«Si esto sigue así, no descartamos volver a reivindicar desde la calle»

Manuel Ángel Salas, José Manuel Santiago, José Manuel Carpintero y Alejandro Martín. /Sheila Izquierdo
Manuel Ángel Salas, José Manuel Santiago, José Manuel Carpintero y Alejandro Martín. / Sheila Izquierdo

Varios de los representantes de la extinta coordinadora vecinal de El Astillero amenazan con volver «si la clase política no cambia de actitud»

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

La línea de alta tensión o los malos olores han sido recientemente dos de los asuntos que han terminado movilizando a la ciudadanía desde diferentes puntos del municipio. Pero la situación política del Ayuntamiento de El Astillero y la no ejecución de obras que estaban contempladas, como las de la calle Mediterráneo o la Churruca, han sumado un nuevo capítulo a este panorama reivindicativo. Ahora han alzado la voz ellos, los que fueron cabezas visibles de aquella coordinadora vecinal que evitó que la autovía partiera en dos el municipio o que las marismas fueron objeto de la especulación urbanística. José Manuel Carpintero, Manuel Ángel Salas, Alejandro Martín y José Manuel Santiago amenazan con volver «si la cosa sigue igual».

Aunque quieren dejar claro que no se puede hablar de un resurgimiento de la coordinadora, los cuatro vecinos, representantes a su vez de diferentes asociaciones vecinales, aseguran estar hartos de que el Ayuntamiento de El Astillero gestione el municipio alejado de las necesidades de los ciudadanos. «Hemos mantenido reuniones o contactos con diferentes grupos políticos y vemos que no son capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para sacar adelante unas obras. Se les olvida que están trabajando por y para el pueblo y no es de recibo que tengan esta actitud. Nos están perjudicando a todos los vecinos», aseguró José Manuel Carpintero.

En este sentido, Salas puso de relieve la ausencia de proyectos en Guarnizo, una zona, dijo, que parece olvidada a la hora de llevar a cabo mejoras. «No está contemplada ni una sola obra. Ni siquiera la de la calle Mediterráneo. Por no hablar de los problemas que viene sufriendo esta zona con asuntos como los olores o la línea de alta tensión», aseguró.

Miembros de aquella coordinadora vecinal se han reunido con varios representantes políticos

La coordinadora de asociaciones vecinales de El Astillero a la que ambos pertenecieron cumpliría treinta años ahora, si no fuera porque lleva desaparecida desde hace tiempo. Sin embargo, la efeméride de su creación merece ser puesta de relieve, ya que aquel frente social no ha caído en el olvido entre los ciudadanos del municipio, que todavía recuerdan que el pueblo, durante unos años, se echó a la calle, hizo lo que Fuenteovejuna, y cambió las cosas. A mejor. Esa lucha sin tregua de familias enteras permitió evitar, por ejemplo, que la autovía a Bilbao partiera el pueblo de El Astillero a la mitad o que las marismas fueron objeto de la especulación urbanística.

De todo eso siguen hablando los principales estandartes de aquel movimiento social. Los presidentes de las asociaciones de vecinos de Boo, Manuel Ángel Salas, de Los Remedios, José Manuel Carpintero, de Las Marismas, José Manuel Santiago y de La Cantábrica, Alejandro Martín, que han guardado relación desde aquel movimiento, se han reunido recientemente en vista de los últimos acontecimientos ocurridos en el municipio. Aunque son conscientes de que los golpes en la mesa y aquella manera de echarse a las calles no podrían volver a repetirse en los tiempos que corren, no descartan, sin embargo, forzar una unión vecinal para lograr que la clase política atienda las verdaderas necesidades de los ciudadanos.

Ya en febrero de este año, Carpintero, Salas , Santiago y Martín, representantes de pequeñas zonas del municipio, recordaban para este periódico cómo se unieron para forzar soluciones. Las asociaciones en aquella época daban identidad a los barrios; nacían de una necesidad de mejorar la calidad de vida de los vecinos y se hacían fuertes ante la desconfianza del poder público. En El Astillero, la coordinadora que surgió de la unión de siete colectivos (La Cantábrica, Los Remedios, Las Marismas, Boo, El Pilar, Bellavista y San Camilo), fue un ejemplo de que aquella acción social logró cambiar las cosas. Todavía hoy se la recuerda como ese otro poder que gobernó el pueblo, un frente vecinal sin miedo a salir a la calle.

 

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