Picos de Europa plantea instalar un nuevo refugio junto a Cabaña Verónica

El famoso refugio de Picos de Europa, rodeado a la izquierda por Peña Vieja y a la derecha por Peña Olvidada/DM
El famoso refugio de Picos de Europa, rodeado a la izquierda por Peña Vieja y a la derecha por Peña Olvidada / DM

La instalación, que se ubicaría a unos metros de la existente, permitiría doblar la oferta de camas de un enclave estratégico dentro del Parque Nacional

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Existen enclaves estratégicos en Picos de Europa que se encuentran en un cruce de caminos, junto a templos emblemáticos de la escalada como Horcados Rojos, o frente a famosas cumbres como El Tesorero. «Cabaña Verónica sería uno de esos puntos y cada vez acude más gente. Necesitamos habilitar más camas y la ampliación del refugio es una de las opciones que le hemos propuesto al director del Parque Nacional», cuenta José Antonio Ruiz de Villa, vocal de refugios de la Federación Cántabra de Montaña. Justo ahora, aprovechando el tirón del centenario de la declaración de Parque Nacional, se quiere resucitar el viejo deseo de habilitar una nueva instalación que añada por lo menos seis camas más a las seis existentes, que ahora solo funcionan como refugio-vivac, es decir, solo se utilizan en caso de emergencia.

«No es exactamente una ampliación de la construcción existente sino que consistiría en instalar otra a unos metros de distancia, en un enclave que lo permita, porque el terreno es bastante escarpado», afirma el responsable de la Federación de Montaña. La opción que se baraja es un habitáculo con forma de domo, levantado con 37 piezas hexagonales de fibra de vidrio.

El domo está compuesto por 37 paneles hexagonales de fibra de vidrio, mide cuatro metros de diámetro, 2,5 de alto y pesa 530 kilos.
El domo está compuesto por 37 paneles hexagonales de fibra de vidrio, mide cuatro metros de diámetro, 2,5 de alto y pesa 530 kilos.

«Estuvimos barajando opciones durante un tiempo y encontramos la respuesta en un refugio instalado en la Antártida como apoyo a investigaciones científicas, diseñado para las más duras condiciones climatológicas por dos ingenieros argentinos. Un diseño, curiosamente, que estos empresarios basaron en Cabaña Verónica tras visitarla cuando estaban pensándolo».

Tiene cuatro metros de diámetro máximo y una altura de dos metros y medio para albergar un espacio interior de unos 21 metros cuadrados. Al ser un prefabricado, permite además más flexibilidad para su montaje y desmontaje, y está concebido para fijarlo a otros domos iguales para crear estructuras más grandes.

«Así podríamos duplicar la oferta de camas; aunque en un momento de emergencia también se puede configurar para que más personas duerman en ese mismo espacio», cuenta Ruiz de Villa.

A falta de la luz verde

Por el momento es solo un proyecto. Nada está cerrado a día de hoy. «Que debemos revisar la situación de los refugios de Picos de Europa es un hecho. Sobre todo en el caso de Cabaña Verónica y el Casetón de Ándara», afirma el director del parque de Picos de Europa, Ángel Serdio. «Lo idóneo es mejorar estos refugios y ampliarlos, sobre todo en el caso de Cabaña Verónica, siempre en el marco de lo que nos permita la Ley de Parques Nacionales».

Una norma que quizá es excesivamente restrictiva para un caso como el de este espacio protegido en Cantabria que, al contrario que los otros catorce que existen en España, está habitado, alberga actividad ganadera y es cuna del alpinismo español, con una actividad de ocio que se multiplica cada año.

«Lo que tenemos que procurar es que sea una estructura que dé un servicio pero que al mismo tiempo pase desapercibida, en el sentido de que no estropee el paisaje», aclara Serdio.

Las posibilidades que ofrece a la estructura modular el diseño abren también la vía a futuras ampliaciones, porque cada domo podría ensamblarse a otros. El peso total de la estructura no supera los 530 kilos. Posee ventanas de doble cristal de policarbonato, a prueba de golpes, y tiene disponible una amplia variedad de colores y configuraciones. Su esperanza de vida está por encima de los 20 años, sobre todo gracias a la durabilidad de los materiales.

Señalización y limpieza

El cambio de rumbo en la gestión de Cabaña Verónica, con la llegada de un nuevo guarda a principios del pasado verano, ha servido también para relanzar el proyecto de futuro del enclave. «Hemos contratado a Jorge Dinis, un chico joven que habla cuatro idiomas y tiene amplios conocimientos de montaña», acredita José Antonio Ruiz de Villa.

El objetivo es dar un lavado de cara al refugio y proveerlo de algunos servicios fundamentales. «Lo primero, hemos limpiado la instalación y los alrededores. Hemos subido un contenedor capaz de albergar hasta 1.000 litros de agua, y estamos esperando poder subir en helicóptero otro que permitirá guardar otros 2.000 litros».

El dato

15.700
euros es el precio de este domo prefabricado.

Esto es fundamental en una zona donde no hay manantiales. «Un nuevo banco de exterior ha permitido adecuar una nueva zona para el almuerzo», y el servicio de emergencias del 112 ha provisto al refugio de una camilla de emergencias y un botiquín. Algo clave para colaborar en los primeros compases de los rescates de montaña, para lo que Cabaña Verónica está equipada también desde este verano con un GPS y una nueva emisora de radio. El plan contempla también la colocación de un baño químico, que funciona a base de compostaje. «Queremos suplir todos los déficits que tiene el refugio, aunque sea poco a poco».

Un nuevo mapa de rutas alertará de su peligrosidad

El objetivo es la prevención:«Alertar de que hay rutas que quizá no son adecuadas para personas que no están acostumbradas a subir a la montaña o que no conocen bien el terreno, especialmente en ciertas épocas del año». La advertencia de Ángel Serdio, director del Parque Nacional de Picos de Europa, tiene que ver con lo alarmante de los datos. «En todo el parque se está rescatando una media de una persona y media al día y además tenemos que lamentar ya en lo que va de año la muerte de 11 personas». La afluencia a la montaña ha crecido, «pero también el atrevimiento. Parece que ahora que hay más información no vemos el peligro, por eso vamos a intentar no promocionar rutas que pueden traer accidentes».

 

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