La Policía de Los Corrales investiga los repetidos ataques a las piscinas

La Policía Local se acercó a primera hora de la mañana a comprobar los daños en las piscinas de verano de Los Corrales./Nacho Cavia
La Policía Local se acercó a primera hora de la mañana a comprobar los daños en las piscinas de verano de Los Corrales. / Nacho Cavia

Este fin de semana han vuelto a aparecer distintos objetos en el agua, entre ellos una bombona de gas

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

Las piscinas de verano de Los Corrales de Buelna han vuelto a ser objeto de la ira de jóvenes que se han cebado este mes con esas instalaciones, volviendo a tirar este fin de semana al vaso principal todo lo que han encontrado en los alrededores. Esta vez han sido las bases de hormigón de las sombrillas y las propias sombrillas, barras de metal, sillas, carteles previamente rotos de las indicaciones de baño, un anuncio de un circo que pasó por la localidad este fin de semana e incluso una bombona de gas de las instalaciones públicas.

Los operarios del Estadio Municipal de Deportes se encontraron el espectáculo cuando preparaban las piscinas para su apertura este fin de semana. El problema es que se ha repetido tantas veces este verano que ya ni se extrañaron. Lo mismo que el responsable del bar de las piscinas, cansado de ver cómo se repiten cada poco tiempo esos actos con su mobiliario. Todos se quejan de que la situación se viene repitiendo en demasiadas ocasiones sin que parezca que se pueda hacer nada.

La Policía Local de Los Corrales de Buelna se acercó a primera hora a las instalaciones, tomaron declaración a los trabajadores e hicieron fotos del material tirado al agua. La cuestión, explicaron, se centra ahora en que los hechos son más molestos que dañinos, ya que excepto los carteles partidos y, en ocasiones anteriores, las escaleras desencajadas y las cebollas o grifos de las duchas rotos, los daños son cuantitativamente escasos.

Por lo repetitivo de los hechos el personal ya tiene incluso medios para actuar en esos casos y poder sacar del agua sin problema los objetos más livianos. Para los pesados, la cosa es más complicada y lleva su tiempo, explicaban.

Con daños más o menos cuantiosos, todos coinciden en que la solución puede estar en la colocación de cámaras de seguridad que al menos sirvan como elemento disuasorio y evitar esos actos o, en su caso, identificar sin dudas a los autores.

A lo largo del verano han sido cerca de una decena las veces que operarios del complejo municipal se han encontrado ese espectáculo. Pero no ha sido el único episodio de vandalismo en instalaciones públicas. Durante el verano también se han vuelto a provocar destrozos en los locales de las instalaciones deportivas de San Andrés, rompiendo las nuevas ventanas colocadas en los locales de una zona de ocio en la que antes se había averiado intencionadamente la instalación de alumbrado, como viene sucediendo periódicamente en el parque Juan XXIII. La repetición de esos actos ha llevado la preocupación al gobierno local, en el que ya hay voces que también piden cámaras de vigilancia.

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