro, Pedro Sánchez y Quim Torra retomaron este jueves el diálogo al máximo nivel con una reunión de una hora y media que provocó más conjeturas por su formato que por el contenido en sí mismo. Y es que el deshielo entre Madrid y Barcelona es tan incipiente que los temas de fondo son a día de hoy inabordables. La Moncloa y la Generalitat de Cataluña escenificaron que están a años luz de poder llegar a un acuerdo, no ya para buscar una solución a la cuestión catalana, sino también para mantener una relación más o menos fluida.

Ambos ejecutivos, en cualquier caso, fueron capaces de acordar algunos puntos. Consensuaron un texto político que reconoce la «existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña», a pesar de que ambos gobiernos «mantienen diferencias notables sobre su origen, naturaleza y vías de resolución». No obstante, la Moncloa y el Palau de la Generalitat «comparten» su «apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana». Por ello, según acordaron los dos gabinetes, se debe seguir «potenciando los espacios de diálogo» para «avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía, en el marco de la seguridad jurídica». Fuentes del Gobierno mostraron su satisfacción por este último punto, pues abre a su juicio la puerta a que la Generalitat renuncie a la vía unilateral. El otro asunto acordado fue la celebración de una nueva reunión, en principio sin los dos presidentes, en el mes de enero.

Al final de la cita, la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, señaló que el presidente de la Generalitat insistió en reclamar un referéndum sobre la independencia como solución al pleito catalán. La ministra Meritxell Batet dio la réplica y rechazó de manera contundente un referéndum: el derecho de autodeterminación no existe, dijo, y, además, no resuelve el problema. La solución pasa por una propuesta transversal dentro del Estatuto y la Constitución, añadió la ministra.

l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (3i), el presidente de la Generalitat, Quim Torra (3d), la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (2i), la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet (i), el vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonés (2d), y la consellera de Presidencia y Portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi (d), posan en la foto de familia tras en el Palau de Pedralbes de Barcelona.
l presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (3i), el presidente de la Generalitat, Quim Torra (3d), la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (2i), la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet (i), el vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonés (2d), y la consellera de Presidencia y Portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi (d), posan en la foto de familia tras en el Palau de Pedralbes de Barcelona. / Efe

¿Una cumbre?

En lo formal, la Generalitat no se llevó el gato al agua. Quería presentar el encuentro como una «cumbre» entre los dos gobiernos. Un tres a tres. El resultado final, en cambio, fue distinto. La Moncloa habló de dos reuniones simultáneas en un mismo edificio: la de los presidentes por un lado, y la de los vicepresidentes y una ministra y una consejera, por el otro. Al término de la reunión entre Sánchez y Torra, estaba previsto que los vicepresidentes Carmen Calvo y Pere Aragonès y la ministra Meritxell Batet y la consejera Elsa Artadi saludaran a los presidentes. La Generalitat, en cambio, dijo al principio del encuentro que los cuatro se sumarían después a la cumbre entre seis. No fue así y la cita en grupo solo fue un saludo y una foto.

La cita deparó dos instantáneas. La habitual de los presidentes, reunidos en torno a una mesa, sentados en un sofá. Y la que buscaba con ahínco la Generalitat, la de los seis dirigentes sentados en la misma mesa, que le permitía presentar el encuentro como una cumbre, que no acabó de producirse, porque la que trascendió fue con ellos de pie.

La pugna por el relato y por los formalismos no acabó ahí. En la primera foto entre presidentes, los organizadores, es decir la Generalitat, colocaron dos macetas amarillas entre los dos mandatarios, lo que se interpretaba como los lazos amarillos que lucían los miembros de la Generalitat en sus solapas. En la siguiente foto, entre ambos, alguien añadió un jarrón con flores rojas. La reunión tuvo lugar en el palacio de Pedralbes, un día antes de que el Consejo de Ministros se celebre en Barcelona. Y llegó rodeada de gestos por una parte y otra. Un año después de los hechos de octubre y con buena parte de los dirigentes secesionistas en prisión y la otra mitad huidos en el extranjero, la distancia que hay entre los ejecutivos es abismal. Aun así, los puentes no están dinamitados del todo, al menos eso pareció ayer.

A la conclusión del encuentro, Sánchez y Torra se dirigieron a la cena de la entrega de premios de Fomento. Los presidentes se sentaron en la misma mesa aunque separados por el presidente de la patronal catalana Josep Sánchez Llibre. Y en su intervención, parte en castellano, hubo momentos en el que dio la sensación de que hablaba un doble del combativo Torra. «Presidente, creo que lo que hemos decidido de emplazarnos en el diálogo para encontrar una solución democrática, que ambos gobiernos hemos compartido, me parece una idea esencial de la reunión que hemos tenido, y en la que le agradezco que hayamos podido hablar de todo», afirmó el presidente catalán.

Gritos de recibimiento

Unas 50 personas han recibo al Gobierno central de Pedro Sánchez a las puertas del recinto en el que se sitúa el Palau de Pedralbes con gritos de 'fuera las fuerzas de ocupación' antes de su reunión con el Govern de la Generalitat, en una concentración convocada por Arran y apoyada por los Comités de Defensa de la República (CDRs) en contra del encuentro.

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