Robles trata de apaciguar a Arabia, Navantia y oenegés pero sin aclarar qué hará

Margarita Robles, ministra de Defensa. / Efe

Afirma ahora que «analizará con calma» el contrato de las bombas con Ryad que pone en riesgo las corbetas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La ministra de Defensa no aclara qué hará el Gobierno con la crisis abierta con Arabia tras la paralización provisional de la entrega de 400 bombas de precisión al país del golfo ante el riesgo de que las autoridades de Riad las utilicen en la guerra de Yemen. Margarita Robles, que la pasada semana anunció la intención del Ejecutivo de Pedro Sánchez de devolver directamente los 9,2 millones de euros ya abonados por Arabia, se desdijo en el Senado y dejó abiertas todas las posibilidades.

«Un gobierno tiene derecho a examinar con calma los contratos» suscritos por la administración anterior, se limitó a señalar la ministra casi al mismo tiempo que los trabajadores del astillero de Navantia de San Fernando de Cádiz anunciaban que mantendrán las movilizaciones y «la presión» para que se cumpla el contrato para la construcción de cinco corbetas encargadas por Arabia Saudí. Una adjudicación de más de 1.800 millones de euros y que generará 6.000 empleos directos en la bahía.

Robles, que insistió en que todo este asunto sigue «en estudio», jugó de manera deliberada a la ambigüedad durante toda su comparecencia en la Comisión de Defensa, intentado calmar los ánimos de todos los implicados: de Arabia Saudí, de los trabajadores de los astilleros e, incluso, de las oenegés (Amnistia Internacional, Intermon Oxfam, Greenpeace y FundiPau) que, de nuevo, le reclamaron que suspenda la venta de armas a ese país.

De Arabia, que por el momento no se ha comprometido a no usar las 400 bombas del Ejército Español contra la población civil, dijo que es un país «serio», del que no se puede esperar que pueda tomar represalias con las corbetas llegado el caso de que se frenara definitivamente la entrega del armamento». Las relaciones comerciales con Arabia han sido siempre fuertes y solidas», dijo. «Jurídicamente, los contratos suscritos con un país serio como Arabia no están subordinados ni vinculados a ningún otro contrato». «No hay ninguna constancia de que ningún contrato de San Fernando vaya vinculado a ningún otro contrato de otra categoría», afirmó, al tiempo que negó que las autoridades de aquel país hayan hecho llegar al Ejecutivo malestar alguno por la negativa a entregarle los proyectiles que ya han pagado.

Para los trabajadores de Navantia sus palabras trataron de ser tranquilizadoras y llamó a los empleados de los astilleros a no dejarse manipular. «Es profundamente irresponsable que a los trabajadores de Navantia se le introduzca el miedo en el cuerpo de que el Gobierno les va a dejar abandonados. Quién está transmitiendo ese mensaje está incurrir en una irresponsabilidad política y de carácter electoralista», denunció sin decir nombres. «Que nadie tenga ninguna duda de que este Gobierno no va a dejar en la estacada a ninguno empleo que haya en Navantia o en ningún sitio», clamó en la Cámara Alta.

A las oenegés les garantizó que «España actuará en el ámbito de Naciones Unidas», que ha recomendado que no se faciliten armas al Gobierno de Riad.

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