El área de El Pendo quiere impulsar un turismo que fusione vino y arqueología

Los viñedos de El Pendo podrían dar su primera cosecha después del verano. :/María Causo
Los viñedos de El Pendo podrían dar su primera cosecha después del verano. : / María Causo

La bodega El Pendo busca posicionarse como una plataforma de acceso a la prehistoria con el caldo como elemento integrador

MARÍA CAUSO CAMARGO.

No se puede entender la historia de la humanidad sin la cueva de El Pendo. Los últimos estudios certifican que la cueva camarguesa es clave para entender la evolución del ser humano. Por ello, son muchos los historiadores que difunden la existencia de este enclave único en el mundo en Escobedo de Camargo, a escasos nueve kilómetros de Santander. Una auténtica joya prehistórica que ha dado muchas respuestas pero que aún tiene otras muchas que ofrecer.

El Gobierno de Cantabria ha tomado nota de estas conclusiones científicas y, en los últimos años, ha apostado por potenciar y desarrollar el turismo prehistórico mediante campañas, hermanamientos y difusión del patrimonio cántabro. Concretamente, para la cueva de El Pendo, han encontrado un gran aliado a la hora de dar a conocer todo el entorno de la cavidad. Ese es Claudio Planás, el director de la Bodega El Pendo, que quiere dar un nuevo giro al turismo prehistórico tradicional en Camargo. Planás es consciente de que su bodega se encuentra situada en un lugar «único en Cantabria». «Es un sitio privilegiado y, sobre todo, único porque está situado al lado de un Patrimonio de la Humanidad (la cueva de El Pendo) y está dentro de un Entorno Natural Protegido (ANEI)». Una excepcionalidad que, ya de por sí, dota al espacio de una singularidad impensable.

El sueño de toda la vida de Planás fue crear una bodega pero, poco a poco, -y gracias a este enclave incomparable- decidió apostar también por este negocio en forma de motor turístico. «Creo en una nueva forma de entender el vino como una fusión que una el viñedo y la arqueología».

Su aventura comenzó en junio del año 2013, cuando se realizó la plantación, a lo largo de tres hectáreas, del viñedo que producirá uva blanca bajo la indicación geográfica de 'Vino de la Tierra de la Costa de Cantabria'. «Espero que para después del verano podamos tener la primera cosecha», aseguró Planás.

En su apuesta por el turismo-fusión, la bodega lleva desde sus inicios prestando su espacio a todo tipo de actividades y actos socioculturales o enoculturales. «Ofrecemos el espacio de este lugar tan extraordinario para bodas, eventos culturales, congresos corporativos, ruedas de prensa, sesiones de coaching...». Y es que, para Claudio Planás, la enocultura se ha convertido en el concepto 2.0 de lo que era una bodega, ya que esta nueva idea tiene el objetivo de servir de plataforma de acceso a otros tipos de ciencias sociales, como puede ser la arqueología, pintura, música, moda, etc., pero con el vino como elemento integrador.

En definitiva, una iniciativa innovadora que pretende desarrollar el turismo prehistórico de calidad e impulsar la dinamización sociocultural de Camargo. Por el momento se van dando algunas circunstancias. Y es que desde enero, el Ayuntamiento camargués lleva celebrando una serie de reuniones para elaborar las normas de protección del ANEI mediante asambleas abiertas a vecinos y colectivos sociales.

Además, a principios de mes, el Consistorio inauguró una senda turística por Peñajorao para mostrar la riqueza arqueológica y paisajística del entorno. Una ruta que, a lo largo de su recorrido, cuenta con paneles sobre el paisaje, la fauna y flora de la zona, así como con información sobre quienes habitaron la zona de Peñajorao en la prehistoria. Con estas acciones, se demuestra la apuesta de la Casona por potenciar y añadir nuevos atractivos turísticos a esta zona protegida.

Falta de infraestructura

Planás ha calificado esta senda pedestre y todas las actuaciones del Consistorio como «positivas». No obstante, cree que es necesaria una «gran reforma en la infraestructura de la carretera» que lleva hasta la cueva, ya que la actual «no está en las condiciones adecuadas para recibir autobuses o vehículos que trasladen a un gran número de personas». Esto «limita y reduce» las posibilidades de este enclave y de la cueva que, según Planás, está preparada para recibir a más de 10.000 personas al año. Por el momento, este es el gran desafío que afronta el excepcional área de El Pendo- Peñajorao. Un desafío que el director de la bodega espera solventar «más pronto que tarde». «En mi última conversación con el Ayuntamiento, me dijeron que estaban llevando a cabo un estudio para ver si es posible crear una carretera mejor y una infraestructura que favorezca la llegada de visitantes a la zona».

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