Profecías

Nieves Bolado
NIEVES BOLADOSantander

Cuando creíamos que lo del cambio climático era algo tan probable que no volveríamos a comprar bufandas, se nos vino encima esa advertencia de los mayores que desde hace siglos nos vienen avisando de que al invierno no se le come el lobo. Estábamos ya retrepados en el chiringuito de Tuto, en manga corta, a pleno sol, haciendo de Los Locos un mundo ibicenco, cuando se desplomaron las temperaturas y nos dimos cuenta de que, en efecto, los sueños sueños son. Este guantazo a mano abierta debe ser algo parecido al que se llevaron el pasado martes el Partido Regionalista y el Partido Popular en Torrelavega al leer la encuesta de Sigma Dos sobre la intención de voto de los torrelaveguenses, publicada por nuestro periódico. La radical subida que se augura al Partido Socialista –que podría pasar de 6 hasta 9 concejales– más Unidas Podemos –que hasta llegaría a sentar dos ediles en el Pleno–, y que Asamblea Ciudadana Por Torrelavega (ACPT) podría, en el mejor de los casos, revalidar dos escaños, devuelve la idea de que la izquierda en Torrelavega puede boquear pero no ahogarse. Otra cosa es que los pactos para alcanzar la mayoría –13 escaños– puedan parir un gobierno de izquierda suave o radical. Los augurios del sondeo anuncian que Torrelavega Sí, o lo que es lo mismo, Blanca Rosa Gómez Morante, podría desaparecer de la 'salita' de plenos (lo de arreglar el salón parece que va lento) o en el mejor de los casos quedarse la ex alcaldesa como único testigo del sueño de una noche de verano. De ser así, confirmaría que el aluvión de votos que obtuvo tras ser expulsada del PSOE vuelven por donde salieron y que la distancia es el olvido. Va a tener razón el bolero. Que Sigma Dos augure que el PRC en Torrelavega mantendrá sus actuales cinco concejales –o que en el mejor de los casos aumente uno– no deja de sorprender a quienes creen que Javier López Estrada –juventud y ya experiencia– podría dar un vuelco radical al gobierno municipal que vuelve a oler a pacto socialregionalista.

Los augurios de la encuestadora avisan de que el PP puede perder dos de sus actuales 7 concejales. Poco descalabro parece en Torrelavega en comparación con los nubarrones que sobrevuelan los escaños populares en el Parlamento cántabro. Hay quien asegura que hasta con cinco sería un buen resultado electoral tras el noqueo que supuso la vuelta de calcetín que Buruaga impuso a los suyos en la capital del Besaya. Quedarse como estaba significaría un triunfo pero eso solo depende de los votantes que parecen dispuestos a pasarse a Vox y Ciudadanos.

En todo caso, Torrelavega se podría acostar el sábado 25 siendo casi socialista y levantarse el 26 sin el casi. De cualquier manera, existe la posibilidad de que en los próximos cuatro años haya hasta ocho partidos distintos en la salita de plenos municipal. Esta pluralidad no es una sorpresa ni debería ser un problema, dado que en 1979, en las primeras elecciones municipales de la actual etapa democrática, el PSOE tuvo siete concejales, 5 UCD, 5 CPI (Candidatura Popular Independiente), y dos el Partido Comunista de España, Coalición Democrática, Organización Revolucionaria de Trabajadores y PRC. Y no se acabó el mundo, ni se abrió la tierra bajo los pies. Eso sí, hubo que echar mucha cintura y mucha negociación. ¡Ah! El domingo dice Aemet que volverá a salir el sol.