"La vaca estaba especialmente recelosa porque protegía a su cría"

Paseo de Sajuca, a la orilla del río Saja, lugar en el que la mujer fallecida sufrió la embestida de la vaca./
Paseo de Sajuca, a la orilla del río Saja, lugar en el que la mujer fallecida sufrió la embestida de la vaca.

Ganaderos y veterinarios creen que el "instinto de protección" pudo ser determinante para que una res acabase el miércoles con la vida de una mujer de 58 años en Cabuérniga

LUCÍA ALCOLEA / E. M.

La vaca que mató de una embestida a una vecina de 58 años en el pueblo de Terán, en Cabuérniga, el pasado miércoles, era de raza limusina, estaba recién parida y trataba de proteger a su cría. En el fallecimiento de esta mujer, que llevaba muchos años ejerciendo de cartera por los pueblos del valle y que ha conmocionado a los vecinos, concurrieron varias desafortunadas circunstancias. Según afirman fuentes cercanas a la familia, la vaca que protagonizó el ataque, de raza cárnica, "estaba especialmente recelosa, pues trataba de proteger a una cría". Una agresividad o instinto de protección, según los veterinarios consultados, que se pudo ver potenciada por los ladridos del perro de la víctima. Toda una combinación demoledora de factores que provocó el trágico desenlace.

Los servicios de emergencias no pudieron hacer nada cuando llegaron. El Centro de Gestión de Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria recibió, a las 16.15 horas del miércoles, una llamada en la que se alertaba de que una señora había sido corneada. Desde el Ejecutivo movilizaron al 061 y a la Guardia Civil, cuyos efectivos se desplazaron hasta el lugar, donde solo pudieron certificar el fallecimiento de la mujer, que presentaba una herida en la zona inguinal, aunque será la autopsia la que determine las causas de la muerte.

Los ganaderos de la comarca y veterinarios consultados por este periódico afirman que "esta raza habitualmente es muy noble, más aún que el ganado tudanco", pero que su "sentido maternal y de protección se desarrolla de una forma muy fuerte, más que en cualquier otra especie, nada más parir". Explican que "es algo genético", un instinto "ancestral" que han adquirido a lo largo de las décadas "igual que se han adaptado a la geografía y al clima de una determinada región, el óptimo aprovechamiento de los recursos que ésta ofrece y la mayor resistencia a las condiciones adversas y enfermedades que se dan en ese área determinada". Esto hace a los animales "mejores defensoras de sus crías frente a lobos, con lo que disminuyen el impacto de la depredación".

El segundo caso en cuatro meses

suceso en gama

La muerte de la cartera del valle de Cabuérniga por una embestida de una res es el segundo caso en cuatro meses. El pasado diciembre un hombre de 54 años, vecino de Gama, Bárcena de Cicero, falleció en su finca tras ser atacado por uno de sus toros, que le «machacó» el cuerpo y le asestó varias cornadas. Por el relato del alcalde de Bárcena de Cicero, Gumersindo Ranero, el suceso ocurrió pasadas las 16.00 horas cuando unos menores que se encontraban en la cercanía de la finca, situada en el barrio Lamadrid, oyeron "berrar" a un toro que se encontraba en ella y le vieron "muy agresivo". Ante la imposibilidad de avanzar hasta el lugar en el que estaba tendido el cuerpo del ganadero, un guarda tuvo que abatir finalmente al animal.

En este sentido, los ganaderos de la zona consideran probable que los ladridos del perro que acompañaba a la mujer asustasen a la vaca y ésta se pusiese nerviosa y tratase de proteger a su cría. La res terminó por propinarle una patada a la víctima. "Vacas y perros son una mala combinación", aseguraba este jueves por la mañana una vecina acostumbrada a tratar con ganado, "porque el perro ladra y se mete por su dueño, y eso es peligroso". Un veterinario de Silió recuerda que siempre que esta especie pare hay que tener "mucho cuidado, porque, aunque no suele ser frecuente, un solo golpe o una cornada en la ingle que perfore la femoral puede ser fatal en cuestión de segundos".

Vecinos de la zona creen que también influyó el hecho de que la mujer, que se dirigía al río por el pueblo de Terán, donde solía pasear a su perro cada día, atravesaba una calle especialmente estrecha cuando se cruzó con el grupo de vacas "y se ve que no pudo defenderse".

La muerte de esta mujer ha supuesto un duro golpe para muchos vecinos de la comarca, pues se trataba de una familia "muy conocida". Estaba casada y tenía cuatro hijos. Se trata, según indican los vecinos del lugar, de una familia muy querida por todos pues era la cartera del pueblo y trabajaba en todo el valle. El marido solía llevarla a trabajar en coche "porque ella no tenía carné". El hecho también conmocionó a los propietarios de las vacas, que vieron cómo se produjeron los hechos y fueron los primeros en llamar a los servicios de emergencia.

Este jueves, la red social Facebook, se llenó de condolencias de sus conocidos. Y ayer mismo también tuvo lugar el velatorio en Carrejo y fue enterrada a las 18.00 horas en el pueblo de Terán.

 

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