Un adiós conmovedor

Jesús Serrera
JESÚS SERRERASantander

El acto de constitución de la X Legislatura en el Parlamento, que consagraba el triunfo del PRC en las urnas, fue para la familia regionalista una jornada de dolor compartido con toda la sociedad de Cantabria por el adiós de Rafael de la Sierra, por desgracia esperado pero igualmente conmovedor. Y especialmente para Miguel Ángel Revilla, inconsolable ayer, que en el momento cumbre de su carrera política pierde al amigo y compañero de toda una vida, en las duras y en las maduras: los años de construcción del regionalismo desde perspectivas políticas diferentes, los terribles primeros noventa cuando el transfuguismo llevó al partido al borde de la ruina, el florecimiento de los quince últimos años, los recientes éxitos electorales que Rafael de la Sierra ha alcanzado a vivir ya muy enfermo.

De la Sierra tenía pocos enemigos, limitadas ambiciones personales, un espíritu cultivado y muy señaladas inquietudes intelectuales que plasmaba en los brillantes artículos que escribía para El Diario en los periodos menos ajetreados de su actividad política. Su personalidad serena, perspicaz y constructiva, su talante conciliador, han marcado su ejecutoria en el Gobierno y en el debate parlamentario y desde luego le hacían una pieza clave en su partido: en la orientación política, en la preservación de la paz interna y en la difícil tarea de proyectar el futuro post-Revilla. Como él mismo decía, a un líder irrepetible sólo le puede sustituir un gran partido. El destino se ha llevado a De la Sierra antes de tiempo y el PRC le echará en falta.

El Parlamento despidió ayer con emoción y reconocimiento a quien fue uno de sus presidentes en una etapa de su larga y destacada carrera en la que siempre honró la profesión política, respetado y querido por sus compañeros de militancia, también por sus adversarios y por todos los que le conocimos. Descanse en paz Rafael de la Sierra.