El alcalde de Cieza plantea dudas sobre el hermanamiento con su homónima murciana

Piedad Quijada, José Luis Vergara y Pilar Martínez, ediles murcianos de Cieza/Nacho Cavia
Piedad Quijada, José Luis Vergara y Pilar Martínez, ediles murcianos de Cieza / Nacho Cavia

Agustín Saiz llevará a la sesión plenaria del mes de diciembre un informe sobre el coste que puede suponer para su pueblo esa unión

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Cieza

El proceso de hermanamiento entre la Cieza cántabra y la murciana se ha reactivado esta semana con la aprobación por unanimidad en Murcia de una moción presentada por el concejal independiente José Luis Vergara para iniciar los trámites necesarios para oficializar un acercamiento del que lleva hablándose 12 años. Ahora el paso le corresponde a la Cieza del norte, algo que está estudiando el gobierno local presidido por Agustín Saiz, un alcalde que ha expresado sus dudas sobre si su Ayuntamiento está en «condiciones económicas» de asumir el coste de esa unión.

En Murcia esperan que se salven las dificultades y que ese hermanamiento se confirme por la Corporación cántabra en sesión plenaria antes de terminar el año y poder organizar los actos protocolarios que oficializarán la unión de dos localidades bien distintas,una de 35.000 habitantes y otra de 600, algo que preocupa al alcalde cántabro.

Uno de los impulsores de ese hermanamiento, Bartolomé Aroca Balsalobre, ha viajado a Cantabria, para asistir a la feria de ganado celebrada en Cieza. Lleva seis años visitando la localidad cántabra con asiduidad, como hacen otros ciezanos. De hecho este verano medio centenar de vecinos de la localidad murciana visitaron la población cántabra. También la bodega Behetría de Cieza ha tenido mucho calado en Murcia. El albariño cántabro acaba de volver de una feria gastronómica en la que ha tenido mucho éxito.

Tanto Vergara como Aroca y muchos vecinos de la Cieza norteña abogan por normalizar en las instituciones lo que ya se palpa a pie de calle tras doce años largos de un proceso que ahora ha entrado en su fase definitiva. Pero el alcalde, Agustín Saiz, ha expresado de antemano sus dudas ante la diferencia «abismal» entre las dos localidades y el coste que para el pequeño pueblo cántabro podrían suponer los trámites de hermanamiento. Por ello ha anunciado que ese asuntoirá a sesión plenaria en diciembre, un pleno en el que presentará un detallado estudio sobre el coste de esa unión. «Por mi parte no va a quedar el hacer lo posible por que lo sellemos, pero tampoco gravaré a los vecinos por firmar nada».

El PSOE de Cieza ha sido más explícito y ha mostrado su apoyo y valorado positivamente esa iniciativa, que incluía en su programa electoral del 2015

Con todo, los promotores de la idea no se arredran ante las dudas políticas, ni por los 760 kilómetros de distancia o las diferencias de población. El proyecto arrancó institucionalmente en 2006 y durante aquella legislatura tomó forma, aprobándose incluso en plenos de los consistorios murciano y cántabro. En 2008 la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno regional encargó un informe sobre la historia del Valle de Cieza al Centro de Estudios Montañeses, con el objetivo de promover ese hermanamiento e investigar posibles nexos de unión entre las dos poblaciones.

Conclusiones de la comisión de trabajo

Ya en las primeras conclusiones de la comisión de trabajo se destacaba la posibilidad de que vecinos del valle de Cieza ayudaran a colonizar las tierras murcianas tras el avance cristiano que acabó con la invasión árabe. De documentos encontrados en la Alhambra de Granada se extrae que un asentamiento junto al río Segura fue reconstruido con la presencia de muchos ciudadanos de tierras cántabras, por qué no, quizá del valle de Cieza.

Pero hay más puntos en común. Dos santos patrones se repiten en las dos localidades, San Bartolo o Bartolomé, y San Sebastián. Este último cuenta con una iglesia en las dos poblaciones e incluso la calle principal de la Cieza murciana lleva su nombre, así como el más importante templo del valle cántabro.

Lo cierto es que tras aquel documento, todo quedó en el olvido. En 2014 se intentó reactivar, pero tampoco prosperó. Ahora, con el acuerdo unánime en Murcia, parece que realmente el hermanamiento podría ser un hecho. En la ciudad levantina todo han sido parabienes. De hecho los ediles murcianos llevaban en sus solapas la bandera de la Cieza del norte. Pero tendrán que superar las reticencias de Saiz.

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