Casado incluye a Movellán y a Urrestarazu en su equipo y deja a De la Serna sin opciones

Buruaga, Casado y Movellán, antes del final del recuento. /DM
Buruaga, Casado y Movellán, antes del final del recuento. / DM

El PP cántabro mantiene su poder territorialen Génova con dos representantes y Sáenz de Buruaga cierra filas con el nuevo presidente

ENRIQUE MUNÁRRIZEnviado especial a Madrid

María José Sáenz de Buruaga esperaba la cola para entrar a votar al sustituto de Mariano Rajoy cuando se encontró con Pablo Casado. El todavía aspirante a presidir del PP se fundió en un abrazo con ella y le agradeció que le «prestara» a dos dirigentes cántabros de su dirección para integrarse en su equipo si ganaba. Al lado estaban Diego Movellán, diputado nacional y vicesecretario de Acción Electoral, y Ana Urrestarazu, coordinadora de Comunicación y portavoz del grupo popular en el Ayuntamiento de Castro Urdiales, que habían sido propuestos para entrar en la Ejecutiva y la Junta Directiva Nacional, respectivamente. Sus rostros sonrientes auguraban por entonces una victoria clara, que se confirmó mesa a mesa una hora más tarde. Casado se coronaba en el trono de Génova en segunda vuelta y cambiaba los equilibrios de poder del PP cántabro en Madrid. El gran 'perdedor' de la jornada fue el exministro de Fomento Íñigo de la Serna, quien había apostado todas sus cartas a Soraya Sáenz de Santamaría, donde le esperaba un puesto en la dirección nacional y ahora se queda como un militante de base.

La victoria de Casado mantiene al PP cántabro con el mismo 'status quo' que con Mariano Rajoy. No hay mejoras a falta de conocer la lista de integración y el organigrama definitivo. El partido de Buruaga mantendrá los dos miembros que disponía en la cúpula nacional, pero hay una renovación del 100% de las caras. Se caen la diputada nacional y portavoz de Hacienda en el Congreso, Ana Madrazo, y el diputado regional y alcalde de Arnuero, José Manuel Igual, que formaba parte de la Junta Directiva. En su lugar se incorporan dos personas muy cercanas a la propia Buruaga y que siempre han apostado claramente por la victoria de Casado. Lo de Diego Movellán estaba cantando, ya que ambos son buenos amigos desde Nuevas Generaciones. La sorpresa la dio con Ana Urrestarazu, que se enteró la noche anterior de su incorporación. Es decir, la Ejecutiva de Buruaga copa de lleno las plazas de Génova frente a las esperanzas de sus críticos de hacerse con un puesto tras haberse posicionado claramente con el nuevo líder. Aunque nadie se atreve a dar una cifra cerrada de dónde fueron los votos de los 55 compromisarios cántabros, el equipo de Casado dice que finalmente se llevaron «más de la mitad» y que «el voto oculto les ha beneficiado».

E. Munárriz

Pese a que Sáenz de Buruaga confesó en la jornada del viernes que su voto iba a ser para Soraya Sáenz de Santamaría porque «iba a respetar la decisión de la mayoría de los militantes» y parte de su dirección también se decantó por la exvicepresidenta, la líder del PP regional cerró filas automáticamente con Casado tras el abrumador resultado. «Todo el partido en Cantabria se pone ya detrás del presidente nacional para trabajar desde la lealtad más absoluta y ayudar al partido a sumar y a crecer para volver a gobernar cuanto antes», dijo Sáenz de Buruaga en el hall del Hotel Mariott.

Buruaga destacó que «se acaba de vivir un momento histórico y se abre una nueva etapa cargada de ilusión, de confianza en el futuro, y espero que de unidad porque ese y no otro es el principal mandato que ha recibido de este Congreso Casado». «Ha ganado el mejor porque le hemos elegido entre todos. Ha ganado el Partido Popular y con el España y los españoles», apostilló.

Según la dirigente de los populares cántabros, el presidente «nos necesita a todos y nos tendrá a todos a su lado porque el PP tiene que centrarse desde este mismo momento en lo verdaderamente importante, que es ocuparse de los españoles, defenderles del Gobierno de Pedro Sánchez, y prepararse para volver a ganar y volver a gobernar». «Ayer cerrábamos filas en torno a Mariano Rajoy orgullosos de nuestro pasado y hoy tenemos que hacerlo en torno a nuestro nuevo presidente para construir el futuro», sentenció.

