El Colegio de Arquitectos solicita a Cultura que proteja el edificio del hotel Miramar

El hotel Miramar está enclavado en la playa Brazomar, de Castro Urdiales. /A. V.
El hotel Miramar está enclavado en la playa Brazomar, de Castro Urdiales. / A. V.

El colectivo propone al Gobierno regional que declare el inmueble Bien Inventariado del Patrimonio de Cantabria y lo convierta en un Centro Cultural del Mar

ABEL VERANOCastro Urdiales

El Colegio de Arquitectos de Cantabria ha puesto sobre la mesa una propuesta remitida a la Dirección de Cultura del Gobierno regional para que el hotel Miramar de Castro Urdiales, condenado al derribo, se declare y proteja como Bien Inventariado del Patrimonio cultural de Cantabria. Un trámite burocrático que, de llevarse a cabo, tendría que ser cuanto antes puesto que la Demarcación de Costas en Cantabria ha citado a los propietarios del hotel para que acudan el próximo 13 de noviembre al Ayuntamiento castreño a firmar el levantamiento de actas previas a la demolición del edificio, sobre el que pesa una expropiación forzosa.

En el escrito enviado a Cultura, al que ha tenido acceso este periódico, el colectivo de arquitectos propone, como uso compatible para el inmueble, la creación de un centro de la cultura del mar y su costa, para su conocimiento en sus múltiples facetas y puesta en valor de sus paisajes, recursos y tradiciones. «Es una herramienta fundamental de las sociedades contemporáneas para hacer ciudadanía, ayudando a que cada día entiendan mejor y aprecien más el lugar en que conviven, colaboren en su cuidado, mejor uso y disfrute, en el momento presente y para las generaciones venideras».

El título que plantean los arquitectos, ‘Miramar’, mantiene el nombre por el que el edificio es conocido, y «también porque la palabra se adecua perfectamente, y de manera muy expresiva, a los fines que se pretenden». Así, el edificio asumiría tres ámbitos de interacción socio-cultural: expositivo, didáctico y actividad cultural. «Estos usos, por su adaptabilidad y superficies necesarias para su desempeño, se adaptan perfectamente a las características y tamaño del edificio, con una gestión fácil y premeditadamente económica».

Costas ha citado a los propietarios el día 13 para firmar las actas previas a la demolición

Según detalla este colegio profesional, la parte expositiva habría de disponer de cuatro espacios diferenciados: un área de exposición permanente, para una instalación divulgativa destinada a los diversos grupos sociales y colectivos, familias, mayores, turistas y público en general, y otro área de exposiciones temporales, con el fin de mantener una permanente renovación de la actividad expositiva. Además tendría que haber un área educativa, dedicada de forma prioritaria a la recepción y visita de colegios y colectivos de la ciudad y zona oriental de la región, que se hayan de inscribir en un programa de visitas guiadas-didácticas. Y, finalmente, un espacio de actividades culturales, que pretende dar cabida a todo tipo de conferencias, talleres, mesas redondas, coloquios, etc., relacionadas con la temática del centro, que fomenten la interacción cotidiana con la sociedad castreña.

Obras a ejecutar

Para llevar a cabo este proyecto, el Colegio de Arquitectos propone una serie de obras de rehabilitación que habría que ejecutar. «En la fachada, habría que retirar las baldosas cerámicas de color oscuro para recuperar la idea original de arquitectura blanca que sus dos autores, el que hizo el primer edificio y el que realizó su primera reforma, concibieron ambos como razón esencial para la imagen de su arquitectura».

Marcha vecinal para evitar el derribo del edificio

Un grupo de vecinos de Castro Urdiales, bajo el nombre de ‘Colectivo Ciudadano para Salvar el Miramar’, ha convocado una manifestación que se celebrará hoy, a partir de las 13.00 horas, con el objetivo de evitar el derribo del hotel castreño.

El colectivo ciudadano hace un llamamiento a los castreños para que participen en la marcha, que partirá desde la plaza del Ayuntamiento hasta el hotel, donde se leerá un manifiesto, basado en un texto del Grupo Alceda para la Protección del Patrimonio Cultural de Cantabria, en el que piden a las Administraciones que hagan lo posible para evitar derribar este edificio. Este colectivo advierte que hay que priorizar la paralización de la orden de derribo ya que, a su juicio, «los políticos están mostrando opiniones sobre qué usos se le puede dar y dejar de dar y nosotros pensamos que eso son segundas partes porque para qué vamos a mirar usos si no se evita el derribo». Kepa Gabancho, portavoz del colectivo, aboga por obtener primero el indulto para el Miramar y, «luego, a posteriori, si se consigue el indulto lógicamente se le pueden dar los usos que la ley permita».

El interior del actual edificio, adecuado para uso de hostelería, permitiría, según los arquitectos cántabros, el inicio de las actividades propuestas con leves reformas de la edificación y una inversión inicial muy ajustada. Los actuales espacios sociales de la edificación se mantendrían en su estado actual-original, para habilitarlo como espacio polivalente, para clases y sala de actos para conferencias, proyecciones, conciertos, etc. «Se dispone de abundante información gráfica y fotográfica del exterior del edificio Miramar y conocimiento de los materiales y técnicas de construcción empleados en su ejecución, lo que permitiría acometer trabajos de rehabilitación de manera fidedigna y económica».

Para hacer posible, y razonable, la actividad del centro, y la viabilidad y sostenibilidad de su gestión en el tiempo, el colectivo propone vincularse a instituciones afines de alcance local, regional y nacional, cuya relación facilite, abastezca y oriente en gran medida su labor. Las entidades que plantean a Cultura como promotores de su actividad son el Museo Marítimo del Cantábrico –que funcionaría como subsede–, el Museo Etnográfico de Cantabria, la Consejería de Educación –que crearía un programa de visitas de alumnos–, la Demarcación de Costas y el Ayuntamiento de Castro Urdiales.

 

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