Stella Maris

Como no tenemos mar, no hay procesión marinera, pero a uno y otro lado hay puertos para elegir

Juan José Fernández Teijeiro
JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ TEIJEIROTorrelavega

D esde los comienzos de la democracia aquella paga extraordinaria del «18 de julio» –memoria histórica– es abonada en junio. Un buen anticipo para liquidar el IRPF, y si es posible planificar unas vacaciones. El calor y el sol, como siempre, han llegado. Cantabria, mar y montaña: ¿qué más queremos? En la festividad de la Virgen del Carmen, como marca la tradición, son bendecidas nuestras aguas. No estaría de más calentarlas un poco.

Pero bueno, no nos quejemos. Como no tenemos mar, no hay procesión marinera, pero a uno y otro lado hay puertos para elegir, desde nuestro cercano Suances hasta la capital, por supuesto. Emotiva y entrañable la tradicional del Barrio Pesquero. El desfile de múltiples y variadas embarcaciones continúa hasta la isla de Mouro escoltando la imagen de la Virgen. Por la tarde otra procesión parte de la iglesia de los padres Carmelitas y discurre por el centro de Santander. La participación del pueblo es muy numerosa, aunque pienso que precisa un poco de orden en su organización, y suprimir esa carrera final zarandeando la imagen de María. La alegría de una festividad no debe caer en lo chabacano. Y aquí, tradición carmelita no nos falta. En Sierrapando, el Real Monasterio de los Reyes San Fernando y San Luis, desde los años 60 del pasado siglo es el convento de las Carmelitas Descalzas. Una donación y una especie de «milagro», muy bien relatado hace tiempo por Nieves Bolado, volatilizaron la casa-palacio del doctor José Argumosa y Argumosa (1879-1945). Eso es otra historia. La advocación del Carmen nos ha llegado ya hace muchos siglos con los eremitas del Monte Carmelo en tierras palestinas. Desde allí San Simón Stock en el siglo XIII difundió la devoción a María con el escapulario del Carmen como prenda de salvación. Quizás los cristianos, como hijos de María, le hemos dado a la Madre de Jesús demasiadas tareas. Humanizar nuestra Fe no es malo; algo siempre queda en nuestras tradiciones populares. A María también le habíamos encomendado que sacara las almas de un hipotético Purgatorio. ¿Pero acaso no hay para muchos un purgatorio más que sobrado en este valle de lágrimas? En este mes, para los cristianos María —Nuestra Señora del Carmen— es la 'Estrella de los Mares'.