Dimensiones del vuelco electoral

La dispersión del voto del centro derecha también beneficia al PSOE en Cantabria, en unos comicios reñidos e inciertos

EDITORIAL EL DIARIO MONTAÑÉSSantander

El primer sondeo de GAD3 para El Diario Montañés sobre el estado de opinión pública ante las elecciones a Cortes del próximo 28 de abril depara muchas sorpresas y alguna paradoja. Además, establece una situación inicial muy reñida, acaso la más incierta de las últimas convocatorias. Como en otros lugares de España, la dispersión del voto de centro derecha, unida al reflujo de Unidos Podemos, beneficia al PSOE, que en Cantabria podría así obtener cinco parlamentarios (dos diputados y tres senadores), y perjudica al PP, que se quedaría con un diputado y un senador, dado el efecto de 'arrastre' que normalmente tienen las papeletas del Congreso sobre las del Senado (quien vota a un partido a la Cámara Baja suele votar también a los tres candidatos a la Cámara Alta de ese partido, aunque el elector puede poner una cruz en los candidatos senatoriales que libremente quiera, hasta un máximo de tres).

Otro hecho significativo es la caída de los que en los últimos años se han denominado 'emergentes' y han marcado en buena medida el devenir de las instituciones: Unidos Podemos perdería su escaño en el Congreso, y Ciudadanos lo conservaría, pero empatando con Vox, que se convertiría en la otra noticia señalada de la jornada electoral al obtener un diputado. Por último, el Partido Regionalista de Cantabria aparece muy por debajo de las ilusiones optimistas que sus dirigentes están tratando de transmitir en los últimos días (el «dos diputados y tres senadores» de Miguel Ángel Revilla): no lograría representación en Madrid.

En el Senado, una proyección de votos absolutos orientada por la intención de voto al Congreso situaría a los tres candidatos socialistas en el entorno de los 95.000 votos, y a los populares en el de 85.000, mientras que los demás posibles senadores, en la medida en que sigan la estela de sus candidaturas a diputados, quedarían muy lejos de estas cifras. Es decir, el PSOE podría recuperar los tres senadores de elección directa que tuvo en Cantabria de 1982 a 1996.

Aparecen, pues, tres batallas electorales muy reñidas. La primera sería la que PSOE y PP disputan por la primacía en el Congreso y en el Senado. Ahí están en juego al menos cinco de los nueve parlamentarios que se eligen. La segunda batalla es por el tercer puesto y enfrenta a Ciudadanos y Vox, con el primero a la baja y el segundo en alza. Y la tercera disputa sería el esfuerzo de Podemos y PRC por no quedar descolgados y entrar en el reparto. Las diferencias no son grandes y aún queda más de un mes para la votación, por lo que la volatilidad puede producir resultados diferentes a estos. Entre PSOE y PP la diferencia es de cuatro puntos; Ciudadanos y Vox anotan un mismo porcentaje, y Podemos solo tres puntos menos que ellos. Los regionalistas, seis puntos por debajo de las fuerzas que obtendrían escaño de diputado, son los que parten en peor posición. De momento, el arraigo de la doctrina regionalista no es equivalente a la popularidad personal de Revilla. Aunque absorbe votantes populares, 'ciudadanos' y podemitas de 2016, el PRC no lo hace con intensidad bastante.

Una paradoja de estos resultados es la estabilidad del electorado cántabro a lo largo de un cuarto de siglo: tres escaños del Congreso para el centro y la derecha, dos para la izquierda. Esto no parece que vaya a cambiar ahora, aunque la distribución interna varíe. Sin embargo, el vuelco se daría en el Senado, donde el tradicional 3-1 a favor del PP se convertiría en el resultado inverso. Es de esperar, en este contexto, que los dos principales partidos realicen campañas enfocadas al llamado 'voto útil', lo que a lo largo de los días podría mermar un tanto las esperanzas de los minoritarios, aunque el respaldo que recibe Vox no es baladí. La formación de Santiago Abascal y el PSOE aparecen como los más beneficiados por el desgaste de los populares y el pinchazo de los de Albert Rivera.