Estampas de Verano: Unquera-Bustio

Los puentes de la hermandad

El Deva se convierte en ría (Tinamayor) a su paso por Unquera y Bustio antes de desembocar en el Cantábrico./Juanjo Santamaría
El Deva se convierte en ría (Tinamayor) a su paso por Unquera y Bustio antes de desembocar en el Cantábrico. / Juanjo Santamaría

Unquera y Bustio están unidos por cinco pasarelas en menos de 400 metros de distancia

Rafa Torre Poo
RAFA TORRE POOSantander

Unquera está cosida a Bustio. Y viceversa. Por cinco puentes en menos de 400 metros de distancia. Quizá, por eso, la unión entre la localidad cántabra y la asturiana ya se ha convertido en hermandad. Para cruzar de un lado a otro los vecinos lo pueden hacer por los cuatro carriles de la Autovía del Cantábrico, por la antigua N-634, en tren por la vía de la FEVE o por el puente del centro construido tras la Guerra Civil, a unos metros de donde se encontraba el anterior. Por debajo de todas estas infraestructuras, el Deva, en forma de ría (la de Tinamayor), desemboca un poco más abajo en el Cantábrico.

El curso fluvial sirve de límite natural entre Cantabria y Asturias. Pero está repartido a medias. Una mitad para Unquera y otra para Bustio. El hito kilométrico que separa ambas provincias está situado en mitad del puente, en la travesía de Manuel Peláez López. Es uno de los puntos más visitados. Por los vecinos y por los visitantes. Los primeros cruzan de un lado para otro sin darse cuenta. Los turistas posan justo por detrás del antiguo mojón en el que aún se puede leer 'Provincia de Santander' y 'Provincia de Oviedo'. Posan agarrados a él, especialmente los peregrinos que hacen el Camino de Santiago. Una estructura metálica con dos pasarelas está adosada a la infraestructura que cuenta con dos pequeños carriles de circulación. «Somos de fuera y nos hemos sacado la foto porque nos ha resultado llamativo. Nunca había visto repartirse el río entre dos localidades y dos provincias», señalan Manuel y José. «En realidad somos un solo pueblo. La convivencia es buenísima», dice Elena Gutiérrez, de Supermercados La Fonda. «Mucha gente ni siquiera se da cuenta si está en una comunidad o en otra», añade. «Pero les presta mucho la historia del puente», recalca mientras atiende.

Juanjo Santamaría

Otro elemento integrador son las fiestas. En todos los carteles que hay pegados, Unquera y Bustio –o Bustio y Unquera– aparecen unidas por un guion. «Las del Carmen son buen ejemplo de ello», explica María Elena, que aunque vive en Bruselas es de Bustio «de toda la vida». En la localidad asturiana la fiesta es el 16 de julio. De ahí sale la talla de la virgen en procesión. Cruza el puente, pasa por Unquera y, a la altura de la rotonda de la estación de tren, da media vuelta y regresa de nuevo a Bustio. Antes de entrar en Asturias la comitiva se detiene en mitad del puente. Con la Virgen mirando hacia la desembocadura de la ría se lanza un ramo de flores en memoria de todos los pescaderos fallecidos en el mar. En Unquera se honra a los Santos Mártires. Y la comisión de festejos es la misma que organiza El Carmen.

En lo único que difieren ambas localidades es en su producto estrella. Aunque cualquiera de los dos se venden a un lado y otro del Deva. En Unquera son archifamosas sus corbatas. Estas delicias de hojaldre tienen fama nacional y parte de los negocios de hostelería de la zona viven en torno a ellas. Por popularidad, están a la altura de los sobaos y las quesadas pasiegas o las anchoas de Santoña, Laredo o Castro Urdiales. «Pero las de Unquera, ¡eh! Que hay demasiadas imitaciones y todas malas. Las únicas, las verdaderas y las más ricas corbatas se hacen aquí», sentencia rotundo un camarero. Es la hora del desayuno. Solo varían las bebidas. Unos toman café, otros leche con cacao y también se ve alguna infusión. Pero todos lo acompañan con el dulce cántabro.

Canoas y piraguas

Al otro lado del Deva presumen de su sidra. «Es, junto con la fabada, las puntas de lanza de nuestra gastronomía», dice una vecina que acaba de hacer la compra en el supermercado. «Bueno, ahora también se ha puesto de moda el cachopo», le comenta otra.

Por el cauce, por debajo del puente, no dejan de pasar piragüistas. Es otro de los símbolos de unión. Los deportistas locales están entrenando. Apuran las últimas horas antes del gran acontecimiento del año, el Descenso Internacional del Sella. El del Deva será a finales de agosto. En ambas márgenes se apilan canoas para el alquiler, uno de los motores turísticos de la zona y, también, nexo de unión entre Cantabria y la vecina Asturias.