«Dar el 100%»

En la misma línea, Movellán aseguró que el PP sale reforzado de esta cita porque se ha recuperado «la ilusión de gran parte del electorado». «Hacía años que no veía en los mítines un discurso tan vibrante como el de Pablo», destacó con gran satisfacción por haber visto recompensando su trabajo con un puesto en la Ejecutiva.

El diputado insistió en que su elección y la de Urrestarazu es un «espaldarazo al PP cántabro» y a todos los alcaldes y concejales que ganaban las elecciones pero que no podían gobernar. Por ello, aseveró que será activo al 100% en la nueva Ejecutiva y, en la medida de los posible, «siempre barriendo para casa».

A su juicio, la victoria de Casado no sólo se trata de un cambio generacional, «sino de volver a sentirnos orgullosos del PP». «En algún momento, antepusimos otros intereses a los que siempre había defendido el partido y ahora toca recuperarlos y comunicarlos mejor».

Urrestarazu tampoco pudo contener su emoción por la victoria de Casado. Cree que ahora se abre «una nueva etapa» en la que «nadie pierde» y en la que Castro Urdiales tendrá por primera vez un representante en la Junta Directiva Nacional. Se comprometió a trabajar «activamente» y a llevar la voz de los castreños a Madrid. La coordinadora de Comunicación, de Sáenz de Buruaga recuerda que se ha «respetado el sentimiento de la calle» y que aportará el sentimiento de «visión de una ciudad importante con un problema tan definido como el empadronamiento de la población».

La diputada nacional Ana Madrazo, que estaba en el equipo de Rajoy y acaba de ser relevada, destacó que el PP «inicia una nueva etapa ilusionante y dispuestos a dejarnos la piel, todos unidos detrás del nuevo presidente». «Mi etapa en el Comité Ejecutivo nacional ha sido un gran honor, compartiendo el gran trabajo por España que ha hecho nuestro anterior presidente». Madrazo entiende perfectamente su relevo porque «es normal» que Casado conforme su propio equipo y deseó éxitos a su sucesor.

La derrota de De la Serna

La felicidad que derrochaba el equipo de Casado contrastó con la cara de Íñigo de la Serna. Al exministro se le vio muy serio tras la derrota de Sáenz de Santamaría y se le vio dando ánimos a Fátima Báñez, a quien la exvicepresidenta había elegido como su secretaria general. El dirigente popular había jugado un papel clave en la campaña de la exnúmero dos de Rajoy y estaba llamado a tener un puesto de peso en Génova si ella ganaba. Todos en su entorno le veían de portavoz o en una vicesecretaría de peso. Ahora su futuro político pende de un hilo.

Representación cántabra popular en Madrid. / E. Méndez | DM

Íñigo de la Serna recibió el 3 de noviembre de 2016 una llamada de Mariano Rajoy que le cambiaría la vida. El presidente del Gobierno le comunicó que contaba con él para relevar a Ana Pastor al frente del Ministerio de Fomento. El entonces alcalde de Santander y diputado del Parlamento de Cantabria aceptó y al día siguiente se hizo la foto oficial con la cartera de ministro. Pasó entonces a manejar el mayor presupuesto del Estado y a convertirse en una máquina de anunciar proyectos por todo el país.

Hasta hace unas semanas, cuando estalló la sentencia del 'caso Gürtel', vislumbraba en el horizonte dos años hasta el fin de la legislatura. Su cometido consistía en continuar la labor de potenciar las infraestructuras como una herramienta vertebradora y, según repetía, para afianzar la recuperación económica. Ahora abre una etapa de reflexión para decidir si sigue en política activa, ya sea con un puesto en Cantabria o en el futuro proceso de integración que Casado ha anunciado para incorporar a cinco rivales a su equipo, o acepta alguna oferta en el sector privado. Fuentes del PP apuestan por esta segunda opción después de la debacle.

Los otros dos damnificados de la derrota de Sáenz de Santamaría fueron la alcaldesa de Santander, Gema Igual, a quien propuso para su Ejecutiva; y el regidor de Selaya, Cándido Cobo, que iba a entrar en la Junta Directiva.

 

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