Ellas quieren correr sin miedo

Ellas quieren correr sin miedo

Una de cada cuatro mujeres asegura haber sufrido algún tipo de ataque al salir a correr mientras que nueve de cada diez se sienten inseguras

Isaac Asenjo
ISAAC ASENJOMadrid

Laura salió a correr y jamás volvió. Su rastro se perdió a unos pocos kilómetros del pueblo desde el que salió a hacer unos kilómetros. Ayer la encontraron muerta. Hace tan solo unos días se lanzó una aplicación - 'Sincronizadas'- destinada a mujeres que tienen miedo de salir a correr solas. «La plataforma digital pone en contacto a mujeres que quieren salir a correr juntas, sintiéndose más seguras, a cualquier hora y por cualquier lugar», dice la web de esta iniciativa.

La realidad ha demostrado esta triste realidad ya que una siniestra coincidencia ha puesto de manifiesto la necesidad de una aplicación de estas características. Aunque lo cierto es que nadie desearía que existiera porque ellas deben correr libres, sin miedo, cuando y como quieran.

Tras el asesinato de la profesora zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva), las redes sociales han reavivado su conciencia feminista y muchos usuarios han aprovechado su altavoz para apoyar la lucha contra la violencia de género y reivindicar además el poder 'correr sin miedo y no correr por miedo' con el hashtag #LauraSomosTodas.

En ellas aparece un mensaje que impacta sobre el de todos. El que ella misma replicó en su perfil de Twitter con la frase «Te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ESE es el problema», o su último tuit del pasado 8 de marzo, en el que reivindicaba el Día Internacional de la Mujer con una ilustración de su propia autoría.

@L_Luelmo

Para una mujer, salir a correr -en numerosas ocasiones- supone una experiencia peligrosa donde las limitaciones de su cuerpo son el menor de sus problemas. Miradas inoportunas, comentarios machistas o incluso intentos de agresión son algunas de las actitudes que soportan. Según los datos del reciente estudio realizado por Runners World Magazine España en colaboración con la compañía energética EDP, 9 de cada 10 mujeres se sienten inseguras cuando salen a correr en solitario, mientras que a casi la mitad les aporta seguridad el hecho de correr acompañadas (44%).

«Hace tiempo que dejé de correr por la calle. He tenido varias experiencias lamentables. Un día me empezó a seguir un taxista mientras yo corría. Él iba en su coche. Yo llevaba un cortavientos de camuflaje, era invierno y chispeaba. Bajó la ventanilla y me decía que si me gustaba jugar a las guerras. Que yo era su vietnamita y él el soldado. ¿Por qué no subes? Te llevo a casa gratis, me dijo», relata May, que cuenta que a los 14 años ya la intentaron meter en un portal a la fuerza y desde los 15 lleva un 'spray de pimienta' en el bolsillo.

Ainhoa iba cerca de la playa en el mes de abril en una localidad en la que no hay mucha afluencia de gente en esa época del año. Un chico la paró para preguntarle si quedaba mucho para llegar a final del paseo. Pocos metros después la siguió y comenzó a hacer otras preguntas. «Empezó a incomodarme. Me dijo que si quería quedar con él e intentó tocarme», relata. Un amigo pasaba cerca y su acosador se marchó del lugar. «Fue mi ángel de la guarda», dice. La joven de 31 años relata que ya no sale con la misma tranquilidad. Antes salía incluso sin teléfono, ahora ni se le ocurre y procura salir a horas en las que haya más gente en la calle. En octubre tuvo otra experiencia de muy mal gusto. «Iba por paseo marítimo y unos hombres que estaban pescando me gritaron que cambiaban todas las cañas y cosas que tenían por que me fuera con ellos. Me dijeron que era una pedazo de yegua, que estaba para 'mojar pan' y unas cuantas barbaridades más. Nadie nos tiene que decir o hacer nada. Somos libres», lamenta.

Xandra también pasó miedo cuando un hombre apareció a 300 metros de su casa y la sorprendió. «Me agarró y se me puso a tocar e insultar. No se cómo pero saque fuerzas y le di un rodillazo en los huevos y salí corriendo. Conseguí llegar a casa con un estado de nervios brutal».

«A veces quiero ir a correr, vivo cerca de la montaña. Dudo de si ir al gym, en parte por el frío. Pero también pienso que ¡joder!, podría haber sido yo. Es una mierda», describe Dhalia.

Almudena detalla algunas miradas y comentarios más que incómodos en algunos momentos deportivos. «Correr es un momento de desahogo y relajación para mí. No debería llevar las llaves en la mano como arma de defensa por si alguien me sigue».

«Cuando eres mujer y corredora te tienes que plantear una serie de cosas antes de salir, como por ejemplo: la hora a la que sales, la zona por la que corres, si vas sola o acompañada, el tipo de ropa que llevas. Todos esos factores influyen en que tengas una buena salida. Siempre te miran y te dicen algo. No los otros corredores sino los están en el parque o donde vayas a hacer deporte», apunta Eva.

«Desgraciadamente, son tantos los momentos de desencuentros, que instintivamente tomas alternativas, evitas ciertas horas, ciertas calles o espacios y cuando te das cuenta has dejado de disfrutar de manera plena con algo que te gusta sólo para sentirte segura», advierte Raquel.

Según el informe anteriormente citado, el 83% de las mujeres encuestadas consideran que la zona y la franja horaria son los dos aspectos que más influyen en la seguridad a la hora de salir a correr en solitario. Además,el 28% asegura haber sufrido alguna vez algún tipo de ataque practicando este deporte. «Las mujeres tienen más condicionantes que los hombres a la hora de salir a correr y, con esta herramienta, lo que buscamos es la plena incorporación femenina a la práctica deportiva» explicaba Cristina Mitre, embajadora de la plataforma, periodista y corredora.

«Soy una persona que no tiene muchos miedos y no voy a dejar de hacer lo que más me gusta, porque realmente es ir sola lo de lo que más aprecio de entrenar». Rocío Espada es campeona de España y cuarta de Europa de duatlón cross. La atleta traslada el consejo de transitar «por sitios conocidos, a horas en las que haya luz, ir en alerta y no jugar con fuego». Pero insistió en la idea de que puede pasar «de todo y el cualquier lugar», por lo que no se puede tener miedo. «Quizás no cueste tanto ir con algo que nos ayude a defendernos y estar un poco más alerta».

A la atleta Elena Loyo la persiguió un coche mientras entrenaba en Murguía (Álava). «Una persona iba controlándome durante el entreno... llegó un punto en el que ya era muy claro y yo traté de esconderme. Logré escaparme y ponerme en lugar seguro. Me preocupa que esa persona pueda hacer eso mismo a otras chicas; yo me he encontrado con la situación de que no puedo denunciar porque no he sufrido daños».

A Carmen Valero, primera atleta española en participar en unos Juegos Olímpicos y dos veces campeona del mundo de cross en los 70, sufrió una incómoda experiencia cuando entrenaba por una pista de campo a través. Unos jóvenes que conducían motos de cross la rodearon y atemorizaron hasta que pudo escabullirse y correr literalmente a denunciar el hecho a la policía.

La corredora popular Lorena Fanjul, ha contado recientemente su testimonio. Fue asaltada por un joven que saltó una valla y la persiguió. Por suerte ella corrió más rápido y pudo escapar pero esa no fue la única vez que ha sentido miedo entrenando sola.

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