«Tras 26 años, me sigue pareciendo raro escuchar mi voz en la televisión»

«Tras 26 años, me sigue pareciendo raro escuchar mi voz en la televisión»

Anselmo Herrero, actor de doblaje y cuentacuentos desde hace 26 años

Alexánder Aguilera
ALEXÁNDER AGUILERA

Si hay alguna voz conocida en Cantabria, esa es la de Anselmo Herrero, actor de doblaje desde hace 26 años y cuentacuentos hace ya dos décadas. Además, este castreño también ha presentado numerosos eventos educativos y culturales y ha creado una escuela de Doblaje hace cinco años con el apoyo de la Fundación Santander Creativa y la Junta Vecinal de Cerdigo. Amante del teatro desde siempre, reconoce que le hubiese gustado estudiar este arte en el pasado, aunque también ha tenido la oportunidad de participar en varias obras. Se trata, en definitiva, de una persona polifacética que asegura adorar su trabajo.

-¿Cuándo empezó a interesarse por el mundo del doblaje y el de los Cuentacuentos?

-Desde muy joven me interesó el teatro y siempre quise estudiarlo, pero no me fue posible. En aquella época en Castro no había ningún curso y tenía que ir hasta Barakaldo, donde conocí a una serie de personas que, por casualidad, me llevaron al mundo del doblaje. Me informaron sobre unos cursos y decidí probar, siempre he sido muy aventurero. Entonces, comencé y me animaron a seguir porque, según ellos, valía para ello. En cuanto a los cuentos, fue algo parecido porque empecé haciendo un curso y llevo ya 20 años dedicándome también a este ámbito. Además, también soy presentador de eventos de todo tipo.

«Me duele un poco tener la sensación de ser invisible para los responsables de mi propio pueblo»

-Lleva 26 años en el doblaje, ¿ha cambiado mucho la profesión en estas casi tres décadas?

-El doblaje en sí no es que haya cambiado mucho, pero el mundo empresarial que se dedica a ello sí. Por un lado, los estudios eran más pequeños y las empresas para las que se trabajaba también. Sin embargo, al igual que en otros aspectos de la economía, el mundo de los audiovisuales está controlado por unos pocos. Es como un pequeño comercio que tiene que competir con las grandes superficies. En calidad pueden competir, pero en precios no, por lo que les cuesta mucho más sobrevivir.

-Tiene una Escuela de Doblaje, ¿cuándo y cómo decidió llevar adelante esta idea?

-La primera razón por la que me decidí fue el tener una opción laboral más ya que en los últimos años, debido a la crisis, el trabajo tanto de actor de doblaje como de cuentacuentos había disminuido bastante. Me planteé dar cursos y pensé que podía transmitir todo lo que había aprendido en los 20 años que llevaba en la profesión entonces a los demás. Al margen de esto, dar clases a mí me supone estar en un continuo periodo de formación y de reciclaje. Con todo esto, puedo decir que cumple una doble función, la de tener trabajo y la de seguir formándome.

-Actualmente está impartiendo un curso de doblaje en Santander y en la Junta Vecinal de Cerdigo, ¿ha tenido más participación de la que pensaba?

-Ya llevamos cinco años con la escuela y estoy muy contento. A los alumnos les gustan los contenidos y estamos creciendo poco a poco. Además, aunque sea una Escuela de Doblaje, la formación está dirigida a todo el público. Hay gente que quiere ampliar formación, gente que quiere dedicarse a ello y otras personas lo hacen como una actividad lúdica, porque les divierte. Es como quien, por ejemplo, se divierte aprendiendo a tocar la guitarra. La clave del éxito de la escuela es que cumple distintas funciones, muestra de ello es que a Castro viene gente de Vizcaya y a Santander personas de toda Cantabria.

«Actores de doblaje como Constantino Romero han hecho muy visible esta profesión»

-Ha participado en casi 200 series como, por ejemplo, Sam el Bombero o Doraemon, ¿hay alguna que le haya resultado especialmente divertida?

-Si me pongo a pensar en 26 años, ha habido algunas series que me han producido especial cariño, pero he disfrutado con todas porque me encanta mi trabajo. En cuanto a los dibujos animados, quizás, Sam el Bombero es una que tengo que destacar. Yo hago al protagonista y me produce mucha satisfacción porque, además, es una serie muy educativa para los niños y cuando ves que disfrutan con ella, es doble alegría.

-¿Cree que se valora realmente como merece el doblaje?

-En los últimos años, es verdad que la profesión se ha ido conociendo un poco más. Ha habido voces de actores y actrices de televisión que se han hecho muy famosos y eso ha hecho que se conozcan a las voces que hay detrás, como es el caso de Constantino Romero o Ramón Langa. Este tipo de actores han hecho muy visible esta profesión, pero, en muchas ocasiones, no se pone especial interés en las voces de los actores.

-No es nada fácil realizar una carrera de éxito durante tantos años en el doblaje, ¿siente que se le reconoce en Castro?

-Es una pregunta difícil. Llevo 26 años en el doblaje y dos décadas contando cuentos por toda España y en Castro mucha gente conoce mi trayectoria y me muestra su cariño, pero si que tengo la sensación de que, para los responsables de Castro, desde años atrás hasta ahora, soy invisible y duele un poco.

-¿Qué siente al escuchar su voz en la televisión?

-Es algo curioso porque, después de 26 años, me sigue pareciendo raro escuchar mi voz en la televisión y no es algo que me guste mucho.

 

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