Junqueras se presenta ante el tribunal como un «preso político» que se debe a sus votantes

Declaración del exvicepresidente de la Generalitat y principal acusado, Oriol Junqueras. / EFE

El líder de ERC rechaza rebatir las acusaciones de rebelión y opta por un alegato en favor del derecho a decidir y seguir buscando desde prisión una «solución pacífica» al conflicto

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Tras pasar 15 meses en prisión preventiva, acusado de ser el «jefe principal» de la rebelión durante el proceso secesionista catalán, Oriol Junqueras ha rechazado las graves acusaciones de la Fiscalía y se ha presentado ante el Tribunal Supremo como un «preso político que se debe a sus votantes«. Ha sido un interrogatorio 'teledirigido' por su abogado Andreu Van den Eynde, que el presidente de Esquerra Republicana (ERC) ha llevado, casi en exclusiva, al terreno de la política. En ocasiones, incluso, cayendo en un lenguaje mitinero, que en ningún momento ha sido interrumpido por el presidente del tribunal, Manuel Marchena.

Antes de comenzar su alegato, Junqueras ha avanzado la estrategia de defensa. Anunció que no iba a responder a la Fiscalía, que le pide 25 años de prisión y otros 25 de inhabilitación, y que solo contestaría a su abogado. Esta decisión, en apariencia, ha resultado ser un tanto suicida, ya que ha evitado así rebatir los indicios concretos que le imputan los acusadores públicos como arquitecto del 'procés' (en ausencia del procesado en rebeldía Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat).

Por lo tanto, la postura de este profesor de historia de 49 años tuvo una primera lectura judicial: el «promotor» de la rebelión, según la Fiscalía, ha preferido priorizar la defensa política de sus ideas que los aspectos técnicos de su acusación. Una inmolación en toda regla si lo que buscaba era realmente la absolución. De esta actuación se traduce una segunda lectura: el acusado decidió tirar la toalla, asumir la condena y el largo horizonte carcelario. Presentarse como un mártir en favor del derecho de autodeterminación de Cataluña, del republicanismo independentista.

Así, Junqueras aseguró sentirse «un preso político» que va ser juzgado en «un juicio político». Que las acusaciones »retuercen la argumentación« y »no se sustentan«, y ha aseverado que »nada de lo que han hecho es delito«, porque «votar no es delito pero sí impedirlo por la fuerza», en referencia a la actuación de las fuerzas de Seguridad del Estado durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Durante la hora que ha durado su exposición política, el líder de ERC ha cuestionado las resoluciones del Tribunal Constitucional, al que ha llegado a calificar como «elemento censor». En ocasiones algo nervioso, otras levantando la voz, gesticulando mucho y con respuestas preparadas, el procesado ha reiterado en castellano que «votar no es delito, porque no está en el Código Penal».

«Buenas personas»

Tras exponer de forma extensa sus principios independentistas y recordar que su partido, ERC, siempre ha incluido en sus programas electorales la aspiración de lograr la independencia de Cataluña, Junqueras se ha definido a sí mismo y a sus compañeros acusados como «buenas personas» y, por eso, ha defendido que «nunca, nunca, nunca» han recurrido o planteado la violencia como medio para conseguir este objetivo. Una reiteración que mencionó cuatro veces durante la hora y media que ha durado el cuestionario de su abogado.

«Si se nos lee, si se nos escucha, nadie puede tener duda alguna de que siempre siempre hemos rechazado la violencia. Y lo seguiremos haciendo. Cualquier objetivo político noble puede resultar inmoral si los mecanismos que se usan para conseguirlo son indecentes. Esto es válido para Cataluña, para la Corona española, para Europa... Preservaremos estos valores mucho antes que nuestro objetivo«, ha remarcado.

El exvicepresidente catalán ha explicado que defiende el derecho de autodeterminación de Cataluña y ha argumentado que éste es «un principio democrático recogido en tratados internacionales», que defiende que «cuando hay una petición ciudadana sostenida en el tiempo se le debe dar una salida política».

A la pregunta de su letrado de cómo se puede lograr este objetivo, ha respondido que el medio es «intentar explicarse lo mejor posible y convencer, construir mayorías democráticas y generar consensos en la sociedad». «Queremos convencer. Nos gustaría que nadie nos tuviese como enemigo, como tantas veces se nos trata. No somos enemigos de nadie«, ha apuntado.

«Amo a España y a las gentes de España, claro que sí. Lo he dicho muchas veces porque es de verdad«, ha añadido, para después destacar que está »convencido« de que »el mejor modo de garantizar la convivencia es un reconocimiento entre iguales que sea fruto de la voluntad democrática de los ciudadanos«. «Y si perdemos, lo respetaremos, como siempre», ha subrayado.

«Asumí ir a la cárcel»

Tras un breve receso, el abogado Van den Eynde ha entrado en el meollo de la acusación, los hechos técnicos. Pasó de forma sucinta sobre los incidentes del 20 de septiembre de 2017, la reunión del 28 preparatoria del referéndum ilegal y la celebración de 1-O. En un momento dado, ha llegado a asumir «las responsabilidad del resto» con respecto a esta consulta, dando por hecho que se saltaron la ley por mandato popular.

«Estamos en una conflicto que exige una solución política, que tiene que ser avalada con el voto de los ciudadanos y este voto tiene que ser respetado. Asumí ir a la cárcel, asumí que iba a estar un año y medio sin poder hablar. Necesitamos todos una solución. Toda la ciudadanía, la catalana, la española y la de todas partes. A través del voto, respetado. En el ámbito del respeto de los derechos civiles y políticos. A las libertades fundamentales, a los derechos humanos», concluyó Junqueras para volver de lleno al terreno de la política.

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