Tambores y pólvora por la rendición napoleónica

Tambores y pólvora por la rendición napoleónica
Ana Cobo

Santoña conmemoró ayer con un cañonazo el 205 aniversario de la marcha de las tropas francesas y la entrega de las fortificaciones

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Santoña revivió ayer un capítulo trascendental de su historia con tambores y pólvora. Mucha pólvora. Un estruendoso cañonazo hizo viajar a vecinos y visitantes a aquel 28 de mayo de 1814 en el que las tropas napoleónicas abandonaron la villa marinera y entregaron el control de las fortificaciones al Gobierno español, cumpliendo así con el acuerdo de capitulación firmado por España, Francia e Inglaterra. Se ponía fin a seis años de dominio y asedio.

La guarnición imperial abandonó el 'Gibraltar del Norte' (así llamaban entonces a Santoña), plaza preferida por Napoleón en el Cantábrico, con honores militares, a tambor batiente y con sus banderas desplegadas. Aquel acontecimiento, que acaeció hace 205 años, se recreó en la mañana de ayer en las calles y el paseo marítimo del municipio. Pasadas las doce del mediodía y bajo un sol de justicia, arrancó un desfile militar del entorno del Palacio de Manzanedo, donde se concentraban algunos curiosos para inmortalizar la escena. La comitiva estaba formada por tres tropas que representaban a los ejércitos franceses, ingleses y españoles.

Marcando el paso firme con el sonido de los tambores mezclado con el de los pífanos se encaminaron hacia El Pasaje. Entre medias, realizaron cuatro paradas para lanzar varios disparos de honor al aire desde sus escopetas recién cargadas. Lo hicieron en las plazas de San Antonio, y del Peralvillo, en los alrededores del Teatro Liceo y junto al monumento a Juan de la Cosa para anunciar el fin de la ocupación napoleónica. A muchos, el potente sonido les pillaba desprevenidos tomándose algo en las atestadas terrazas para sobrellevar el sofocante calor.

También les impactó la histórica postal a los primeros bañistas de la temporada, que se levantaron de las toallas al ver a las tropas recorrer El Pasaje. El desfile tocó a su fin junto al monumento al Bicentenario, a la vera del imponente Fuerte de San Martín. Allí, aguardaban las autoridades civiles y militares presididas por el alcalde en funciones, Sergio Abascal, y un numeroso público. Todos fueron testigos del izado de las banderas francesa, británica y española al son de sus respectivos himnos. Seguidamente, representantes de cada ejército, uno por cada país, procedieron a firmar el tratado consensuado de la Capitulación Francesa por el que se acuerda que «la ciudad y los fuertes de Santoña serían evacuados por las tropas francesas y entregados a las españolas. La guarnición francesa se llevará todo aquello que le pertenezca junto con las armas, la artillería y otros efectos militares cuya propiedad original no era del Gobierno español».

Tras la simbólica firma de liberación y fin de la ocupación francesa, procedieron a entregar una copia del documento a las autoridades. El histórico acto culminó con el disparo de una retumbante salva de honor desde un cañón de 48 libras traído desde el Museo de la Real Fábrica de Artillería de la Cavada.

Es el quinto año que el Ayuntamiento de Santoña, a través de la Concejalía de Cultura, conmemora este episodio crucial que marcó el devenir del municipio.