Las pinturas de la iglesia del Seminario de Comillas, a la deriva sin el 1,5% cultural

Las pinturas de la iglesia del Seminario de Comillas, a la deriva sin el 1,5% cultural

Uno de los arquitectos advierte de que si no se acomete la última fase, se perderá material artístico

LUCÍA ALCOLEA Comillas

La decisión de Fomento de cancelar la subvención del 1,5% Cultural al Gobierno de Cantabria para finalizar las obras de rehabilitación de la iglesia del Seminario Mayor de la Universidad Pontificia de Comillas (según el Ministerio porque el Ejecutivo la solicitó de forma errónea), y que ya ha sido recurrida, supondrá que continúe deteriorándose una parte importante del patrimonio artístico del monumento. Según Luis Alberto Alonso, uno de los arquitectos que participa en la restauración, con el dinero procedente del Gobierno Central «se iba a acometer la rehabilitación de material artístico de gran valor, como las telas al óleo que decoraban las bóvedas del templo». Se trata de «600 metros cuadrados de pinturas hechas a medida realizadas por el arquitecto modernista Eduardo Llorens, que se trajeron de Barcelona y se clavaron en las paredes». Además de las pinturas, también quedan por restaurar los zócalos del presbiterio y del coro, que están incorporados al muro, y el órgano, «donde se compuso la música más importante de Europa de aquella época y con el que se podrían dar unos estupendos conciertos», concretó Alonso.

Se trata de elementos que no se restauraron en la anterior fase de las obras el año pasado, que se pudo acometer gracias, en parte, a los casi dos millones de euros procedentes del 1,5% Cultural que, en el año 2015, Fomento sí concedió al Ejecutivo cántabro, que aportó otros dos millones. Entonces, según el arquitecto, «los técnicos consideraron este material artístico patrimonio mueble y nos obligaron a retirarlo». El Gobierno no subvenciona con fondos públicos el patrimonio mueble, «por lo que nos mandaron descolgar las pinturas, quitar los zócalos, y descontar este material del presupuesto, todo esto cuando ya teníamos los andamios puestos». Sin embargo, las cosas cambiaron cuando Ana Pastor visitó el monumento, en julio de 2016.

«En contra de lo que opinaron los técnicos, la entonces Ministra de Fomento nos dijo que esas pinturas no podían ser patrimonio mueble y que solicitásemos incluir su restauración en el siguiente 1,5% Cultural». La ilusión de los técnicos duró poco, hasta que Fomento ha rechazado conceder de nuevo la subvención para realizar esta última fase de los trabajos, que supondrían, además, concluir la compleja rehabilitación, que acumula demasiados plazos sin cumplir.

Y mientras -advierte el arquitecto- las pinturas permanecen extendidas y los zócalos desmontados en alguna de las salas de la Universidad Pontificia. «Son telas muy grandes que presentan problemas de humedad y de hongos y que cuanto más tiempo estén sin restaurar, mayor va a ser su deterioro». El material no puede ser empleado además para otros menesteres, «porque fue confeccionado expresamente para la iglesia del Seminario, por lo que su recuperación es fundamental». Alonso lamenta «que este espacio esté tan desaprovechado, porque podía emplearse para dar conciertos o hacer todo tipo de actos, sobre todo relacionados con la música, ya que se trata de un sala espléndida con un buen órgano».

Otro de los miembros que participa en la restauración, Enrique Campuzano, experto en patrimonio cultural y presidente de la Asociación para la Conservación de los Órganos de Cantabria, destacaba la «falta de entendimiento entre el Gobierno central y el Gobierno regional» y lamentaba que «las obras de la iglesia no sean algo prioritario». Además, el experto añadía que «no haría falta mucho dinero» para ejecutar esta fase.

Una de las partes del coro, que se encuentra visiblemente deterioradoen algunas zonas.
Una de las partes del coro, que se encuentra visiblemente deterioradoen algunas zonas.

Se trata de otro de los escollos que viene sufriendo este proyecto desde su comienzo hace ya varios años, como consecuencia de la falta de acuerdo entre las diferentes entidades que participan en el mismo. Tras hacerse público el rechazo de Fomento a la solicitud del 1,5% Cultural, el Ministerio explicó a través de una nota de prensa que la solicitud presentada no había podido optar a la financiación «por haber incumplido el artículo 14 de la Ley 39/2015, al no haber presentado la documentación por medios electrónicos».

Fue por tanto el fallo en este trámite administrativo cometido por la entidad solicitante lo que ha evitado que el 1,5% Cultural haya ido este año destinado a dar por terminados «los acabados artísticos en parámetros y consolidación de la crujía oeste de la Iglesia del Seminario Mayor», como rezaba la solicitud. El fallo está recurrido y el concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Comillas, Pedro Velarde, se sorprendía «por la falta de interés que se ha demostrado en un asunto tan primordial como es la restauración de un monumento de tal magnitud». El tema iba a ser abordado en la visita que el actual Ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, realizó a Cantabria hace unas semanas, pero nada nuevo se ha sabido desde entonces.

En la rehabilitación de la iglesia llegó a participar la Fundación Botín, que en su momento aportó 1,3 millones de euros para ejecutar la primera fase de los trabajos (entonces la Secretaría de Estado de Cultura puso 250.000 euros y el resto el Gobierno cántabro). En 2016 llegó la segunda fase, gracias al 1,5% Cultural y ahora de nuevo entre los muros de este imponente edificio solo se escucha el silencio de la falta de financiación.

En la última reunión del Patronato de la Fundación Comillas se dio además luz verde a los trámites para acabar con el complejo puzle empresarial que el propio bipartito creó durante su anterior mandato para hacer frente al coste total de la restauración del Seminario Mayor. Aunque esta decisión tiene su germen en 2013, bajo el mandato de Ignacio Diego, el entramado societario es tan enrevesado que todos los intentos han caído en saco roto. Ahora, si todo se mantiene sobre lo previsto, la idea es que la Sociedad de Activos Inmobiliarios del Campus Comillas (Saicc), que es la propietaria de todos los edificios, transmita la totalidad de sus participaciones sociales directamente del Gobierno de Cantabria para abaratar los costes.

1. Una de las pinturas que ocupa uno de los muros de la capilla de la iglesia. 2. Coro bajo con la esquina derecha inferior despegada de la pared. 3. Otra de las pinturas que decora las bóvedas de la iglesia del Seminario

El ajuste, según se anunció en su momento, permitirá, de salida, un ahorro de 700.000 euros anuales en concepto de IVA ahora que, además, la nueva contabilidad del Banco de España exige registrar el déficit de lo que se llama financiación estructurada para abaratar los costes. La Saicc es una de las cuatro patas que utilizó el gabinete de Revilla para financiar las obras sin que la deuda computase directamente en los libros de la Administración.

Papeleo aparte, los técnicos confían en que la decisión de rechazar conceder este dinero de la Administración Central sea «reconsiderada» y que la conservación del patrimonio cultural del más alto nivel artístico prime por encima de los intereses o desintereses que los políticos, gestores también de estos bienes, puedan tener.

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