Los malos olores que sufren los vecinos de Guarnizo «no son nocivos»

El director del CIMA, Jesús García, y el alcalde de El Astillero, Francisco Ortiz, visitaron la estación medidora del aire, tras los resultados./DM .
El director del CIMA, Jesús García, y el alcalde de El Astillero, Francisco Ortiz, visitaron la estación medidora del aire, tras los resultados. / DM .

Los datos de la estación medidora del CIMA confirman que los malos olores no están asociados a «ningún contaminante de riesgo»

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

Los datos de la estación medidora del CIMA confirman lo que había venido adelantando el alcalde, Francisco Ortiz, que los malos olores que han alterado la vida de los vecinos de Guarnizono están asociados «a ningún contaminante de riesgo». Unos resultados que se trasladan a la sociedad como un mensaje de tranquilidad, ante la alarma que ha generado en el municipio la presencia de estos olores molestos.

Esta semana, el Ayuntamiento de El Astillero lanzó un comunicado para informar lo que se había concluido tras el análisis de los datos obtenidos de la estación de medición de la calidad del aire. Así, una vez descartado cualquier riesgo para la salud, el Consistorio indicó que el CIMA va a instalar sistemas de captación que ayuden a determinar el agente causante y, por tanto, el foco de los malos olores.

En concreto, los datos de la estación medidora del CIMA (Centro de Investigación del Medio Ambiente) de Guarnizo descartan que los malos olores que sufre esta zona de El Astillero estén asociados a cualquiera de los gases considerados como medioambientalmente peligrosos. Ahora, el siguiente paso que se va dar es instalar en Guarnizo un sistema de captadores que registren la composición de lo que hay en la atmósfera y aporten datos rigurosos que puedan aproximar al agente causante y al foco que lo origina.

Tras ratificar que los malos olores no son perjudiciales, se investigará ahora el foco del problema

El director del CIMA, Jesús García, que visitó la estación junto al alcalde de El Astillero, Francisco Ortiz, señaló que «el fenómeno puede ser intenso, desagradable, eso es incuestionable, pero, lo más importante, es que los olores no están asociados a ningún gas contaminante de riego».

Las mediciones de la estación permanente que tiene el CIMA en la calle Ballestas de Guarnizo, cuyo proceso se realiza en continuo, y sus correspondientes validaciones posteriores, así como los informes de registros históricos (horarios, diarios, mensuales y anuales) arrojan valores muy por debajo de los límites legales, en los gases tipificados por ley como de riesgo para la salud: partículas PM10, dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), monóxido de nitrógeno (NO), monóxido de carbono (C0) y ozono troposférico (O3).

García explicó que ahora se van a instalar en puntos adecuados para garantizar la eficacia de las mediciones los «sistemas de captadores», que registran todos aquellos elementos que estén en la atmósfera y produzcan decantación, se realizará una comparativa para evaluar los datos obtenidos, según marca el protocolo, durante cuatro semanas, y luego un «proceso analítico» que durará otras dos o tres semanas.

«El objetivo es ofrecer unos datos que, con independencia de lo concluyentes o no que puedan ser, sí sean absolutamente rigurosos», recalcó el director del CIMA, organismo dependiente de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria que está trabajando para determinar qué provoca los malos olores y de dónde provienen, con la colaboración del Ayuntamiento de El Astillero, la Policía Local y el Seprona.

«Entendiendo que el proceso pueda parecer largo y lento a los vecinos que padecen los olores, pero la clave ahora es identificar el agente que los motiva, porque si desconocemos qué es, estaríamos dando palos de ciego», añadió García. Por eso, dijo, hay que ir «acotando por diferente procesos la investigación».

Toda actividad industrial está sujeta a un expediente de comprobación ambiental donde consta cuáles son los elementos con los que trabaja, con lo que, una vez se llegue a identificar el agente que provoca los malos olores, la última fase, detalló Jesús García, sería una «inspección in situ» de aquellas empresas donde se utiliza y, si se comprueban irregularidades se abriría el expediente correspondiente.

«Desde el Ayuntamiento compartimos la preocupación de los vecinos, no podía ser de otra manera, y nos estamos ocupando de este problema desde hace tiempo, pero siempre sujetos al rigor al que estamos obligados como administración», manifestó el alcalde, Francisco Ortiz. Por eso, «estamos siguiendo el procedimiento reglado» de la mano de la dirección general de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y el CIMA para «determinar de manera rigurosa, la causa de los malos olores y quién los provoca», insistió.

«Sabemos que el proceso es lento, sabemos que a los vecinos, aunque comprobado que no suponen riesgo para la salud, les está causando problemas, y somos los primeros interesados en que se solucionen», dijo Ortiz. «No se descarta que el problema pueda venir de cualquier lado» y el que los malos olores se produzcan de forma discontinua y sin un patrón fijo pueden indicar «intencionalidad», pero «ahora mismo no podemos hablar de datos concluyentes, tenemos que esperar y confiamos en las medidas del CIMA», concluyó.

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