El dragado de la roca del puerto de San Vicente está a punto de concluir

La pontona desde la que se han ejecutado los trabajos será desmontada en los próximos días. /V. C.
La pontona desde la que se han ejecutado los trabajos será desmontada en los próximos días. / V. C.

Ya se ha cumplido el objetivo de eliminar los 16.000 metros cúbicos de material que limitaban el acceso al puerto barquereño

VICENTE CORTABITARTESan Vicente de la Barquera

A punto de concluir el plazo fijado para la finalización de los trabajos del dragado de la entrada al puerto de San Vicente de la Barquera, ya se puede asegurar que se ha cumplido lo previsto en el proyecto, retirar los 16.000 metros cúbicos de roca que han supuesto, a lo largo de la historia, una de las principales limitaciones que ha tenido el puerto barquereño. Junto a la roca, también se han retirado otros 4.000 metros cúbicos de arena.

En las dos semanas que restan de trabajos, según lo previsto en el contrato, los diversos medios mecánicos y la draga de la empresa Drasemar seguirán actuando, pero según señalaba Raquel García, ingeniera responsable de la obra, «los objetivos ya se han cumplido a falta de hacer la batimetría de comprobación final a pesar de las dificultades con las que nos hemos encontrado por el mal tiempo del último mes y en el pasado invierno y primavera».

Tras ese último paso está previsto realizar el balizamiento lumínico del canal de acceso, mediante una bolla verde y otra roja, instalación que no existía en la entrada del puerto de San Vicente. El paso final será desmontar la compleja infraestructura que se está utilizando para esta actuación, especialmente la gran pontona modular flotantes de 225 metros cuadrados de superficie, 'Amarradores 100'.

Esta actuación, largamaente demandada por los marineros barquereños, ha supuesto una inversión de 981.294 euros de la Consejería de Obras Públicas.

A partir de ahora, el puerto barquereño gana en operatividad y en seguridad para los tripulantes al no tener que esperar para entrar al puerto en días de oleaje y evitar que las embarcaciones puedan tocar fondo como ha sucedido en el pasado provocando daños en sus cascos.

Con esta obra se ha actuado a lo largo de unos 300 metros de longitud por unos 50 metros de ancho, en la zona situada entre los dos espigones de entrada al puerto de San Vicente en donde, durante la bajamar, apenas se alcanzaban los 2,5 metros de calado. Gracias a esta obra se ha logrado ganar un metro más.

 

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